

Con el paso de los años, distintos cambios en el organismo también impactan sobre la microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que participa en funciones vinculadas con la digestión, el metabolismo y el sistema inmunológico.
El equipo interdisciplinario de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI) recopiló evidencia científica que destaca la importancia de mantener una exposición regular a microorganismos beneficiosos a través de la alimentación para favorecer el equilibrio de la microbiota.
La importancia de conservar la diversidad microbiana
Según la publicación Dietary Recommendation on Adequate Intake of Live Microbes: A Path Forward, una alimentación rica en microorganismos vivos puede contribuir a una mejor salud general y formar parte de estrategias nutricionales orientadas al bienestar.
Además, un estudio publicado en Nutrients encontró una asociación entre un mayor consumo de microorganismos vivos y una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares en adultos.
Otra investigación difundida en mSystems observó que las personas que consumen alimentos fermentados como el yogur presentan una microbiota intestinal más diversa, un factor relacionado con una mejor función inmunitaria y metabólica.

Hábitos alimentarios que favorecen la salud intestinal
Entre las recomendaciones de los especialistas aparece la incorporación frecuente de alimentos fermentados. El yogur, por ejemplo, contiene bacterias vivas y puede incluir cepas probióticas asociadas con efectos positivos sobre la salud digestiva y la regulación inmunitaria. Es el alimento fermentado más culturalmente aceptado por sabor y textura y el único indicado en la infancia porque -a diferencia de otros fermentados- no produce alcohol en su proceso de fermentación, ni siquiera en pequeñas cantidades.
Una revisión publicada en Current Microbiology en 2025 concluyó que el consumo regular de lácteos fermentados como el yogur mejora la composición de la microbiota intestinal, aumenta la presencia de bacterias beneficiosas y favorece el equilibrio metabólico.
De acuerdo con un estudio publicado en BMC Microbiology, el consumo de yogur se asocia con una mayor presencia de bacterias productoras de butirato, un compuesto vinculado con la integridad de la barrera intestinal y la reducción de la inflamación.
Los estudios citados por PROFENI recomiendan una dosis diaria de microorganismos vivos incorporando alimentos fermentados como el yogur diariamente o entre tres y cinco veces por semana. A su vez, una investigación publicada en PeerJ estimó que las dietas occidentales aportan actualmente una cantidad mucho menor de microorganismos vivos que las dietas tradicionales basadas en fermentados naturales.











