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La búsqueda de ingresos en dólares no pierde atractivo entre los inversores argentinos. En un contexto global marcado por volatilidad financiera, tensiones geopolíticas y tasas todavía elevadas, la estrategia de combinar apreciación de capital con cobro de dividendos aparece como una alternativa cada vez más valorada para construir portafolios de largo plazo.
En ese escenario, los Cedear (certificados que permiten invertir desde la Argentina en acciones de compañías internacionales) se consolidaron como una herramienta central para quienes buscan dolarizar carteras y, al mismo tiempo, generar un flujo periódico de ingresos en moneda dura.
Dentro de este universo, algunas compañías se destacan por mantener políticas de dividendos consistentes, balances sólidos y modelos de negocio relativamente estables.
Según explicó Damián Vlassich, team leader de estrategias de inversión en IOL, este tipo de activos “permiten posicionarse en empresas globales que no solo ofrecen potencial de crecimiento, sino también una renta periódica en dólares”.
Dividendos en dólares: una estrategia que vuelve al radar
La lógica detrás de esta estrategia es simple: invertir en compañías que distribuyen una parte de sus ganancias entre los accionistas. En mercados desarrollados, esta práctica es habitual y muchas empresas llevan décadas incrementando sus pagos.
Para el inversor local, los Cedear permiten replicar ese esquema. Cada vez que la empresa paga dividendos, el inversor recibe el equivalente en pesos al tipo de cambio implícito del instrumento, lo que en la práctica significa ingresos ligados al dólar.
De acuerdo con Vlassich, las empresas con dividend yield —la relación entre el dividendo anual y el precio de la acción— superior al promedio suelen combinar dos características clave: negocios maduros y generación de caja relativamente estable.
Energía y telecomunicaciones: los mayores rendimientos
Entre los Cedear con mayor rendimiento por dividendos aparecen varias compañías vinculadas a energía, telecomunicaciones y salud, sectores que históricamente se caracterizan por distribuir una parte relevante de sus ganancias, aseguró el estratega.
La petrolera brasileña Petrobras lidera el ranking con un rendimiento cercano al 7,4% anual en dólares, impulsado por los altos precios de los commodities energéticos y una política de distribución agresiva.
Es una opción que puede ofrecer flujos elevados, aunque con mayor volatilidad asociada al precio del petróleo y a la política energética de Brasil, aseguró Vlassich.
En telecomunicaciones aparece AT&T, que tras su proceso de reestructuración volvió a posicionarse como un clásico de las carteras orientadas a dividendos. Su rendimiento ronda el 4% anual, respaldado por un negocio relativamente estable ligado a servicios esenciales.
Dentro del sector energético global, Chevron mantiene una de las políticas de retorno al accionista más consistentes entre las grandes petroleras. Su dividendo se ubica cerca del 3,9% anual en dólares, con una trayectoria de crecimiento sostenido en los últimos años.
Salud y consumo defensivo
Según el experto, el sector farmacéutico también aporta alternativas interesantes para quienes buscan renta en dólares con menor sensibilidad al ciclo económico.
La biofarmacéutica AbbVie mantiene un rendimiento cercano al 3,1% anual y se destaca por su historial de incrementos de dividendos. La compañía logró compensar la expiración de patentes relevantes mediante nuevos medicamentos y adquisiciones estratégicas.
En la misma industria, Pfizer ofrece un rendimiento cercano al 6,2% anual, uno de los más elevados dentro del sector salud. Tras el fuerte crecimiento durante la pandemia, el mercado ajustó la valuación de la compañía, lo que hoy eleva su dividendo relativo.
Para los inversores más conservadores, una referencia clásica sigue siendo Coca-Cola. Considerada un activo defensivo global, la compañía forma parte del grupo conocido como Dividend Aristocrats, empresas que aumentaron su dividendo durante al menos 25 años consecutivos. Su rendimiento actual ronda el 2,7% anual, con un perfil históricamente estable.
Apuesta táctica ligada al shock energético
Más allá de las estrategias tradicionales de dividendos, Vlassich también identificó oportunidades tácticas en sectores específicos.
Una de ellas aparece en la química estadounidense Dow Inc. Según Vlassich, la empresa podría beneficiarse de la actual disrupción en el mercado energético global, especialmente si continúan las tensiones en Medio Oriente y se mantienen elevados los costos energéticos en Europa y Asia.
El argumento central se basa en una ventaja competitiva: la compañía utiliza etano proveniente del gas natural de Estados Unidos, cuyo precio se mantiene relativamente desacoplado del petróleo. Esto le permite operar con costos más bajos que muchos competidores internacionales que dependen de derivados del crudo.
En ese contexto, “Dow cotiza en una zona considerada atractiva por algunos analistas —entre u$s 30 y u$s 35 por acción— y ofrece un dividendo superior al 5% anual, lo que combina potencial de recuperación de precio con flujo de caja para el inversor", explicó.
Diversificación y horizonte de largo plazo
Aunque la estrategia de dividendos puede resultar atractiva, los analistas suelen remarcar que no debe evaluarse únicamente por el rendimiento inmediato. La sostenibilidad del negocio, la generación de caja y el nivel de deuda son variables centrales para determinar si el dividendo puede mantenerse en el tiempo.
En ese sentido, la diversificación entre sectores —energía, salud, telecomunicaciones y consumo— aparece como una de las claves para construir un portafolio equilibrado.
Para el inversor argentino, acostumbrado a ciclos de alta volatilidad macroeconómica, la posibilidad de combinar dolarización, exposición global y generación de ingresos periódicos convierte a los Cedear en una herramienta cada vez más relevante dentro de la estrategia de largo plazo.















