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El síndrome de Gordon Gekko: las 6 características de los jefes destructivos y tóxicos

Desde premiar los turnos interminables a promover la competencia hostil dentro de la oficina, estas son las 6 características que deben evitar los jefes para caer en el síndrome de Gordon Gekko.

El caso de Moritz Erhardt, un joven becario alemán que perdió la vida en 2013 tras trabajar casi 72 horas consecutivas sin descanso con el objetivo de "ser cómo Gordon Gekko" -protagonista de la película "Wall Street" de 1987-, dejó en el mundo empresarial una enseñanza sobre lo que puede generar un jefe que inculca estos hábitos destructivos en sus empleados.

Según se supo en ese momento, el objetivo de Erhardt (que para ese momento tenía 21 años) era impresionar a sus jefes cumpliendo de manera consecutiva largas jornadas con el objetivo de conseguir un puesto estable en Bank of America de Londres para cuando cumpliera 24 años. Cabe destacar que en el mundo de las finanzas -donde el joven trabajaba- los turnos normales suelen durar hasta 15 horas, mientras que no es mal visto realizar doble turno sin descanso (llegando a trabajar hasta 30 horas consecutivas).

Mientras que parte de la culpa por el dramático hecho recayó en la propia mentalidad del joven, la realidad es que también sus jefes tuvieron parte de la responsabilidad por no haber notado y detenido el comportamiento insano. Con esto en mente se estableció el "síndrome Gordon Gekko", para describir a aquellos jefes que esperan que sus empleados emulen al protagonista de la icónica película.

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Pero mientras que es fácil marcar cuando un jefe está cayendo en el síndrome de Gordon Gekko en casos extremos como el de Erhardt, la realidad es que en muchas otras situaciones se dejan pasar este tipo de actitudes con la excusa de que buscan "mejorar la productividad" (aunque en muchos casos suelen tener el efecto contrario). Por eso armamos una lista con seis características típicas del estilo.

Se debe tener cuidado con las actitudes destructivas de los jefes en la oficina.

NO RESPETAR LOS HORARIOS DE TRABAJO

Y la primera característica que se suele ignorar a pesar de ser muy destructiva -y típica de jefes con síndrome Gordon Gekko- es el hecho de no respetar los límites entre hogar y trabajo. Llamar en cualquier horario, demandar que se trabajen horas extra o no reconocer cuando el empleado está en su momento de descanso son actitudes que pueden perjudicar el espacio de trabajo más de lo que sirven para aumentar la productividad.

GENERAR UN CLIMA DE COMPETITIVIDAD HOSTIL

En segundo lugar está uno de los hechos que más fino se debe hilar, debido a que por un lado la competencia entre pares siempre es ser bien vista, pero al mismo tiempo se debe cuidar que la misma sea realizada de forma sana. Si esto genera tensión entre los miembros del equipo, entonces lo mejor es dar un paso hacia atrás y repensar cómo sería un esquema sano de competencia.

NO AGRADECER EL TRABAJO BIEN HECHO

Una de las características que parecen básicas pero suelen ser dejadas de lado en el día a día es el agradecer un trabajo bien hecho. Escuchar a los empleados y darles una devolución cuando hacen un buen trabajo es una de las bases a la hora de armar un buen clima laboral (el cual se suele traducir en una mayor productividad del equipo), mientras que no hacerlo puede producir problemas entre los trabajadores.

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IMPONER DECISIONES POR LA FUERZA

La idea de que la palabra de quien está al mando se debe imponer por sobre todo suele es una de la características destructivas más clásicas que pueden tener los jefes, con la misma sucediendo a menudo a pesar de que es reconocido por la mayoría de los expertos que esto puede llevar a malos tratos con los trabajadores. No buscar consensuar (o simplemente ignorar las ideas de los empleados) puede generar climas de trabajo hostiles y una fuerte baja en la productividad del equipo.

DENIGRAR A ALGÚN TRABAJADOR

Ahora bien, una de las más obvias cuestiones a tener en cuenta es que un jefe nunca debe denigrar a los trabajadores. No importa que tan mal trabaje un empleado, la respuesta para buscar mejorar sus actitudes nunca puede estar ligada a denigrarlo. Esto también incluye hablar mal de algún trabajador con sus compañeros de equipo, con esto último generando incluso más tensión en el área de trabajo.

PREMIAR ACTITUDES PELIGROSAS

Por último tenemos el concepto de premiar las actitudes peligrosas. Mientras que por un lado está bien visto en la mayoría de las industrias el tomar riesgos, la realidad es que hay actitudes las cuales no se pueden permitir. Por ejemplo, volviendo al ya mencionado caso del pasante que perdió la vida por trabajar durante 72 horas consecutivas, es necesario que los jefes capten cuando un trabajador está sobre esforzándose hasta el punto de tener prácticas peligrosas para su salud y las detengan lo antes posible -en lugar de premiarlas e incentivarlas como suele suceder-.

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AO

Alejandro Orpinell