En esta noticia

El comienzo de 2026 no pasó desapercibido para los inversores del mercado local. Si bien el índice Merval mostró un arranque que, a simple vista, podría calificarse como débil en términos generales, un análisis más profundo revela una dinámica mucho más compleja.

No se trata de una caída generalizada por pánico, sino de un escenario donde el mercado comienza a enviar señales claras de rotación sectorial, discriminando activos ya no por euforia, sino por sus fundamentos económicos.

Según el último informe de la consultora Delphos, aunque el saldo nominal de los primeros días de enero es negativo para la mayoría de los papeles, el desempeño fue notablemente heterogéneo.

El castigo no fue parejo: se concentró con fuerza en las empresas petroleras, mientras que el sector financiero logró desacoplarse de la tendencia bajista, perfilándose nuevamente como uno de los grandes ganadores para el resto del año.

Al observar los números en frío, la fotografía del panel líder es roja. En los primeros siete días del año, la estadística es contundente: 16 de las 21 acciones que componen el índice principal registraron retornos negativos.

Si se amplía el espectro para incluir a Vista, la cifra asciende a 17 compañías sobre un total de 22 operando a la baja. Sin embargo, es crucial entender el origen de este movimiento para no caer en diagnósticos errados sobre la salud de las empresas locales, indican los especialistas.

Desde la consultora destacan que este retroceso no responde a factores domésticos puntuales ni a crisis internas de la economía argentina. La causa raíz se encuentra fronteras afuera: un contexto internacional adverso y ruidoso que ha vuelto a incidir sobre sectores clave del índice, arrastrando las cotizaciones locales por una cuestión de correlación global más que por méritos propios.

El sector más golpeado ha sido, indiscutiblemente, el petrolero. La performance de estas acciones fue la peor en el arranque de 2026, pero la explicación es exógena. La caída del precio del crudo a nivel global y el mal desempeño de las petroleras internacionales impactaron de lleno en los activos argentinos. Este factor externo pesa directamente sobre los fundamentos de estas compañías y es el responsable de gran parte de la debilidad agregada que muestra el índice Merval en estos días.

En un segundo escalón de rendimientos negativos aparecen las utilities (empresas de servicios públicos). A diferencia del petróleo, aquí no hubo un catalizador externo claro ni una noticia puntual que justificara la baja. En su lugar, la lectura del mercado sugiere que este movimiento responde más a una toma de ganancias o una rotación táctica de carteras, algo natural luego del buen desempeño relativo que estos activos mostraron en los meses finales del año anterior.

La contracara de este escenario bajista es el sector financiero. Los bancos volvieron a destacarse por su resiliencia y su mejor desempeño relativo frente al resto del mercado. Fueron los que menos cayeron e, incluso, algunos lograron cerrar las primeras ruedas en terreno positivo, confirmando una rotación de capitales evidente hacia este sector.

Para los analistas, esta preferencia por los bancos tiene lógica: es uno de los dos sectores de mayor peso en el Merval que no está expuesto a shocks externos de commodities como el petróleo. Además, en términos de valuación y proyección, el sector financiero aparece como el mejor posicionado por sus fundamentos de cara a lo que resta de 2026.

Un párrafo aparte merece Ternium Argentina (TXAR), que lideró las subas en este comienzo de año. La acción se desacopló de la tendencia general apalancada en el rally de los commodities industriales.

Los datos operativos positivos reportados por la CAA refuerzan la tesis de que existe una recuperación cíclica en el sector, lo que convirtió a la siderúrgica en la acción de mejor performance en este inicio de enero.

Merval 2026: qué estrategia seguir en el inicio del año

Ante este panorama mixto, donde conviven caídas por contexto externo y subas por datos de producción, la pregunta clave es qué hacer con la cartera de inversión.

La recomendación de Delphos apela a la calma: en un contexto de elevado “ruido” internacional, no es momento de operar pensando en el corto plazo.

La consultora subraya que la volatilidad actual es baja y que la correlación entre los distintos componentes del índice es menor que en otras épocas. Esto significa que las diferencias de rendimiento se explican cada vez más por cómo el contexto global impacta de forma diferente en los fundamentos de cada sector, y no por un riesgo sistémico argentino.

Por lo tanto, la estrategia sugerida es mantener la exposición en los papeles recomendados y no intentar entrar y salir del mercado persiguiendo la volatilidad diaria.

La discriminación por fundamentos que está haciendo el mercado es una señal de madurez, y la sugerencia es sostener las posiciones, confiando en que el valor de los activos prevalecerá una vez que se disipe el ruido externo de estas primeras semanas, aseguraron.