Wall Street

Los inversores debaten si el mercado está o no está frente a una burbuja especulativa

Pocas veces hubo tantas dudas acerca de si el actual rally alcista terminará provocando un estallido o si se terminará empalmando con la reactivación económica post Covid

Estallar o no estallar, esa es la cuestión. Pocas veces como ahora, los mercados financieros internacionales enfrentan un debate tan shakespeariano, en el que la mayoría no sabe qué pensar respecto del futuro inmediato.

Porque debe haber tantas señales que anuncian el fin del fenomenal rally alcista actual y de que se está viviendo dentro de una burbuja especulativa, como de lo contrario: que, en realidad, esta fenomenal suba alimentada por los programas de estímulo fiscal se va a empalmar con la reactivación económica en ciernes post Covid.

En ese sentido, hay para todos los gustos, como en Botica. Los inversores más adversos al riesgo tenderán a pensar que, efectivamente, las señales que anticipan el estallido de la burbuja están ahí, a la vista de todos. También dirán que solo hay que saber interpretarlas para deshacer posiciones antes de que sea demasiado tarde.

En ese sentido, bien cabe preguntarse: ¿quién se anima a sostener que la suba del Bitcoin, cuyo valor se multiplicó por nueve en los últimos 12 meses, no forma parte de una burbuja de precios? Lo mismo se puede decir de las demás criptomonedas, lanzadas a la estratósfera por un puñado de grandes inversores como Elon Musk o George Soros, y alimentadas por el efecto manada de los demás compradores.

Por otra parte, la suba de tasas de interés de largo plazo en los bonos de Estados Unidos es una señal que muchos están teniendo muy en cuenta en los mercados. Ya que históricamente anticipa malas noticias para los inversores.

Esta suba, muy marcada desde febrero pasado, llevó el rendimiento del Bono del Tesoro estadounidense a 10 años por encima del 1,7% hace pocos días atrás. Un dato que se interpreta como muestra del riesgo de recalentamiento de la economía estadounidense y del regreso a tasas de inflación mayores, que podrían afectar el valor de las acciones.

LA PRINCIPAL PREOCUPACIÓN

Justamente, de acuerdo con la última encuesta del Bank of America-Merrill Lynch, la inflación sería la principal preocupación de los inversores, por delante de la pandemia, ahora que el gobierno del presidente Joe Biden zanjó la cuestión con una campaña de vacunación masiva en todo el país. En cambio, el gigantesco plan de ayuda económica lanzado por el demócrata para alcanzar una reactivación veloz genera inquietud respecto de las perspectivas inflacionarias para los próximos trimestres.

Es en esta dinámica de vaso medio vacío que se inscriben las últimas caídas en la bolsa tecnológica Nasdaq, más sensible a estos movimientos en el mercado de renta fija, porque sus principales empresas son las de mayor capitalización en Wall Street.

Desde su pico de febrero pasado, el Nasdaq bajó más de un 9% por estas dudas que empezaron a surgir entre los inversores sobre la marcha de la economía. En tres semanas seguidas de caída, la bolsa tecnológica perdió casi todo lo que llevaba ganado desde principios de año.

LA OTRA CARA DE LA REALIDAD

Pero también está, como si se tratara del reflejo en un espejo, la otra cara de la realidad, que es la de los inversores menos adversos al riesgo. Y es la que marca que el tan anunciado estallido no va a ocurrir, porque va a aprovechar el rebote económico post pandemia.

De hecho, los que defienden esta teoría tienen un sólido respaldo en el último informe del banco Goldman Sachs, que sostiene la ausencia de una burbuja especulativa o de un mercado bajista, definido por una caída de por lo menos un 20% en el valor de las acciones.

"Que existan bolsas de exuberancia y algunas subas excesivas de precios no necesariamente significan que una burbuja sistémica se esté formando", sostiene la entidad, que compara esta reciente suba con la de las punto com de fines de los años 1990 y que provocó un estallido.

El estudio evaluó las otras burbujas de la historia, como la de los tulipanes en Holanda en el siglo XVII o la de Japón de fines de los años 1980, y solo encontró algunos aspectos similares. En realidad, estas burbujas especulativas vienen acompañadas de un efecto de apalancamiento (endeudamiento excesivo) en el sector privado y un derrumbe del ahorro, lo que no es el caso en estos momentos. En definitiva, para todos en los mercados financieros se trata de creer o reventar.

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