

Un equipo de investigadores argentinos registró un desplazamiento extraordinario en una de las especies más emblemáticas de los ríos sudamericanos. Una raya gigante de agua dulce recorrió al menos 170 kilómetros por el río Paraná, un movimiento que podría cambiar lo que se sabe sobre su comportamiento y las estrategias para protegerla.
El hallazgo fue realizado por especialistas del Instituto Nacional de Limnología (INALI), dependiente del CONICET y de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), quienes siguieron los movimientos de un ejemplar durante varios meses.
El sorprendente recorrido de una raya gigante por el río Paraná
La protagonista del estudio fue una hembra de Potamotrygon brachyura, una de las rayas de agua dulce más grandes del continente.
Los investigadores habían marcado al animal en el tramo inferior del río Paraná y, casi diez meses después, lograron detectarlo nuevamente a una distancia considerable del punto donde había sido capturado originalmente.
En total, el ejemplar recorrió 170 kilómetros a través del sistema fluvial, una cifra que llamó la atención de la comunidad científica por tratarse de un desplazamiento mucho mayor al que se creía habitual para esta especie.
Los resultados fueron publicados en la revista especializada “Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems”.
Una especie que puede superar los 200 kilos
La Potamotrygon brachyura se destaca por su imponente tamaño. En la edad adulta puede alcanzar hasta 1,8 metros de ancho y superar los 200 kilogramos de peso.

Habita principalmente en grandes cursos de agua de Sudamérica y forma parte de uno de los grupos de peces más particulares de la región, ya que evolucionó completamente adaptado a la vida en ambientes de agua dulce.
Su presencia resulta clave para el equilibrio ecológico de los ecosistemas que integra.
Por qué este descubrimiento preocupa a los especialistas
Más allá de la distancia recorrida, el estudio aporta información valiosa sobre cómo utilizan el río estas rayas gigantes.
Los científicos sostienen que el hallazgo indica que los ejemplares podrían desplazarse regularmente a lo largo de extensos sectores de la cuenca, en lugar de permanecer dentro de áreas reducidas como se suponía hasta ahora.
Luis Lucifora, investigador y coautor del trabajo, explicó que estos movimientos obligan a revisar las estrategias de manejo y conservación de la especie.
Según señaló, si las rayas utilizan cientos de kilómetros de río como parte de su hábitat habitual, las medidas de protección limitadas a una única jurisdicción podrían resultar insuficientes.
El desafío de proteger una especie vulnerable
La investigación también pone el foco sobre las amenazas que enfrentan estos animales.
La contaminación, la pesca, las modificaciones en el curso de los ríos y las barreras físicas pueden afectar a poblaciones enteras que se desplazan entre distintas provincias y regiones de la cuenca.
Por ese motivo, los especialistas consideran que la conservación de la especie requiere una mirada integral que contemple todo el sistema fluvial y una coordinación entre diferentes jurisdicciones.
La preocupación cobra aún más relevancia debido a que la Potamotrygon brachyura está catalogada como “Vulnerable” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Un descubrimiento que abre nuevas preguntas
Aunque se trata de un único registro, los investigadores creen que podría ser apenas una muestra de un comportamiento mucho más frecuente de lo que se pensaba.
Comprender cómo se mueven estas rayas gigantes, qué rutas utilizan y cuáles son sus áreas clave para alimentarse o reproducirse será fundamental para diseñar futuras estrategias de conservación.
Mientras tanto, el recorrido de 170 kilómetros de esta hembra por el río Paraná ya quedó registrado como uno de los hallazgos más llamativos realizados sobre esta especie en Argentina.
















