

El dolor de rodilla es una de las molestias más comunes que suelen aparecer conforme pasan los años.
Si bien muchos deciden tratarlo en lugares de kinesiología, existen ciertas actividades que no requieren suscripciones al gimnasio y pueden fortalecer la articulación.
Pese a que ejercicios como las caminatas y la bicicleta fija se volvieron sumamente populares, hay otras alternativas.
Se trata del simple hábito de subir escaleras, una actividad muchas veces desplazada por la presencia de ascensores.

El movimiento es clave porque trabaja músculos como los cuádriceps, glúteos, isquiotibiales y pantorrillas. La masa muscular actúa como un “andamio” para la rodilla, es decir que entre más fuertes están mejor absorben la carga del cuerpo.

Dejar de lado el ascensor ayuda a que cada paso que se dé fortalezca la rodilla y que, con la práctica progresiva, el cuerpo aprenda a repartir el peso.
Otro de sus beneficios es que favorece la movilidad y circulación. Este movimiento hace que la articulación y que disminuya la sensación de dolor.
Respecto a los beneficios cardiovasculares, es ideal para mejorar el flujo de la sangre, ya que cada paso hace que el corazón bombee más sangre, favoreciendo el retorno venoso.
Una de sus principales ventajas es que puede ser realizada al aire libre o dentro de casa con un escalón step. Además, puede hacerse en el día a día de camino al trabajo o en las plazas de cualquier ciudad.














