

El tango argentino está de luto. María Nieves Rego, conocida simplemente como María Nieves, murió este domingo a los 91 años y se llevó con ella siete décadas de historia viva de la cultura popular argentina.
Fue milonguera, coreógrafa, leyenda y símbolo de una Buenos Aires que ya casi no existe: la de los conventillos, los clubes de barrio y las polleras planchadas para el fin de semana.
Nieves nació el 6 de septiembre de 1934 y creció en un conventillo del barrio porteño de Saavedra junto a sus cinco hermanos. Sus primeros pasos en la pista los dio en el Club Atlanta, en Villa Crespo. Fue allí donde comenzó una historia que le dio su carácter de prócer del tango.
Su encuentro con el bailarín y coreógrafo Juan Carlos Copes fue el punto de inflexión. Juntos formaron la dupla Copes-Nieves, referencia obligada cuando se habla de técnica escénica en el tango del siglo XX. Lo que habían creado en los salones de Buenos Aires pronto se volvió demasiado grande para quedarse en el país.

Actuaron en el mítico programa The Ed Sullivan Show, el mismo espacio televisivo que catapultó a los Beatles en Estados Unidos, y desde allí el fenómeno no tuvo retorno. Destacaron en Broadway, en Las Vegas, en Miami, en Hollywood, en París, en Tokio, en Roma y en Madrid. En 1984 bailaron ante el presidente Ronald Reagan en la Casa Blanca, en uno de los momentos más recordados de su carrera.
El impacto de María Nieves en la cultura argentina no quedó solo en el recuerdo colectivo: cada 6 de septiembre, en coincidencia con su cumpleaños, Buenos Aires celebra el Día de la Bailarina de Tango. Un reconocimiento institucional que habla de la dimensión de su legado, más allá de los aplausos y los escenarios.















