

En un contexto complicado para el rubro juguetero en la Argentina, se sumó un nuevo caso de cierre definitivo.
Se trata de la famosa cadena de jugueterías Tío Mario, que fue un éxito en los años noventa y cerró su último local de manera definitiva el pasado sábado 26 de septiembre en la Ciudad de Buenos Aires.
La juguetería, que además vendía cotillón y librería, comunicó el cese de actividades a través de un aviso publicado en redes sociales y liquidó sus productos a precios promocionales.
La despedida de Tío Mario
Tío Mario fue una juguetería que nació en 1997 y que tuvo su auge a final de los noventa y comienzos de los 2000. La empresa llegó a tener ocho sucursales; sin embargo, en los últimos años atravesó la crisis del rubro y cerró su último local en pie el pasado sábado 26 de septiembre.
La cuenta oficial de Instagram de Tío Mario informó que liquidaba la totalidad de sus productos por cierre y compartió promociones en efectivo en su local ubicado en Pueyrredón 1529, Recoleta: 2x1 en artículos seleccionados; 30% extra en artículos de librería; 20% extra en artículos de playa y pileta seleccionados; todos los disfraces a $30.000.

Asimismo, en la vidriera colocaron un cartel que decía: “26/9. Último día” para atraer más clientes.
Tío Mario cerró a pocos meses de cumplir 30 años en el mercado, ya que su apertura fue en abril de 1997.
Un contexto complicado para las jugueterías
El cierre se produce en una época complicada para el sector de las jugueterías. Según la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, las ventas cayeron un 10% en el primer semestre del 2026. Por su parte, las fábricas de juguetes utilizaron solo un 30% de su capacidad de producción.
Además, la industria nacional compite contra juguetes importados desde China en su mayoría, que ingresan al país con precios muy bajos y difíciles de competir.
Otro problema es el costo del alquiler, por ende, muchas jugueterías decidieron cerrar el local físico y migrar exclusivamente a la venta online.
El caso de Tío Mario se suma a la lista de jugueterías que tuvieron que cerrar sus puertas por bajas ventas, competencias de precios y costos de alquileres altos. Para muchos de los clientes marcó una época de sus vidas porque se trataba del lugar que elegían productos para sus niños.

















