

Un estudiante de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) tenía que resolver un trabajo para aprobar una materia y terminó desarrollando un ladrillo elaborado con maples de huevo reciclados.
Lo que comenzó como un proyecto académico se convirtió, después de más de un año de pruebas y modificaciones, en una innovación que fue sometida a distintos ensayos técnicos.
El desarrollo pertenece a José Daniel Fernández, estudiante de Diseño Industrial de la UNNE, y ya cuenta con una patente otorgada por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI).
Según explicó el propio creador en diálogo con UNNE Medios, el material fue evaluado para determinar su resistencia, capacidad de aislación térmica y comportamiento acústico.
Los resultados obtenidos en laboratorios de la Facultad de Ingeniería de la universidad abrieron la puerta a nuevas aplicaciones del producto dentro de la construcción sustentable, especialmente para soluciones que no requieran soportar grandes cargas estructurales.

Cómo funciona el ladrillo ecológico creado con maples de huevo
El material desarrollado por José Fernández utiliza principalmente fibras provenientes de maples de huevo reciclados, un residuo cotidiano que habitualmente termina en la basura.
Para conseguir una pieza compacta, el proyecto también incorporó un aglutinante de origen orgánico elaborado con dextrina, un derivado del almidón de mandioca, además de bicarbonato de sodio, vinagre blanco y agua.
Una de las particularidades del proceso es que el ladrillo no necesita pasar por un proceso de cocción para su fabricación.
“Esta combinación permite obtener un material compacto sin necesidad de procesos de cocción, reduciendo significativamente el consumo energético y la huella de carbono asociada a su fabricación”, explicó en dialogo con UNNE Medios.
Qué dijeron las pruebas sobre resistencia, calor y ruido
El desarrollo fue sometido a tres pruebas en los laboratorios de la Facultad de Ingeniería de la UNNE para determinar su comportamiento frente a distintos usos: resistencia mecánica, aislamiento térmico y capacidad para reducir el paso del sonido.
En cuanto a la resistencia a la compresión, los ensayos realizados bajo normas IRAM mostraron que el material puede utilizarse en aplicaciones que no demanden grandes cargas, como cerramientos interiores de viviendas y soluciones destinadas al acondicionamiento térmico y acústico.
Uno de los resultados más relevantes apareció después de analizar su conductividad térmica. Las mediciones mostraron una elevada capacidad para funcionar como aislante del calor, con un desempeño superior al observado en materiales tradicionales como el ladrillo cerámico y el cemento.
Por último, las pruebas de aislación acústica, realizadas bajo estándares ASTM, compararon el ladrillo elaborado con maples de huevo con el poliestireno expandido (telgopor). El comportamiento fue similar al de este material, lo que refuerza su potencial como una alternativa sustentable para mejorar el aislamiento sonoro en determinados espacios.
Qué falta para que el ladrillo de la UNNE pueda utilizarse en construcciones
La validación de los ensayos representa un paso importante para el proyecto, pero no significa que el ladrillo ya pueda utilizarse de manera generalizada en cualquier tipo de obra.
La información técnica obtenida permite establecer cuáles son sus posibles usos y qué prestaciones puede ofrecer.
El desarrollo ya cuenta con una patente del INPI y, tras superar las pruebas realizadas en la universidad, José Fernández busca avanzar hacia una Certificación de Aptitud Técnica (CAT) del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que permitiría respaldar su utilización en el ámbito de la construcción.
El camino hasta esta etapa demandó más de un año de experimentación, inversión y modificaciones. El propio creador contó a UNNE Medios que durante el proceso tuvo que reemplazar herramientas, corregir fallas y dedicar numerosas horas al desarrollo.















