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El Índice Líder del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella, un termómetro que busca anticipar giros en la actividad económica a partir de diez variables clave vinculadas al consumo, la industria, la construcción, el mercado financiero y la confianza de los consumidores captó la atención de los inversores.

En abril el índice cayó 1,77% respecto de marzo y acumuló un retroceso interanual de 6,01%, mientras que la probabilidad de abandonar la fase expansiva de la economía en los próximos meses escaló al 88%.

Este indicador sirve para detectar cambios bruscos en el ciclo económico antes de que aparezcan plenamente en los datos oficiales

Pero más allá de la baja puntual, lo que empezó a preocupar en el mercado fue la amplitud del deterioro. El Índice de Difusión, que mide cuántas de las variables que integran el indicador muestran mejoras, arrojo que solo dos dieron señales positivas significativas en abril: el precio FOB de la soja y la recaudación real de IVA, mientras que las otras ocho mostraron debilidad.

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Pablo das Neves, asesor de inversiones, comentó en charla con El Cronista: “Lo que más me preocupa es que la probabilidad de recesión haya vuelto a subir al 88%. No es algo completamente nuevo, pero sí la consolidación de señales que el mercado viene observando desde hace meses en una economía cada vez más asimétrica y heterogénea”.

El estratega agregó que hoy ya no alcanza solamente con baja de inflación y orden fiscal. “El mercado empezó a exigir algo más profundo: previsibilidad política, reglas claras y señales de crecimiento sostenibles en el tiempo”.

Sin embargo, Das Neves aclara que “esto tampoco implica hacer un selloff de posiciones argentinas. Pero sí empieza a justificar una mayor exposición a activos globales o a compañías locales con generación genuina de divisas y drivers más vinculados al contexto internacional que al ciclo doméstico”, concluyó.

En ese contexto, las estrategias defensivas vuelven a ganar protagonismo entre inversores. Crece nuevamente el interés por instrumentos dolarizados, Cedear de compañías globales y sectores vinculados a energía, minería o servicios con ingresos atados al exterior.

El semáforo que anticipa giros en la economía argentina

Por su parte, Elena Alonso, CEO de Emerald Capital explicó en detalle cómo leer el Índice Líder y cómo seguirá la dinámica después de que se conozca el Estimador mensual de actividad económica (EMAE) este jueves por la tarde.

Alonso detalló que el Índice Líder que publica la Di Tella funciona como un pronóstico del tiempo, pero de la economía. “Lo que hace es reunir diez variables que históricamente suelen moverse antes que la actividad económica, por lo que sirve para anticipar hacia dónde podría ir el ciclo. Si la mayoría de esos datos empieza a deteriorarse, el indicador avisa que probablemente la economía se enfríe en los próximos meses”, comentó.

Y eso es justamente lo que pasó en abril. “El índice cayó 1,77% respecto de marzo y acumuló una baja de 6% frente al mismo mes del año pasado. Pero más importante que la caída puntual es que solamente dos de las diez variables dieron positivo: el precio de la soja y la recaudación real de IVA. El resto mostró deterioro”, comentó la experta.

Y es que: “Cayeron las ventas de autos, el despacho de cemento, la actividad industrial, la confianza del consumidor e incluso la Bolsa”. Para Alonso, eso muestra que no se trata de un problema aislado de un sector puntual, sino de un enfriamiento bastante más generalizado de la economía.

El dato a tener en cuenta

Alonso destacó que hay que entender también que se podría pasar por alto con este indicador. “El índice mide datos que ya ocurrieron: ventas, producción, actividad o precios que ya se registraron. Lo que todavía no puede captar plenamente es el impacto futuro que podrían tener los nuevos regímenes de inversión, como el RIGI, sobre distintos sectores productivos”, señaló.

“Y eso es relevante porque entre el momento en que una empresa decide invertir y el momento en que esa inversión aparece reflejada en las estadísticas suelen pasar entre seis meses y un año y medio. Por eso, la foto de abril claramente marca cautela, pero la película de lo que viene todavía no está completamente escrita”, advirtió la experta.

Por último, Alonso planteó que la gran pregunta para el segundo semestre ya no es si hubo enfriamiento, porque eso el mercado entiende que ya empezó. La discusión pasa por saber si la inversión privada va a lograr transformarse en un nuevo motor de actividad y compensar parte de la desaceleración que hoy muestran los indicadores adelantados.