Furor futbolero

Quiénes son los nuevos hinchas "solo por 90 minutos" de clubes ignotos en países remotos

Los simpatizantes más veteranos del fútbol coinciden en una premisa: "El fútbol ya no es como era antes". Contagiados por la nostalgia de quienes creen que todo pasado fue mejor, la realidad del fútbol argentino se ha transformado al compás de los cambios culturales, sociales y económicos que atravesó el país durante las últimas dos décadas. Hay otros tantos hinchas que, por el contrario, se apoyan en aquella icónica frase pronunciada por Pablo Sandoval, el brillante asistente judicial interpretado por Guillermo Francella en la aclamada "El Secreto de sus Ojos": "Lo que nunca cambia es la pasión".

Puede que no haya prohibición a los visitantes ni crisis económicas que puedan vencer a la pasión, pero existe un sinnúmero de hinchas que, de manera silenciosa, están relacionándose con el fútbol de manera distinta a causa de la irrupción de una industria con alto poder de seducción: los sitios de apuestas deportivas online.

Es abril y estamos en 2024. Yael Falcón-Pérez señala la mitad de cancha y pita tres veces. Boca le acaba de ganar a River por 3-1 en Córdoba y lo elimina de la Copa de la Liga Profesional en cuartos de final. En una juntada de amigos, un joven que viste con la camiseta de Boca le cuenta al resto: "Acabo de ganar 50.000 pesos". Precisamente el club de La Ribera tiene como main-sponsor en su camiseta a Betsson, una casa de apuestas de origen sueco fundada en 1963, que creció a costa del negocio de las apuestas deportivas, en carreras de caballos y casinos. Aterrizó en Argentina en 2022 y también auspició la camiseta de Racing.

Como aquel joven que apostó en un partido trascendental, muchos otros lo hacen en partidos de ligas menos conocidas. "Si pierde el Krasnodar en Rusia me llevo $ 170.000 en la combinada". Las "combinadas" son jugadas que ofrecen los sitios de apuestas online que permiten apostar al resultado de partidos de ligas remotas para ganar un importante premio.

Existe un patrón en el comportamiento del joven boquense: esperó a contar su apuesta hasta que el partido finalizara, por cábala o por superstición. Como él, otros tantos apuestan en silencio. Se comunica sólo cuando se gana, ya que la pérdida pocas veces se cuenta por su carácter vergonzante. De acuerdo a un informe de Opina Argentina, tres de cada diez argentinos conoce a alguien de su entorno social afectado por la ludopatía, pero sólo el 9% de los encuestados reconoce apostar de manera online.

Junto con la multiplicación de los espacios publicitarios acaparadas por estas empresas, se han multiplicado los influencers de apuestas que promocionan jugadas de buena rentabilidad o comparten jugadas ganadoras imprevistas (nunca se comparte una jugada que generó pérdida), o bien los micro-influencers que promocionan el registro para apostar por partidos con descuentos especiales. 

Esta alarmante problemática, si bien no parece preocupar a los decisores del mundo deportivo, despierta rechazo en las comunidades de mayor cercanía en donde la ludopatía se manifiesta: a nivel familiar y a nivel educativo. Madres, padres y docentes fueron los primeros en advertir sobre el crecimiento de esta problemática especialmente en jóvenes.

Es por esto que, una vez instalado en la agenda pública, una serie de iniciativas fueron promovidas por representantes del poder político para intentar paliar las consecuencias de este fenómeno dual: atractivo por sus luces y destructivo por sus consecuencias. La comisión de Prevención de Adicciones de la Cámara de Diputados de la Nación, presidida por Mónica Frade (Hacemos Coalición Federal), está recabando testimonios de partes interesadas en la generación de una ley para prevenir que los jóvenes accedan a las plataformas y que puedan tener una mayor concientización sobre el la industria. La legisladora Silvia Vaccarezza, diputada provincial por la Provincia de Buenos Aires, introdujo un proyecto de ley para poder bloquear las direcciones IP de los sitios de apuestas dentro del ecosistema de educación estatal.

El crecimiento de la industria de apuestas deportivas y su consecuente ludopatía no causan preocupación sólo en la Argentina. En Brasil, por caso, se sancionó a fines de 2023 un proyecto de ley que regula y establece impuestos de hasta el 12% de la facturación para las empresas y hasta el 15% de los premios para los usuarios de juego online.

El brasilero es un mercado donde la industria de apuestas deportivas ya se encuentra muy consolidada: la empresa Betano, de origen griego, adquirió los derechos para sponsorear el nombre del Brasileirao y de la Copa Brasil hasta 2026. Según Datafolha, el 30% de los brasileños entre 16 a 24 años y el 25% de aquellos entre 25 y 34 años informaron haber apostado alguna vez por Internet. El 15% de toda la población brasileña dice haber apostado al menos una vez, y el promedio de gastos de los brasileños en este tipo de actividad corresponde al 20% del salario mínimo. Betano, en plena expansión, también cuenta con los derechos para el naming de la Liga Profesional Argentina y acaba de aterrizar en Perú. A partir de julio, también será main sponsor en la camiseta del Aston Villa en Inglaterra, alcanzando el contrato de sponsoreo más alto en la historia del club.

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