Tensión cambiaria

Plazo fijo atado al dólar: cuáles son los factores que hoy le quitan demanda

Este instrumento, que fue relanzado a finales de junio por el Banco Nación, está atado a la cotización del tipo de cambio oficial

El plazo fijo atado al dólar que era una de las herramientas que pedía el sector agropecuario como incentivo para liquidar la cosecha no tuvo un buen desempeño en su primer mes de vigencia. Ante la gran incertidumbre local, este instrumento que ayer cumplió un mes de haber sido relanzado por el Banco Nación, muestra muy poca demanda.

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Plazo fijo atado al dólar con baja demanda

Uno de los principales factores por los cuales los productores no encuentran atractivos en este tipo de instrumentos, además de la incertidumbre, es la amplia brecha entre el tipo de cambio oficial y los dólares paralelos, que en estos días asciende hasta el 160 por ciento, coinciden los economistas. 

Si bien desde el Banco Nación destacan que en los últimos quince días se observa una mejora del 30% en las colocaciones de este plazo fijo, la cifra total invertida hasta ahora se ubica alrededor de los $ 30.000 millones, un monto considerablemente bajo para un sector que mueve millones de dólares.

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El mes pasado, los agroexportadores ingresaron al mercado oficial de cambios más de u$s 3800 millones, por lo que fue el mejor junio desde que se tienen registros. Así, durante el primer semestre el sector liquidó más de u$s 19.000 millones, un máximo histórico impulsado por la escalada del precio internacional de la soja.

Los $ 30.000 millones invertidos hasta el momento, al dólar oficial mayorista, representan unos u$s 230 millones. Es decir, menos de lo que habitualmente liquida el complejo agroexportador en dos jornadas en el mercado oficial de cambios en esta época de temporada alta de ingresos de la cosecha gruesa.

Si se compara con las colocaciones de los plazos fijos tradicionales y con los que se ajustan por UVA, el monto sigue luciendo muy bajo. Datos oficiales indican que al 15 de julio el stock de colocaciones de depósitos tradicionales era de casi $ 6,6 billones, mientras que los atados al UVA era de $ 426.000 millones.

PREOCUPACIÓN DEL GOBIERNO 


Desde el Banco Central, preocupado por la retención en la venta de granos que se observa en el sector del agro, destacan la caída del precio de la soja en los contratos a futuros y resaltan como buena oportunidad aprovechar los precios actuales para vender ahora e ingresar esos fondos a los plazos fijos "chacareros".

Sin embargo, este instrumento concita muy poco interés en el sector, que prefiere no liquidar en estas últimas semanas, debido a la disparada de las cotizaciones tanto del blue como de las financieras.

El precio por este producto por tonelada para julio se ubica por encima de los u$s 592, mientras que en agosto y septiembre se observa una reducción, cuando los valores caen a u$s 548 y u$s 510, respetivamente. Para noviembre, en tanto, los precios se reducen a menos de u$s 504 por tonelada.

La entidad necesita un mayor ingreso de dólares de las exportaciones del complejo del agro para que el aumento de la oferta de la divisa estadounidense en el mercado oficial de cambios reduzca las presiones y la necesidad de intervenir con ventas de reservas para abastecer a la demanda en esa plaza.

EFECTO DE LA BRECHA


El consultor Pablo Adreani indica que durante el primer semestre los productores vendieron 3,3 millones de toneladas menos que en el mismo período de 2021. En comparación con cifras del año pasado, en el mercado estiman que la retención acumulada en esta temporada, hasta ahora, es de unos u$s 2500 millones.

Los analistas sostienen que la amplia brecha cambiaria que existe en este momento es uno de los principales factores por los que los productores retrasan sus ventas y encuentran muy poco atractivo en instrumentos como el plazo fijo "chacarero", por lo cual prefieren conservar la cosecha como "refugio de valor".

"Mientras el productor está en soja, está en dólares. Después de que la vende, para volver a dólares tiene que pagar la brecha. Por eso, cuanto mayor es la brecha, más retiene. Si además hay crédito a tasa negativas, se apalanca todo lo que pueda", señaló Gabriel Caamaño, director de la consultora Ledesma.

El economista sostuvo que es lógico que la retención de este año sea mayor que la anterior porque hay más brecha cambiaria, la tasa de interés es más negativa y falta gasoil. 

Además, "los insumos tienen problemas para ingresar y se cobran a precios más en línea con los dólares paralelos y la incertidumbre es mayor".

"Con las innumerables crisis que ha estado atravesando la economía y la moneda local, el productor agropecuario argentino ha adquirido como hábito, a modo de cobertura, retener su cosecha e ir vendiendo a medida que van surgiendo necesidades de fondos", afirmó Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras.

Reschini resaltó que los productores son "rehenes" de la brecha cambiaria y que es entendible que en este contexto retrasen las ventas. 

No obstante, señaló que tampoco pueden retrasarlas por mucho tiempo porque "no es un negocio de alto margen", por lo que cuando surgen necesidades se ven obligados a vender.

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