

Un proyecto nacido en las aulas de una escuela técnica de Puan consiguió desarrollar una tecnología poco convencional para facilitar el acceso a la lectura de personas ciegas o con dificultades visuales. Cinco adolescentes de entre 16 y 18 años construyeron una impresora que utiliza cera depilatoria para generar escritura braille, con una inversión muy inferior a la necesaria para comprar dispositivos comerciales.
La iniciativa recibió el nombre de Points de Cire y surgió ante las dificultades económicas que representa conseguir este tipo de equipamiento. Los alumnos buscaron una solución que pudiera fabricarse con recursos accesibles, sin depender de insumos especiales y evitando algunos inconvenientes de las máquinas tradicionales: El resultado fue un prototipo cuyo desarrollo demanda entre 200.000 y 300.000 pesos.
El mecanismo que permite escribir con gotas de cera sobre papel
La principal diferencia respecto de los equipos convencionales está en la manera de producir los relieves. En lugar de presionar mecánicamente una hoja para formar cada carácter, el invento incorpora un sistema que derrite el material y lo distribuye en pequeñas cantidades sobre una superficie de papel común.

El calor utilizado ronda los 135 grados y un ventilador interviene inmediatamente después para acelerar el endurecimiento de cada depósito. Una vez que las gotas pierden temperatura, quedan adheridas y forman elevaciones que pueden distinguirse con los dedos. Así se representan los caracteres necesarios para la lectura táctil, con una particularidad adicional: la impresión silenciosa reduce el ruido habitual de estos dispositivos.
Para conseguirlo, los estudiantes reutilizaron motores, mecanismos y circuitos electrónicos de otros aparatos. También probaron distintos materiales antes de encontrar una fórmula que no bloqueara el sistema de salida, según informó La Nueva.
Quiénes crearon el invento y cómo continuará el proyecto
El equipo está integrado por Gerónimo Purretta, Julieta Marcolin, Magalí Rodríguez, Fermina Camor y Jazmín Peters, estudiantes de quinto año de Informática. La propuesta comenzó por iniciativa del docente Marcos Chávez, quien les planteó desarrollar una herramienta para producir textos en braille.
Antes de elegir el diseño, los jóvenes intercambiaron experiencias con integrantes de la Escuela Especial N.º 501 y referentes de bibliotecas especializadas de Bahía Blanca y La Plata. Ese relevamiento permitió definir las necesidades que debía cubrir la máquina.
Además del dispositivo físico, los alumnos programaron PointsApp, una aplicación que convierte escritos y archivos PDF al lenguaje braille y genera las instrucciones para imprimirlos. El desarrollo ya atravesó las etapas regional y provincial de la Feria de Ciencias y consiguió un lugar para representar a Buenos Aires en la instancia nacional, programada para noviembre en Córdoba.















