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DOMINGO 19/05/2019

¿Que quedó de la reforma tributaria?

¿Que quedó de la reforma tributaria?

Según datos oficiales brindados por la AFIP el impuesto al Valor Agregado representó en el año 2018 el 33,34% del total de los recursos tributarios, mientras que el impuesto a las Ganancias representó el 22% y el impuesto sobre los Bienes Personales no alcanzó a recaudar ni el 0,5% (lo que representa la mitad de su recaudación histórica cercana al 1% motivado seguramente por la exención para los contribuyentes cumplidores dispuesta por la ley 27260, art.63).

Estos números demuestran lo importante del peso del impuesto al consumo sobre los impuestos a la renta y el patrimonio, que son claramente impuestos más deseables, porque identifican adecuadamente los supuestos de capacidad contributiva.

En nuestro país existe una marcada tradición de mirar a los tributos como una forma de intentar equilibrar -con cierto grado de voracidad-las cuentas públicasque muchas veces no cierran, sin interesarse demasiado por los efectos que esos tributos producen en las empresas del sector privado y las personas que habitan esta nación.

Esta forma de llevar adelante las cosas se aproxima más a las ideologías perimidas del príncipe donde los súbditos debían satisfacer al soberano, que a las concepciones modernas del estado donde éste debe ser un facilitador de las transacciones coadyuvando con sus políticas a que sus habitantes alcancen niveles óptimos de bienestar y recaudando tributos donde existe capacidad contributiva.

En esta columna venimos destacando "Situaciones Curiosas de Nuestros Tributos" en forma ininterrumpida desde marzo de 2016 como una manera de contribuir desde este lugar al debate intelectual de políticas tributarias, acercando ideas, conocimiento y fundamentalmente poniendo sobre la mesa lo que reza nuestra Constitución Nacional en su art. 16 in fine: "la igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas".

Mirando hacia atrás en el camino recorrido en estas páginas hemos compartido con usted, apreciado lector, cómo las entradas a recitales musicales de bandas internacionales no tributan IVA, como los jueces se resisten a tributar el impuesto a las ganancias y los legisladores tienen un régimen especial donde pueden sustraer algunos conceptos del alcance de la imposición a la renta; como un ex presidente de la nación se resistió judicialmente a pagar el impuesto a las ganancias sobre su jubilación, y en el otro lado de la balanza tenemos que los viajes que se realizan en taxi están exentos de IVA mientras los pasajes de colectivos urbanos tributan un IVA del 10,5%, la falta de actualización que se encuentra en espera por más de 20 años de los importes deducibles en concepto de amortizaciones de automóviles para las empresas, que están fijados en un importe de $ 4.000 anuales, y los gastos de mantenimiento, patentes y combustibles que se fijan en $7.200 anuales.

Pero también tenemos que para el común de los mortales existe la posibilidad de deducir en el impuesto a las ganancias el costo del alquiler de vivienda para todos aquellos que no poseen un inmueble propio para vivir.

Ypodemos preguntarnos aquí si es justo que se le cobre el impuesto a las ganancias a una persona que no pudo acceder a su vivienda, cuando la Constitución Nacional en su artículo 14 bis in fine expresa que el estado debe otorgar "el acceso a una vivienda digna".

Entonces tenemos que pensar las cosas de otra manera porque como lo venimos haciendo los resultados son lo que tenemos: "Situaciones de excepción de dudosa legitimidad que generan pujas internas y descontentos".

En un país que tiene importantes recursos naturales, desde la riqueza de nuestros suelos cultivables y aptos para la ganadería, la riqueza ictícola de nuestra plataforma continental, los recursos de agua potable de ríos y acuíferos, nuestros recursos en minería hidrocarburos y ahora también con el litio, nos posiciona como un país con riqueza pero nuestros dirigentes no tienen la inteligencia y/o la capacidad de proyectar esa riqueza en el bienestar de los habitantes.

Entonces nuestro sistema tributario no puede mutar de recaudar principalmente impuestos a los consumos, para recaudar impuesto a la renta. Siempre se intenta equilibrar las cuentas públicas cazando dentro del zoológico.

Nuestro país se debe un debate serio y profundo para lograr una "verdadera reforma tributaria" pero no enfocada en el cortoplacismo de equilibrar las cuentas públicas sino para lograr un verdadero desarrollo del país.

Producimos alimentos para 400 millones de personas y tenemos un 33 % de pobreza. Ello merece una profunda autocrítica. Nuestros gobernantes deben aprender que además de para recaudar los impuestos tienen efectos económicos en quienes los soportan y también existen efectos parafiscales.

(*) El Dr. Mario Rapisarda es Contador Público Nacional de la UNLZ, especialista en temas tributarios, autor de la "Guía Práctica del Contador de Editorial Errepar; siendo su mail mjrapisarda8@gmail.com.

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