El mercado de obligaciones negociables atraviesa una etapa de mayor estabilidad tras el fuerte rally de los últimos dos años.
Con un riesgo país en descenso y empresas que mantienen un sólido acceso al financiamiento, los rendimientos continúan siendo atractivos, aunque con importantes diferencias según la calidad crediticia y el perfil de cada emisor.
Los bonos recomendados por los analistas.
Sigue la demanda por ON
Acompañando la tendencia bajista del riesgo país, los bonos corporativos se mantienen operando en zona de máximos y con sus tasas de interés en mínimos.
En el corto plazo, el mercado de bonos corporativos argentinos atraviesa una etapa de consolidación luego del fuerte rally registrado tras el resultado electoral de 2025.
Si bien las obligaciones negociables se encuentran lateralizando en las últimas semanas, impulsada principalmente por una toma de ganancias y un contexto internacional más volátil, la demanda se mantiene entre los inversores.
La particularidad de estos créditos es su baja volatilidad y tasas que resultan atractivos para los inversores locales.
La mejora del escenario macroeconómico, junto con la compresión del riesgo país y los sólidos balances de varias empresas —particularmente las energéticas—, sostiene el interés de los inversores por la deuda corporativa.
Al mismo tiempo, la continuidad de nuevas colocaciones de obligaciones negociables refleja que el mercado permanece abierto para compañías con fundamentos financieros consistentes.
Todo esto hace que la deuda corporativa cotice cerca de sus máximos históricos.
En lo que va de 2026, el mercado de bonos corporativos argentinos mantiene un desempeño positivo, aunque con un ritmo de avance más moderado que el observado durante el fuerte rally de 2024 y 2025.
El índice general de deuda corporativa elaborado por Research Mariva, acumula una suba cercana al 4% en el año, mientras que el índice que excluye a YPF avanza alrededor de 3%.
Esto evidencia que, pese a la mayor volatilidad registrada en las últimas semanas, el crédito privado continúa sosteniendo una tendencia favorable.
Por su parte, los bonos de YPF vuelven a destacarse como los de mejor performance dentro del segmento, con una ganancia cercana al 4% en 2026, manteniéndose por encima del resto de las obligaciones negociables.
Si bien en el corto plazo se observó una toma de ganancias que afectó a todo el mercado corporativo, las cotizaciones permanecen en niveles elevados, respaldadas por la mejora del escenario macroeconómico, la reducción del riesgo país y el sólido perfil financiero de los principales emisores, especialmente los vinculados al sector energético.

Rodrigo Benítez, economista jefe de Grupo ST, agregó que si bien el mercado local sigue operando con un costo alto por transferir dólares al exterior, cuando se trata de plazos cortos de tiempo, los inversores prefieren mantenerse en el mercado local y no convalidar ese costo.
“Los inversores buscan activos locales, que se puedan operar en MEP y no tengan ese costo de canje implícito. Eso genera una demanda mayor sobre esos activos, que han comprimido y en la medida que se acerca el vencimiento, terminan con niveles de rendimiento muy bajos. En especial los activos emitidos por emisores de alta calidad crediticia”, sostuvo.
Dado este interés de los inversores, se ha dado un escenario en el que se presenta un diferencial de precios (y rendimientos), especialmente en el tramo corto de los bonos corporativos, donde las tasas de rendimiento son bajas y la volatilidad, si bien existe, es mucho más acotada.
De cualquier manera, Benítez advierte que la preferencia de los inversores por bonos cortos se elevará conforme se acerque la ventana electoral.
“En la medida que se acerquen las elecciones, está compresión de los activos más cortos puede seguir existiendo. Con inversores que busquen posicionarse líquidos antes del proceso electoral y para eso elijan estos activos cortos. Que pueden lucir caros, pero ofrecen el atractivo adicional de vencer rápido, generar la liquidez y tener menos volatilidad, todo sin tener que asumir el riesgo de pagar el canje MEP-CCL”, indicó.
Desde el lado de la demanda por bonos corporativos, Benítez detalló que al analizar los flujos en los fondos, se evidencia un persistente interés de los inversores.
“Hay una demanda fuerte todavía para gestionar la liquidez en dólares de corto plazo. Estamos viendo mucha demanda en el fondo MegaQM renta USD, que es el equivalente a un T+1, pero en dólares. Invierte con un horizonte de inversión corto, con altos niveles de liquidez, eligiendo bonos muy cortos como el AO27/28 y Ons de empresas de primera línea”, afirmó Benítez.
Tasas más ajustadas
Hoy los rendimientos de los bonos corporativos se encuentran en mínimos gracias a la preferencia de los inversores por posicionarse en bonos de baja volatilidad y buena calidad crediticia.
Sin embargo, también se dio una mejora en el precio de las ONs como contagio al rally de la deuda corporativa.
Dentro del segmento, los bonos de compañías relacionadas con la explotación de Vaca Muerta (Oil & Gas), continúan liderando las preferencias de los inversores, gracias a balances sólidos, generación de divisas y menor percepción de riesgo crediticio.
En términos generales, la mayor parte del universo corporativo argentino rinde entre 6,5% y 8% anual en dólares, concentrándose especialmente los bonos de YPF, Pampa Energía, Vista, Tecpetrol, Pluspetrol, Pan American Energy, IRSA y Transportadora de Gas del Sur en ese rango.
Entre los bonos con mayores rendimientos se destacan CGCS 2030, con una tasa cercana al 11,2%, EDEM 2031 y EDEM 2033, que rinden alrededor de 10,3% y 10,4%, respectivamente, y MSUG 2036, con un rendimiento próximo al 10%.
También sobresalen CAPX 2028, MSUN 2030 y EDNA 2033, con tasas cercanas al 9%-9,5%, reflejando una mayor prima de riesgo respecto del promedio del mercado.
Por el contrario, los bonos de emisores de mayor calidad crediticia o con mayor demanda por parte de los inversores presentan rendimientos más bajos.
Es el caso de varias obligaciones negociables de YPF, Pampa Energía, Vista, Tecpetrol e IRSA, cuyos rendimientos se ubican mayormente entre 6,5% y 7,8% anual.
Un caso particular es el YPFD 2047, que pese a contar con una duration superior a 10 años rinde alrededor de 7,5%, lo que evidencia que el mercado continúa asignándole un perfil de riesgo relativamente bajo en comparación con otros bonos corporativos de similar plazo.

Tras las importantes subas acumuladas, el mercado luce más selectivo y exige valuaciones más atractivas para continuar con el recorrido alcista.
Melina Eidner, Economista de PPI, detalló que la demanda por ONs sigue vigente, algo que queda demostrado con las crecientes y constantes emisiones en el mercado primario.
Según remarcó Eidner, muchas de las colocaciones de ONs salen a tasas más bajas de las previstas o incluso los libros están sobresuscriptos, por la demanda que hay.
Desde el lado de las inversiones, desde PPI ven oportunidades en el tramo largo de la curva corporativa en títulos de emisores con buena calificación crediticia y fundamentos dentro de sectores con potencial.
“Buscamos fijar tasas atractivas en emisores con ratios de crédito conservadores y buenas perspectivas, a la vez que nos posicionamos para percibir un mayor upside potencial ante un escenario de compresión de spreads corporativos a niveles similares a los de pares de la región”, explicó.
En ese sentido, sus bonos preferidos forman parte de las carteras conservadores y moderadas son Vista a 2038 (VSCXD), Pampa a 2037(MGCRD), IRSA a 2035(IRCPD) y Genneia a 2033 (GN49D).
“Nos parecen que son títulos que ofrecen una relación riesgo-retorno más atractiva que pares”, detalló.
Una curva que se analiza de manera especificia es la de YPF, siendo la deuda corporativa de referencia en el mercado local.
Actualmente, los bonos de YPF rinden entre 6,2% y 7,7% anual en dólares. Los títulos de menor plazo, como YPFD 2027 y YPFD 2029, ofrecen tasas cercanas al 6,2%-6,7%, mientras que los vencimientos intermedios, como YPFD 2031, 2032 y 2034, se ubican en torno al 7%-7,2%.
Entre ellos sobresale el YPFD 2031 (enero), que rinde cerca de 7,7%, por encima del resto de la curva para una duration relativamente corta, lo que podría reflejar una oportunidad de valor relativo.
En el tramo largo, el YPFD 2047 presenta un rendimiento cercano al 7,5% con una duration superior a los 10 años, consolidándose como el bono de mayor sensibilidad a tasas dentro de la curva de YPF.
Por ultimo, entre los bonos con mayores rendimientos sobresalen CGCS 2030, con una tasa cercana al 11,2%, seguido por EDEM 2031 y EDEM 2033, que rinden alrededor de 10,3%-10,5%, y MSUG 2036, con un rendimiento próximo al 10%. También se destacan MSUN 2030 y EDNA 2033, con tasas cercanas al 9%-9,5%.
En el extremo opuesto aparecen emisiones como AERO 2027, AES 2027, AERO 2031 y RAGH 2030, cuyos rendimientos se ubican entre 7% y 8,5%, reflejando una menor prima de riesgo dentro de este segmento.
En conjunto, se evidencia que el mercado continúa diferenciando claramente entre emisores según la fortaleza de sus fundamentos financieros, premiando a las compañías con balances más sólidos y exigiendo mayores retornos a aquellas con perfiles crediticios más desafiantes.
Finalmente, Jonathan Spitz, Head Sales Trader Individuos en Balanz, coincide en que aún existe apetito por las ONs por parte del mercado.
“La demanda se mantiene a pesar de la baja en los rendimientos porque en los últimos 3 años las ONs de primera calidad dieron excelentes resultados y por la afinidad del inversor argentino con productos que tengan una renta predecible en dólares”, indicó.
En cuanto a las oportunidades, Spitz resalta el atractivo en créditos de buena calificación crediticia.
“Para quien quiera asegurarse un flujo, la oportunidad está en la parte larga de ONs calificadas AAA (arg) de legislación extranjera, como MGCRO (ON de Pampa Energía con vto. 2037) o TLCTO (Telecom, 2036), ambas rindiendo por encima de 7% anual en dólares”, detalló.

Tras el rally de los bonos en dólares luego de la mejora de calificación crediticia, el mercado busca otras alternativas de inversión fuera de la deuda soberana.
En ese sentido, los analistas ven atractivo a la deuda corporativa.
Los analistas de Cohen ven poco probable que el riesgo país siga cayendo más allá de la zona de los 370-400 pb y para que eso suceda, entienden que primero hay que atravesar la barrera electoral de 2027 y, hasta que esa incógnita no se despeje, la relación riesgo-retorno no premia estirarse.
Por ello, mientras recomiendan diversificar el portafolio con otros instrumentos.
“Los bonos corporativos es la forma de sumar plazo sin cargar con la beta política del soberano largo. Pampa Energía 2029 (MGCTO, TEA del 5,1%), Tecpetrol 2030 (TTCDO, TEA del 5,7%), YPF 2031 (YMCXO, TEA del 6,1%), Pluspetrol 2031 (PLC5O, TEA del 6,3%), TGS 2031 (TSC3O, TEA del 6,1%) y Vista Energy 2033 (VSCVO, TEA del 6,4%) son emisores de alta calidad que mostraron una menor volatilidad que el soberano en episodios de estrés”, detallaron.













