La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) se instaló en el centro del debate económico luego de que el presidente Javier Milei anticipó que enviará al Congreso un proyecto para modificar la ley que regula el funcionamiento de la autoridad monetaria. La iniciativa tuvo críticas de ex presidentes de la entidad. Muchas voces señalan que responde a un pedido del FMI.
En ese contexto, Mario Blejer, economista y ex presidente del Banco Central, también con un currículum que lo cuenta como ex miembro del Banco de Inglaterra y del Departamento de Mercados Monetarios del FMI habló con El Cronista sobre este tema y consideró que avanzar hacia un mandato más acotado contribuiría a fortalecer la previsibilidad de la política monetaria.
Blejer sostuvo que la función principal de la entidad debe ser preservar la estabilidad de precios. En esta entrevista advirtió que “cuanto más difuso es el objetivo de un banco central, más costoso resulta alcanzar la estabilidad”. También planteó que el cambio más importante pasa por impedir que el BCRA vuelva a financiar al Gobierno.
El Gobierno quiere llevar adelante una reforma de la carta orgánica del BCRA. ¿Dónde espera que pongan el foco? ¿Cree que es una buena medida?
Considero que es una medida atinada proponer una clarificación de los roles del Banco Central. Quiere enfocarse principalmente en la definición de las funciones que el BCRA debería cumplir. La fundamental, en la que hay consenso mayoritario de todos los bancos centrales, es la de lograr y preservar la estabilidad de precios, es decir, evitar la inflación.
Esto se consigue por medio de políticas monetarias equilibradas con el establecimiento de una relación bien establecida entre el banco central y el Gobierno. Sin embargo, la disputa es con respecto a si al banco central le cabe la responsabilidad de tener como objetivo funciones adicionales.
Concretamente, hay una diversidad en referencia a la estabilidad del sector financiero y a objetivos del sector real, como tasas de crecimiento y empleo. Hay aproximadamente un 60% de bancos centrales en los cuales la supervisión bancaria y, en ciertos casos, los mercados de capital en general, es llevada a cabo como objetivo por la autoridad monetaria, como la Argentina, y en otros casos están en manos de otros organismos independientes.

Ejemplo de esto último es el caso de Estados Unidos, donde la política monetaria es responsabilidad de la Reserva Federal y el control del sistema financiero recae sobre otras instituciones, como el FDIC. Pero, sin duda, considero que la disputa fundamental es el rol del banco central en financiar el gobierno.
¿Por qué cree decide hacerlo en este momento o instalar el tema?
Es una cuestión más política que económica. Cabe destacar que, aunque el Banco Central en esta gestión se ha comportado responsablemente, la Carta Orgánica le permitiría desviarse hacia otros objetivos no monetarios ajenos a los principios fundamentales de la existencia de esta institución, tales como “el empleo y el desarrollo económico con equidad social” que podrían resultar incompatibles con la estabilidad macroeconómica.
En mi experiencia, por haber trabajado más de 30 años con bancos centrales, cuanto más difuso es el objetivo más cuesta la estabilidad. En la introducción de objetivos múltiples, se puede llegar al caso de Bután, donde el objetivo del banco central es la obtención de la felicidad del pueblo, cuestión bastante difícil de cuantificar y más aún de medir. Por lo tanto, es apropiado introducir una reforma que impida la mala utilización del banco central.
¿Cree que el BCRA tiene que ser independiente del Gobierno? ¿Por qué?
Prácticamente todos los bancos centrales del mundo se dicen independientes, pero esa independencia muchas veces es formal y no efectiva. No implica que el banco central pueda hacer lo que quiera, sino que lo que debe tener es independencia “operativa”. Es decir que la meta de inflación puede ser determinada por el gobierno, pero el banco central tiene independencia sobre cómo y de qué manera puede obtenerse. De la misma manera, el nombramiento y remoción de sus autoridades no debe ser una cuestión meramente política y debe surgir de un consenso coordinado entre la autoridad monetaria y el gobierno, con el entendimiento de que el banco central no cambiará sus políticas monetarias por conveniencia o presión política, sino por consideraciones analíticas.
¿Qué impacto financiero puede tener una reforma de la Carta Orgánica hacia adelante?
No debería tener demasiado efecto en el corto plazo, es más bien algo que asegura la previsibilidad del sistema, favorece la credibilidad del paquete económico y reasegura que los excesos monetarios del pasado no se repetirán.
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