

Tras la muerte de los padres, la casa familiar suele ser uno de los principales motivos de conflicto entre los hermanos a la hora de pensar la sucesión. Una situación frecuente ocurre cuando uno de los hijos continúa viviendo en el inmueble y los demás se preguntan si puede quedarse o no con la propiedad.
En Argentina, los derechos sobre los bienes de una persona fallecida se transmiten a sus herederos. Hasta que se realiza la partición, existe una etapa de indivisión hereditaria en la que todos los sucesores deben respetar los derechos de los demás.
¿Qué pasa con la casa si uno de los hermanos se queda a vivir?
El Código Civil y Comercial contempla el uso de los bienes que forman parte de una herencia indivisa.
Uno de los herederos puede utilizar la vivienda, pero ese uso debe ser compatible con los derechos de los demás. Es decir, no puede asumir que por vivir allí tiene más derechos sobre la propiedad que sus hermanos.
Además, si uno de los herederos utiliza exclusivamente la casa y los demás quedan privados de su uso, puede corresponder una compensación económica.

El artículo 2328 del Código Civil y Comercial establece que quien utiliza privativamente un bien indiviso puede tener que indemnizar a los otros copartícipes desde que se le reclama esa compensación.
Mientras que vivir en la casa no lo convierte automáticamente a ese heredero en el único dueño, aunque no podrán hecharlo hasta que se cumplan los trámites sucesorios.
¿Cómo se divide la herencia entre hermanos en una sucesión?
Si los padres fallecieron y sus hijos son los herederos, la regla general es que los hijos heredan por partes iguales.
Por ejemplo, si hay tres hermanos y son los únicos herederos, cada uno tiene derecho a una tercera parte de la herencia.
Los hermanos pueden acordar que uno se quede con el inmueble y compense económicamente a los demás. También pueden vender la propiedad y repartir el dinero según la participación que corresponda a cada uno.
¿Qué pueden hacer los hermanos si uno no quiere dejar la casa durante la sucesión?
Si todos los herederos son capaces y están de acuerdo, pueden realizar la partición en la forma que consideren conveniente, respetando los derechos que corresponden a cada uno.
Pero si uno de los hermanos se niega a vender, no quiere repartir la propiedad o pretende quedarse con la casa sin compensar a los demás, los otros herederos pueden recurrir a la Justicia para avanzar con la partición.
La indivisión hereditaria no tiene por qué mantenerse indefinidamente.

Sucesiones: ¿vivir durante años en la casa hace que pase a ser suya?
El simple hecho de que uno de los hermanos haya permanecido viviendo en la vivienda después de la muerte de los padres no elimina los derechos hereditarios de los demás.
Tampoco significa que por haber pagado servicios, impuestos o arreglos se convierta automáticamente en dueño de una parte mayor.
Cada caso puede tener particularidades y es necesario analizar la documentación, la sucesión y los gastos realizados.











