

La falda deshuesada es uno de esos cortes de carne que muchas veces quedan fuera de la primera elección a la hora de comprar para la parrilla, pero que pueden dar un resultado excelente cuando se cocinan correctamente. Es una alternativa versátil, sabrosa y con una buena relación entre precio y rendimiento.
Por su parte, el kilo de falda deshuesada se consigue en supermercados y carnicerías en un rango de entre $10.000 y $15.000, un valor que la convierte en una opción interesante frente a otros cortes tradicionalmente elegidos para el asado.
Además, su principal ventaja es que puede prepararse tanto a las brasas como al horno y quedar muy tierna.
Cómo hacer falda deshuesada en la parrilla
Para lograr una falda deshuesada tierna y jugosa en la parrilla, lo más importante es cocinarla lentamente y evitar temperaturas demasiado altas que puedan secar la carne.

Primero se recomienda retirar el exceso de grasa y condimentar la pieza con sal. Luego hay que colocarla sobre la parrilla a fuego medio o bajo, con el lado de la grasa hacia arriba si conserva parte de ella. La cocción debe ser lenta para que la carne se ablande progresivamente.
Después de aproximadamente 40 minutos, se puede dar vuelta y continuar la cocción hasta que la pieza esté dorada por fuera y tierna en su interior. Una vez retirada del fuego, conviene dejarla reposar unos minutos antes de cortarla para conservar mejor sus jugos.
Cómo hacer falda deshuesada al horno
El horno también es una excelente alternativa para este corte, especialmente cuando se busca una carne tierna y con una preparación sencilla.
Una opción consiste en colocar la falda deshuesada en una fuente, condimentarla con sal, pimienta y las especias preferidas y agregar un poco de líquido, como caldo o agua, para mantener la humedad durante la cocción. La fuente puede cubrirse con papel aluminio para concentrar el calor y evitar que la carne pierda jugos.
Se recomienda cocinarla a temperatura media, alrededor de 170 °C, durante una hora y media aproximadamente, dependiendo del tamaño de la pieza. Hacia el final se puede retirar el aluminio y subir ligeramente la temperatura para conseguir una superficie dorada y más crocante.
Gracias a su versatilidad, la falda deshuesada puede convertirse en una alternativa económica para el almuerzo o la cena, tanto en una parrillada como en una comida preparada al horno.












