

Cuando una comida se pega y se quema en el fondo de la olla, la primera reacción suele ser frotar con detergente o limón. Sin embargo, existe una combinación mucho más efectiva que no daña el material y evita el uso de virulana.
Se trata de una mezcla con dos ingredientes que suelen estar en cualquier alacena y que actúan de forma conjunta para aflojar los residuos quemados sin necesidad de raspar.
Cómo hacer la mezcla paso a paso
El método consiste en combinar agua con vinagre blanco en partes iguales y llevar la olla al fuego. Los pasos son los siguientes:
- Llenar la olla con la mezcla de agua y vinagre blanco
- Llevarla al fuego hasta que hierva
- Agregar dos cucharadas de ácido cítrico
- Dejar que se produzca la reacción efervescente
- Retirar del fuego y dejar en remojo 15 minutos
- Frotar suavemente con una esponja no abrasiva

El ácido acético del vinagre disuelve la grasa y los restos carbonizados, mientras que el ácido cítrico potencia el efecto desincrustante gracias a la reacción de burbujas que se genera al combinarlo con el calor.
A diferencia del uso de virulana, que puede rayar y deteriorar el material de la olla con el tiempo, esta técnica permite recuperar el brillo original sin dañar la superficie, ya sea de acero inoxidable, aluminio o teflón.
Como bonus, esta misma mezcla también sirve para desinfectar y desodorizar otros utensilios de cocina que hayan quedado con olor a quemado.
Un truco simple que ahorra tiempo, plata y evita tirar ollas que todavía tienen mucha vida útil por delante.















