

Con la llegada de agosto, el invierno entra en su etapa final en el Cono Sur y se abre una ventana de oportunidad crítica para los aficionados a la fruticultura y la jardinería.
Este mes es, por excelencia, el momento de preparar las tijeras y serruchos: la poda de invierno tardío es el secreto para transformar un árbol ornamental en una verdadera máquina de producir frutos.
¿Por qué podar en agosto? El concepto de “reposo vegetativo”
En la mayor parte de Argentina (desde la zona pampeana hasta la Patagonia), agosto representa el último tramo de la dormición o letargo. Durante este período, los árboles acumularon las “horas de frío” necesarias y se preparan para la explosión primaveral.
Ventajas de podar ahora:
- Mínimo estrés: al no haber circulación activa de savia, el árbol no “sangra” tras los cortes.
- Visibilidad estructural: sin hojas, es más fácil detectar ramas secas, chupones (ramas verticales que roban energía) o aquellas que crecen hacia adentro sombreando la copa.
- Sanidad: las bajas temperaturas reducen la proliferación de hongos en las heridas abiertas, aunque siempre se recomienda el uso de pastas cicatrizantes.

Los protagonistas del mes: frutales de carozo
Si tenés una quinta o un patio frutal, hay dos especies que no pueden esperar a septiembre: el duraznero y el ciruelo. Ambos pertenecen al género Prunus y comparten requerimientos específicos de poda.
1. El duraznero (Prunus persica)
El duraznero es un árbol que “envejece” rápido si no se interviene. Su particularidad es que fructifica en ramas del año anterior. Si no podás, el árbol producirá fruta cada vez más lejos del tronco, las ramas se quebrarán por el peso y la calidad del durazno disminuirá drásticamente.
- Qué cortar: eliminá el 30% de las ramas nuevas para estimular brotes vigorosos. Buscá la forma de “vaso abierto” para que el sol llegue al centro del árbol.
- Dato extra: en agosto, las yemas de flor ya son visibles (son más redondeadas y vellosas que las de madera). Asegurate de dejar suficientes yemas florales bien distribuidas.
2. El ciruelo (Prunus domestica)
A diferencia del duraznero, el ciruelo tiende a ramificar de forma muy densa. En agosto, la prioridad es el raleo. Un ciruelo muy tupido es propenso a la “monilia” (un hongo que pudre la fruta antes de madurar) debido a la falta de aireación.
- Objetivo: despejar el centro. Si dos ramas se cruzan y se frotan, eliminá una; ese roce es una puerta de entrada para plagas en verano.
La Luna y la poda: ¿mito o realidad?
Muchos jardineros en las provincias argentinas siguen estrictamente el calendario biodinámico. Según la tradición, para podar frutales y que crezcan con fuerza, lo ideal es hacerlo durante la luna menguante.
Se cree que en esta fase la savia se desplaza hacia las raíces, minimizando la pérdida de nutrientes por las heridas del corte. En agosto de 2024, la luna menguante ocurre hacia finales de mes, lo que coincide perfectamente con el final del reposo.

Consejos expertos para una poda exitosa
No basta con saber qué cortar, sino cómo hacerlo. Aquí tres claves técnicas:
- Herramientas de precisión: no uses tijeras de mano para ramas gruesas; el desgarro de la corteza es fatal. Usá una tijera de dos manos o un serrucho de poda japonés para cortes limpios.
- Desinfección constante: llevá un frasco con alcohol al 70% o una solución de lavandina diluida. Desinfectá la hoja entre árbol y árbol para no trasladar virus o bacterias.
- El ángulo del corte: realizá siempre cortes a 45 grados, en sentido opuesto a la yema más cercana. Esto evita que el agua de lluvia se estanque en la herida, previniendo la podredumbre.

Un error común en Argentina es podar limoneros o naranjos en agosto. Los cítricos son especies de hoja perenne y son mucho más sensibles al frío.
Si los podás ahora y cae una helada tardía en septiembre, podrías perder el ejemplar. Esperá a que pase el riesgo de heladas, generalmente hacia finales de septiembre o octubre.












