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El potus es una de las plantas de interior más populares en los hogares argentinos. Su facilidad de cuidado y su aspecto siempre verde lo convierten en una opción habitual para sumar naturaleza a los ambientes. Sin embargo, para muchas personas su ubicación dentro de la casa no responde solo a una cuestión estética, especialmente cuando se coloca cerca de la puerta de entrada.
De acuerdo con creencias populares y prácticas energéticas como el Feng Shui, situar un potus en el ingreso del hogar tiene una función específica: actuar como filtro de energías y favorecer un clima más armonioso desde el primer contacto con la vivienda.
Por qué el potus suele colocarse en la entrada
Una de las principales características del potus es su gran resistencia. Se adapta con facilidad a distintos espacios, necesita pocos cuidados y mantiene su color verde durante todo el año. Estas cualidades lo asocian simbólicamente con la constancia, el crecimiento y la renovación.
En ese sentido, la entrada de la casa es considerada un punto clave, ya que representa el lugar por donde ingresa la energía del exterior. Colocar allí esta planta responde a la intención de proteger el hogar y permitir que solo ingresen vibraciones positivas.
Según las creencias populares, el potus funciona como una planta protectora. Se le atribuye la capacidad de absorber tensiones, envidias y cargas negativas provenientes del exterior, motivo por el cual no solo se utiliza en casas particulares, sino también en oficinas, comercios y locales.

Además, su follaje verde intenso está vinculado a la vitalidad, la estabilidad y el bienestar, reforzando su simbolismo como una planta que acompaña procesos de cambio y crecimiento personal.
Cuidados básicos para que el potus se mantenga saludable
Aunque se trata de una planta resistente, algunos cuidados simples ayudan a que conserve su aspecto y energía:
- Ubicarlo en un espacio con luz indirecta, evitando la exposición directa al sol.
- Regarlo solo cuando la tierra esté seca, sin excederse con el agua.
- Limpiar sus hojas con regularidad para retirar el polvo y facilitar su correcta respiración.
Con estos cuidados mínimos, el potus puede mantenerse fuerte y saludable, cumpliendo tanto su función decorativa como el valor simbólico que muchas personas le asignan dentro del hogar.
















