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El patrimonio bajo administración total de la industria de fondos comunes argentinos alcanzó los $ 100 billones por primera vez en la historia, con los money market a la cabeza, que acumulan $ 59 billones, seguidos por renta fija, con $ 26 billones, y por T+1, que tiene $ 8 billones.
El Asset Management local alcanzó este hito de la mano de un enorme flujo: en lo que va del año, la industria recibió suscripciones netas por $ 16,6 billones.
Ranking
La sociedad gerente que encabeza el ranking de FCI es Galicia, seguida por Santander y Mercado Pago. A continuación, vienen Macro, BBVA, Balanz y Pellegrini. Luego ICBC, Allaria, Adcap y BIND.
Este crecimiento viene de la mano de la estabilidad cambiaria, que provoca que los inversores ahorren en pesos en lugar de irse al dólar.
“El Gobierno intenta mantener cierto equilibrio entre no apreciar mucho más, pero tampoco dejar que el dólar se escape, por lo que en el corto plazo cobra más relevancia lo que suceda con la inflación y las monedas a nivel global”, precisa Andrés Reschini, titular de la consultora F2.
Dólar controlado
Así que, de no mediar ningún cimbronazo en el plano externo, en el corto plazo deberíamos ver al dólar deslizarse suavemente por debajo de la inflación local.
“A medida que nos acerquemos a las elecciones de 2027 puede ir incrementándose la demanda por dólar, dependiendo del contexto político”, agrega.
La mala noticia es el menor rendimiento en pesos para el ahorrista por la baja de tasas, incluso para inversiones post Milei. “Si bien esperamos que la tasa siga desacelerando en los próximos meses también vemos que las tasas reales continuarán negativas por los próximos meses”, vaticinan desde el equipo de Research de PUENTE.
Baja de tasas
Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, coincide en que la tasa fija perforó el 2% mensual por primera vez en el ciclo de licitaciones del Tesoro.
La nueva Lecap a septiembre cortó a una tasa efectiva mensual de 1,99%, confirmando que el mercado compra la trayectoria de desaceleración inflacionaria post dato de abril de 2,6%. Para las tesorerías que están evaluando colocaciones de corto plazo, ese número marca un nuevo piso de referencia.
Nuevo piso
“Hoy la parte corta de la curva sigue operando con rendimientos reales negativos, y eso explica por qué los fondos T+1 priorizan preservar liquidez y baja volatilidad antes que maximizar retorno real".
“En lo que va del año rindieron por encima de la inflación acumulada, aunque por debajo de los instrumentos CER. Para obtener tasas reales positivas hoy hay que extender duration hacia un año o más, pero eso implica asumir mayor volatilidad”.
“Ahí es donde los fondos T+1 aparecen como una solución intermedia eficiente para tesorerías y perfiles conservadores que todavía priorizan liquidez y administración activa del corto plazo”, indica.
Tres variables
A su juicio, el mercado va a seguir de cerca tres variables centrales: el ritmo de compras del BCRA, la dinámica de tasas cortas y la demanda de cobertura cambiaria.
El Banco Central viene comprando en promedio u$s 96 millones diarios en lo que va del año y superó los u$s 9000 millones de reservas netas, manteniendo un ritmo de acumulación creciente.
Pero la meta de reservas no depende únicamente de las compras del BCRA. Todavía faltan fuentes relevantes de acumulación como emisiones garantizadas por organismos multilaterales, desembolsos vinculados al RIGI y privatizaciones.
Cobertura
Al mismo tiempo, sigue siendo clave monitorear la demanda de cobertura, tanto en futuros como en bonos dólar linked, donde hoy se observa un mercado con baja búsqueda de cobertura cambiaria: el open interest continúa cayendo y los dólar linked largos operan incluso por debajo del A3500 implícito.
“La estacionalidad cambiaria del segundo semestre podría sentirse menos este año si el sector energético mantiene el fuerte ritmo exportador de oil & gas".
“En ese contexto, todavía existe margen para sostener este esquema de tasas, aunque el Banco Central difícilmente busque una baja agresiva mientras la inflación núcleo siga relativamente elevada”, señala Botto.
Curva Boncer
“La curva Boncer no ofrece un premio considerable para extender duration post mandato, que comprimió desde 15,5% hasta 10,9%, ubicándose dentro del rango de entre 10,1% y 10,9%, que surge de extrapolar la curva Boncer pre mandato hacia los Boncer con vencimientos 2028 en adelante”, advierten en Delphos.
La compresión ya descontó el escenario más optimista y la tasa actual se explica casi en su totalidad por la prima duration que descuenta el resto de los bonos por la pendiente actual de las tasas reales, dejando una prima por riesgo electoral nula.
Rotar cartera
“De esta manera, recomendamos rotar nuestra recomendación anterior de TZXS8 hacia Boncer con vencimientos pre mandato, donde específicamente nos resulta atractivo el TZXS7. La estrategia del Tesoro de restringir la oferta de Boncer para este mandato fue exitosa en permitir que compriman las tasas”, completan en Delphos.
De este modo, recomiendan acortar duration y creen conveniente hacerlo hacia TZXS7 donde se puede aún capturar una prima por estirar duration con poca exposición al ruido político.
Al TZXD7 lo ven como a un bono más riesgoso considerando que en un escenario de elección desfavorable al oficialismo el mercado lo anticiparía con una corrección cambiaria notable, riesgo que excluyen en el bono a septiembre de 2027. De este modo, la asimetría riesgo retorno favorece la rotación del TZXS8 al TZXS7.
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