Los bonos soberanos en dólares cerraron este viernes con subas generalizadas, en una rueda más ordenada y con mejor tono que el resto de la semana tras el pago a los bonistas.

El tramo corto y medio lideró las mejoras, mientras que los bonos más largos acompañaron con avances más moderados. El riesgo país quedó en el orden de las 566 unidades.

La curva bajo ley extranjera registró subas en torno al 0,3%–0,6%, con el GD29 y el GD30 entre los más firmes de la jornada. Los Bonares, por su parte, también cerraron en terreno positivo, con alzas de entre 0,2% y 0,5%, mostrando un mejor desempeño relativo en el tramo corto de la curva y algo más de peso en los vencimientos largos.

Los ADR por su parte borraron la tendencia negativa de la mañana y pasaron a terreno positivo sobre el cierre del mercado en Wall Street. Hubo subas de 2,4% para Central Puerto y caídas del 1,4% para Tenaris.

En Buenos Aires, el S&P Merval logró sostener los u$s 2000 tras una sesión un tanto volátil que logró cerrar con mayoría de alzas para las acciones del Panel Líder.

La semana de los mercados

En el plano externo, la intervención de Estados Unidos en Venezuela generó volatilidad inicial, sobre todo en el mercado petrolero. Los temores a un shock de oferta por una eventual reactivación de la industria venezolana se disiparon rápidamente.

El mercado internalizó que, pese al enorme volumen de reservas del país caribeño, la falta de inversión acumulada durante años limita cualquier aumento significativo de producción en el corto plazo. El petróleo sigue mostrando una baja cercana al 20% en lo que va del año, más asociada a una demanda global débil que a un exceso de oferta.

Ese mismo razonamiento se trasladó a la deuda venezolana. Según el informe semanal de Cocos Research, tanto la curva soberana como la corporativa de PDVSA empezaron a captar atención por su potencial de recuperación a mediano plazo, aunque con un riesgo evidente en los tramos cortos.

En ese contexto, Cocos advierte que la compra de estos títulos se asemeja más a una apuesta judicial que a una inversión de renta fija tradicional, dado que una reestructuración de deuda aparece como un escenario altamente probable.

A nivel local, el foco estuvo puesto en el cumplimiento de los pagos de la deuda hard dollar. Si bien el mercado nunca puso en duda la voluntad de pago, persistía la incógnita sobre cómo el Gobierno conseguiría los dólaresnecesarios. La respuesta fue un nuevo Repo por u$s 3000 millones con seis bancos internacionales, a una tasa cercana al 7,4% anual, con un spread de 400 puntos básicos sobre la SOFR.

Desde Puente, escribieron que esta semana estuvo cargada de hitos para la deuda soberana argentina: el BCRA comenzó a comprar reservas en el marco del ajuste de su esquema cambiario, se concretó el repo de u$s 3000 con bancos, se pagaron los cupones de los Bonares y Globales, y se confirmó que el BCRA había cancelado la activación del swap con el Tesoro americano, “algo que habíamos notado pero que no estaba confirmado”.

Sin embargo, los precios de los bonos se mantuvieron estables durante toda la semana, prácticamente inmutados tanto respecto a estos hitos como a los eventos externos. En la parte de pesos hubo algo más de variabilidad, y se notó alguna compresión en las curvas respecto a la semana pasada, cuando la liquidez del mercado había estado algo tirante, concluyó el broker.

“Para la semana que viene vamos a estar atentos al impacto y la magnitud de la reinversión de estos cupones sobre los precios de la deuda. A su vez, quedamos a la espera del dato de inflación de diciembre y a las condiciones de liquidez en el mercado de pesos, donde las tasas de interés han estado con marcada volatilidad”, dijo Puente.

Cocos, en paralelo, destacó que el Banco Central dio inicio a una nueva fase de la política cambiaria, con compras netas de divisas en el mercado oficial.

La acumulación de reservas es leída como una dinámica virtuosa, aunque no exenta de costos: para absorber dólares, la autoridad monetaria debió ampliar la oferta de instrumentos de cobertura, tanto en letras dollar-linked como en futuros. El resultado fue un esquema contractivo en términos monetarios, que volvió a tensionar la liquidez del sistema financiero.

Ese ajuste se reflejó rápidamente en las tasas de corto plazo. El call interbancario y la caución mostraron una fuerte volatilidad, con picos elevados y correcciones abruptas, en un contexto donde la liquidez bancaria regresó a niveles mínimos desde el apretón monetario de mediados del año pasado.

En cuanto a la economía real, el informe distingue dos momentos. Los datos adelantados de noviembre fueron flojos, con caídas significativas en industria y construcción. Diciembre, en cambio, mostró señales algo más alentadoras: la recaudación real se estabilizó, algunos impuestos ligados a la actividad crecieron en términos reales y el crédito en pesos volvió a expandirse, acompañado por una mayor demanda de dinero.