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Uno de los mayores dilemas a la hora de emprender no pasa solo por el capital inicial o el plan de negocios: pasa por con quién se hace. Para buena parte de los especialistas en management, asociarse con un amigo es una de las decisiones más riesgosas que puede tomar un emprendedor: la falta de roles claros, la dificultad para poner límites entre lo personal y lo profesional, o directamente el conflicto de intereses son algunos de los motivos por los que muchas sociedades entre amigos terminan mal, tanto en lo comercial como en lo personal.

Pero para Fernando Suárez y Julián Mizrahi, del lado de la gastronomía y el entretenimiento, y para Patricia Catelani, Karina Pereyra y Dalma Nicomedes, del lado del turismo sustentable, esa mezcla terminó justamente siendo el ingrediente que sostuvo el crecimiento de sus negocios.

Cuando el amigo es también el socio estratégico

Suárez y Mizrahi son los creadores de Grupo MIZ, la empresa detrás de JOBS, un concepto que combina gastronomía y entretenimiento y que en los últimos años se consolidó como una propuesta distinta dentro del sector gastronómico. En una entrevista realizada para IBCampus, la plataforma de contenidos de Interbanking, en el marco de una serie sobre el valor de los vínculos en la generación de proyectos, ambos repasaron las claves estratégicas, operativas y comerciales que impulsaron el crecimiento del proyecto.

Ambos coincidieron en dónde está el negocio real: el entretenimiento funciona como diferencial de marca, pero la mayor parte de la facturación proviene de la gastronomía.

Fernando Suárez y Julián Mizrahi, del lado de la gastronomía y el entretenimiento, y Patricia Catelani, Karina Pereyra y Dalma Nicomedes, del lado del turismo sustentable, son casos de éxito de amistad y negocios. Foto: IBCampus
Fernando Suárez y Julián Mizrahi, del lado de la gastronomía y el entretenimiento, y Patricia Catelani, Karina Pereyra y Dalma Nicomedes, del lado del turismo sustentable, son casos de éxito de amistad y negocios. Foto: IBCampus

Ese dato no es menor para pensar el modelo: JOBS no vende primero “diversión” y después “comida” en términos de rentabilidad, sino al revés, aunque el entretenimiento sea lo que atrae y fideliza al público.

Sobre la sociedad entre amigos, los fundadores fueron igual de directos: emprender junto a alguien de confianza trajo aprendizajes y también desafíos propios de cualquier sociedad, que resolvieron apoyándose en esa misma relación de confianza como una fortaleza para el negocio, y no como un punto ciego a evitar.

De una idea personal a un negocio de tres socias

El segundo caso tiene otro punto de partida, pero llega a una conclusión parecida. Patricia Catelani, Karina Pereyra y Dalma Nicomedes son las fundadoras de Estancia Los Álamos, un complejo turístico sustentable ubicado en Roque Pérez, provincia de Buenos Aires. El proyecto no nació como un plan de negocios entre tres socias, sino como el deseo personal de una de ellas de crear un espacio de conexión con la naturaleza. Esa idea, compartida primero como algo íntimo, terminó convirtiéndose en un emprendimiento conjunto cuando sus dos amigas decidieron sumarse.

Las fundadoras lo resumen como algo que nació de una motivación personal y terminó siendo un proyecto compartido entre las tres. Ese recorrido —de la idea individual a la sociedad de tres personas— es distinto al de JOBS, donde la sociedad estuvo desde el arranque, pero llega a un punto en común: en ambos casos, la confianza previa entre las personas funcionó como una base más sólida que la que suele tener una sociedad armada solo por afinidad de negocios.

La fórmula del éxito de ambos casos

Más allá de los rubros —gastronomía y entretenimiento en un caso, turismo sustentable en el otro—, ambas historias comparten una misma lógica: el vínculo personal no fue un obstáculo a sortear para poder emprender, sino el activo que permitió sostener decisiones difíciles, repartir responsabilidades y construir un negocio con una base de confianza que no siempre está garantizada entre socios que se conocen solo por el negocio.

Para quienes evalúan asociarse con un amigo, estos casos no funcionan como una garantía de éxito —ninguna sociedad la tiene—, pero sí como un contrapunto a la idea instalada de que mezclar amistad y negocios es, casi por definición, un error. Todas las entrevistas completas están disponibles en ibcampus.com.ar