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El 10 de junio de 1945, la Argentina vivió una de las transformaciones de logística urbana más masivas y complejas de su historia.
Hasta esa jornada, los autos, colectivos y carruajes circulaban por el carril izquierdo, siguiendo una costumbre heredada de la fuerte impronta comercial, de tranvías y ferrocarriles del Imperio Británico radicada en el país desde fines del siglo XIX.
Sin embargo, una determinación estatal cambió el rumbo de las calles para siempre.
Un gesto de soberanía cultural frente a la costumbre británica
El motivo central que impulsó el decreto de modificación vial fue concebido como un gesto simbiótico de soberanía cultural e identidad nacional.
Durante las primeras décadas del siglo XX, mantener la mano izquierda en el territorio continental representaba una continuidad con las normas de tránsito del Reino Unido, las cuales también se encontraban plenamente radicadas en las islas del Atlántico Sur.
Ante este escenario, el Estado argentino buscó establecer una clara diferenciación entre el ordenamiento legal del continente y la costumbre colonial de impronta inglesa.

La decisión de cambiar el sentido de circulación funcionó como un acto simbólico de autonomía normativa que reafirmó la pertenencia continental del país.
Al romper con la regla implantada por las empresas ferroviarias y urbanísticas de origen británico, Argentina desligó sus pautas de convivencia vial de las costumbres de las islas, alineando de manera definitiva la geografía nacional con los estándares sudamericanos.
Las razones técnicas y comerciales que completaron la transición
Más allá del posicionamiento de soberanía y reafirmación cultural, el cambio decretado en 1945 respondió a una serie de factores técnicos, comerciales y de seguridad pública que hacían insostenible el modelo anterior:
- Predominio del parque automotor estadounidense: La enorme mayoría de los vehículos que ingresaban al país provenían de Estados Unidos, fabricados con el volante sobre el lado izquierdo. Conducir autos con esa configuración por la mano izquierda de la calle reducía drásticamente la visibilidad del conductor para realizar sobrepasos, generando un elevado índice de accidentes.
- Integración con la red panamericana: Los proyectos de conectividad internacional y la construcción de la Ruta Panamericana exigían unificar los sentidos de circulación con los países limítrofes como Brasil, Chile y Uruguay, que ya transitaban por la derecha, evitando maniobras peligrosas en las fronteras.
- Estandarización de la seguridad vial: La falta de coincidencia entre el diseño de la red vial nacional y la posición de los mandos en los vehículos provocaba constantes colisiones frontales en rutas. La adaptación redujo los índices de siniestralidad y facilitó la señalización urbana en todo el territorio.














