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Durante años, el cambio climático se presentó como un problema lejano. Hoy, la ciencia lo traduce en cifras concretas y fechas que impactan en la vida diaria.

Un informe reciente, basado en datos satelitales, advierte que en menos de cinco décadas algunas zonas del mundo podrían volverse inhabitables por condiciones extremas de calor y humedad.

El indicador que marca el límite biológico

El estudio no se centra solo en la temperatura promedio global. Los expertos analizan la temperatura de bulbo húmedo, un parámetro que combina calor y humedad para medir cómo responde el cuerpo humano.

Cuando este valor alcanza los 35 °C, el organismo pierde la capacidad de enfriarse mediante el sudor. Incluso personas sanas y en reposo pueden sufrir colapsos en pocas horas.

Este umbral no es teórico: si las tendencias actuales siguen, varias regiones superarán ese límite antes de 2070. El riesgo no es un evento aislado, sino olas de calor cada vez más frecuentes y prolongadas.

Regiones bajo amenaza

El sur de Asia aparece como la zona más vulnerable. Allí viven miles de millones de personas y los modelos climáticos muestran que el umbral crítico podría superarse en las próximas décadas.

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También se mencionan áreas de Medio Oriente y América del Sur, donde la combinación de altas temperaturas, humedad y urbanización acelerada multiplica el riesgo.

Factores humanos que agravan el problema

El informe señala que la deforestación, el uso intensivo de recursos y la expansión urbana sin planificación empeoran las condiciones locales.

La pérdida de vegetación reduce la capacidad del suelo para regular la temperatura, mientras que las ciudades generan islas de calor que elevan la sensación térmica.

Estas prácticas pueden adelantar el calendario previsto: regiones que se proyectaban críticas hacia fin de siglo podrían llegar a ese punto mucho antes.

¿Por qué no hay soluciones simples?

El aire acondicionado no es una respuesta universal. Requiere infraestructura, energía y acceso económico, algo que no está garantizado en las zonas más vulnerables.

Por eso, los expertos insisten en que estas proyecciones son una advertencia directa: el mapa de habitabilidad humana puede cambiar en una sola generación.

El escenario no es irreversible. Reducir emisiones, proteger ecosistemas y rediseñar ciudades son medidas que pueden retrasar —o evitar— que muchas regiones crucen el umbral crítico. La diferencia entre actuar ahora o postergar decisiones puede definir dónde será posible vivir en el futuro cercano.