GOLDEN BOY

De vender corbatas en Tribunales a operar derivados, futuros y opciones en Estados Unidos

En el camino de Gonzalo Pereyra Sáez no faltaron obstáculos. Sin embargo, los errores lo llevaron a aprender cómo invertir su dinero y hoy comparte análisis técnicos para miles de personas a través de sus redes sociales.

Pocas veces aparecen, dentro del ecosistema financiero local, historias como la de Gonzalo Pereyra Sáez. No porque la realidad que debió enfrentar difiera mucho de la de tantos otros jóvenes en la Argentina, que deben salir a trabajar a temprana edad para ayudar en su casa, sino porque pocos de ellos terminan operando cauciones, haciendo análisis técnicos de valuaciones de compañías o hablando de la psicología del trading.

En el camino de Pereyra Sáez no faltaron obstáculos. A los 16 años, consciente de las dificultades económicas que atravesaba su familia y luego de una mudanza tras otra, salió a vender corbatas en la zona de Tribunales.

"Éramos de clase media-baja. Mi mamá hacía de todo, desde limpiar casas por hora hasta ser ayudante de cocina. Todos empleos que no son bien remunerados. Por eso a los 16 años empecé a trabajar como vendedor ambulante de corbatas en la zona de Tribunales, sin mucho éxito la mayoría de las veces", relata.

En algún punto fue allí donde comenzó a trazar su camino. "Creía que la manera de zafar era estudiar mucho, ir a la universidad", agrega. Pero para ese entonces, su madre fue despedida de un negocio de venta de puertas blindadas, y Pereyra Sáez, con tan solo 18 años, detectó en ese despido una oportunidad.

"Mi mamá trabajaba en un negocio de puertas blindadas en la parte de ventas. Y su novio en la parte de fábrica. Cuando los despidieron a los dos, pensé que ahí había una oportunidad, teníamos todo el conocimiento respecto del negocio, así que con unos 700 pesos alquilamos un local en un subsuelo de una galería de la calle Cabildo y pusimos un negocio de puertas blindadas. Al tener una estructura muy chica podíamos ofrecer las puertas blindadas a un costo bajo, y nos empezó a ir muy bien. Tanto, que a los dos años teníamos tres locales, el de la galería, uno en Villa Devoto y otro en Villa Urquiza", recuerda.

Sin embargo, en ese éxito encontró un nuevo escollo. "No estaba preparado para manejar grandes sumas de dinero", explica. "Empecé a gastar en exceso, un auto, ropa, sobrecargué la tarjeta. Hicimos una mala administración del negocio, acumulamos deudas con proveedores y terminamos por fundirlo. Además, hacia el año 2010 empezaron a entrar puertas blindadas desde China, lo que complicó aún más nuestro nicho. Así que terminamos cerrando", indica.

Tras aquella primera experiencia emprendedora, Pereyra Sáez puso en marcha otros proyectos, en los que confiesa que le fue mal. Hasta que creó el sitio web Deabogados.com. "Con ese emprendimiento sí me fue bien. Todavía me faltaban dos años para recibirme de abogado, pero le derivaba las consultas a abogados conocidos y amigos, ya matriculados, y tomaba una comisión. Ahí me encontré otra vez con la necesidad de resolver qué hacer con esa plata. No quería cometer los errores del pasado", rememora.

Así, por necesidad, comenzó a vincularse con el mundo de las finanzas. "Si lo invertía en plazos fijos tenía un rendimiento real negativo. Si lo pasaba a dólares perdía con la inflación de Estados Unidos. Soy muy autodidacta, así que me empecé a interiorizar en los mercados", dice como si fuera un paso casi natural.

A aquella primera aproximación al mundo de las finanzas le siguió Sé Diferente, un proyecto que nació de la repercusión que tuvieron en redes sociales los análisis técnicos que Gonzalo Pereyra Sáez iba haciendo de las compañías en las que centraba su interés.

Hoy, Sé Diferente tiene más de 210.000 seguidores en Facebook, 90.000 suscriptores en YouTube. Las dos cuentas que administra Pereyra Sáez tienen, además, alrededor de 100.000 seguidores en Instagram.

"Suelo hacer análisis técnicos, que comparto. No son recomendaciones de inversión", cuenta. "Me dedico más que nada a derivados financieros, contratos futuros y opciones en Estados Unidos. También a acciones de empresas extranjeras a las que se pueda acceder vía Cedear", agrega respecto a los instrumentos en los que se centra hoy.

"Perdí mucha plata aprendiendo. Me llevó mucho tiempo entender que esto es un juego matemático, en el que si diversifico mis inversiones y hago una buena gestión del riesgo, voy a tener un saldo positivo con tan solo acertar a la mitad de las inversiones que haga", revela.

"Hay una psicología del trading que lleva a los inversores a tomar rápido las ganancias pero aguantar más cuando la inversión está cayendo. Y es al revés, tenés que cortar rápido las pérdidas y dejar correr las ganancias", aclara.

Consultado respecto a sus primeras inversiones, Pereyra Sáez recuerda que apostó a cauciones bursátiles, que le daban la posibilidad de tener interés compuesto. También dice que invirtió en YPF, el Grupo Financiero Galicia y a Apple a través de Cedear. Y precisamente esas son las compañías que señala a la hora de identificar valor en el mercado local.

"Después de las PASO de 2019, las principales empresas argentinas quedaron golpeadísimas. YPF pasó a valer u$s 8. Después encima vino el COVID, y cayó todavía más, a u$s 3. Hubo una reacción desproporcionada. Ahora parece haber signos de querer recuperar: YPF y el Grupo Financiero Galicia pueden ponerse interesantes", considera.

Es que según proyecta, "a medida que vayamos dejando atrás efectos económicos de la pandemia, la Argentina un poco tiene que crecer, y hay empresas muy baratas, con lo cual imagino que el mercado va a acompañar".

En lo que respecta a los mercados externos, ve alto valor en las compañías tecnológicas.

"Dados los altos niveles de emisión de 2020, creo que todavía no hemos visto lo peor de la inflación. Esa inflación alta va a volcarse en el precio de las acciones. Por eso, y ante los bajos rendimientos de bonos a nivel global, las empresas del S&P 500 siguen anotando máximos", analiza. Por eso, dice que "entre tener dólares y empresas, prefiero empresas".

Por último, Pereyra Sáez justifica el motivo detrás de su elección en acciones de compañías como Alibaba, MercadoLibre o Amazon. "El comercio electrónico es el futuro. Pero la mayor parte de la población todavía no compra a través del e-commerce. Alibaba bajó 33% desde sus máximos, por lo que tiene para recuperar hasta un 50%. Lo mismo pasa con MercadoLibre, que además tiene una pata financiera importantísima, de la que se desprenden muchos otros negocios", argumenta.

"Pero también las empresas de consumo vinculadas a la tecnología van a crecer muchísimo y tienen un gran potencial, porque cada vez más personas demandamos teléfonos o televisores", cierra.

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