La inflación pasa a segundo plano

Pesce lanza un "corredor de tasas": intenta que Batakis recupere el crédito

Pese a las expectativas de mayor inflación en julio y agosto, el BCRA decidió mantener sin cambios las tasas de interés.

La volatilidad no es sólo una cuestión del mercado: lo es también de la política oficial. Tras la firma del acuerdo con el Fondo Monetario en marzo, el Banco Central comenzó a subir, tarde por cierto, las tasas de interés. Lo hizo como una medida para contener el alza de los precios y hasta en el entendimiento cerrado con Kristalina Georgieva, se prometió llevarlas a niveles superiores a la inflación.

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Esa estrategia duró poco: ayer el directorio del BCRA decidió no modificar las tasas de las Leliq ni las de los pases pasivos. 

¿Qué pasó? Si fuera por los datos de inflación, debería haber continuado con el incremento de las tasas. No sólo la inflación de junio fue mayor a la de mayo sino que la de julio será mayor a la de junio. 

Pero la preocupación principal del Banco Central pasó a ser el derrumbe de los bonos en pesos y el fin del financiamiento en los mercados del Tesoro Nacional.

En el comunicado difundido ayer por el BCRA se señala que se decidió utilizar para el diseño de la política monetaria y financiera "un corredor de tasas de interés conformado por la tasa de interés de las Letras del Tesoro de corto plazo, la tasa de política monetaria representada por la Leliq a 28 días y la tasa de pases a 1 día".

Agrega que "en este nuevo corredor se establecerá que la tasa de pases del BCRA funcione como el límite inferior y la tasa de las Letras del Tesoro sea el límite superior". 

Concluye el comunicado señalando que las medidas se toman para "arribar a un esquema de tasas de interés positivas en términos reales para la economía, fortalecer el mercado de deuda pública en pesos y avanzar gradualmente en el uso de instrumentos del Tesoro como instrumentos de política monetaria".

Paralelamente la entidad que preside Miguel Pesce debutó con el lanzamiento de los "put", son las opciones ofrecidas a bancos para que vendan a determinado precio y costo los títulos del Tesoro Nacional. Las ofertas presentadas en la licitación resultaron adjudicadas en su totalidad. Hubo poca demanda de este nuevo instrumento, lo que en el BCRA estimaron como "señal de confianza".

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A la luz de estos últimos acontecimientos, sale a la luz que el BCRA pasó directamente a poner como primer prioridad el financiamiento del Tesoro y evitar que Silvina Batakis se vea obligada a reprogramar los vencimientos de la deuda en pesos. El auxilio de Pesce no fue gratis: derivó en un incremento del stock de Leliq y del circulante en pesos, lo que en definitiva, se traducirá en una mayor inflación.

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Pero la reducción de la inflación ha pasado a un segundo plano en el gobierno. Los meses por delante seguramente mostrarán variaciones por encima del 6% o 7%, un nuevo escalón en el que se apoyarán los aumentos de precios mensuales. La brecha cambiaria o el atraso del dólar oficial dejaron de preocupar.

Respecto al financiamiento del Tesoro, al menos la salida de los ahorristas de los fondos comunes de inversión de bonos en pesos se ha detenido. Batakis prometió aplicar un fuerte incremento de las tasas para las futuras emisiones de deuda, algo que su antecesor Martín Guzmán se resistía a hacer algo que lo enfrentó con Miguel Pesce. 

Juega a favor de Batakis que no hay fuertes vencimientos de deuda hasta septiembre. Pero la presión no le viene sólo del mercado de bonos: el mercado cambiario el flanco débil.

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