El campo volverá a ser un aliado para Luis Caputo en un año electoral en el que el Gobierno necesitará dólares y recursos fiscales para sostener la estabilidad cambiaria.

La Bolsa de Cereales proyecta que las cadenas agroindustriales generarán casi u$s 42.000 millones en exportaciones durante la campaña 2026/27, consolidándose entre los sectores ganadores del modelo económico de Javier Milei.

Las estimaciones fueron presentadas por Ramiro Costa, gerente general de la Bolsa de Cereales, durante el lanzamiento de la campaña gruesa. Según señaló, la producción crecería 0,5% interanual, las exportaciones aumentarían 6,9% y, aun con un cronograma de baja de retenciones, la recaudación fiscal subiría 3,9%.

El Producto Bruto Agroindustrial alcanzaría los u$s 54.297 millones, con un incremento del 5,9%. Según explicó el economista la diferencia entre el crecimiento de las toneladas y el aporte económico se explica principalmente por la mejora de los precios.

“Argentina tiene potencial para seguir manteniéndose en niveles récord de producción”, sostuvo Costa. La campaña volvería a ubicarse cerca del máximo histórico, pese a que trigo y cebada mostrarían bajas frente a la cosecha excepcional del ciclo anterior.

Producción récord y mayor aporte económico

La producción llegaría en la campaña a 157,85 millones de toneladas, el segundo registro más alto de la historia.

El maíz aportaría 66 millones de toneladas, con una suba interanual del 3,1%; la soja alcanzaría 53,6 millones, un aumento del 7%; el girasol se mantendría en 7 millones, mientras que el sorgo llegaría a 2,85 millones, con una mejora del 1,8%.

Ramiro Costa, economista y Gerente general de la Bolsa de Cereales
Ramiro Costa, economista y Gerente general de la Bolsa de Cereales

En los cultivos de invierno, la Bolsa proyecta 23,4 millones de toneladas de trigo, una baja del 15,8%, y 5 millones de toneladas de cebada, una caída del 7,4%. Sin embargo, el descenso se explica por la comparación con una campaña previa que marcó máximos históricos: el trigo seguiría siendo el segundo volumen más alto registrado en el país.

Costa destacó que el resultado no debe analizarse únicamente por la variación porcentual. “Estamos en una campaña que potencialmente está replicando el éxito anterior, el récord anterior”, afirmó.

Más dólares para la economía

La producción agrícola generaría exportaciones por u$s 41.497 millones, frente a los u$s 38.800 millones estimados para la campaña previa. El incremento sería de 6,9%, impulsado por la combinación de mayores volúmenes y mejores precios.

En tanto, el aporte al Producto Bruto Agroindustrial crecería todavía más al alcanzar u$s 54.297 millones, unos u$s 3047 millones adicionales respecto del ciclo anterior.

La Bolsa estima que u$s 1045 millones del incremento se explicarían por el efecto de las cantidades, mientras que u$s 2003 millones provendrían de la evolución de los precios. Es decir, cerca de un tercio del crecimiento estaría asociado a una mayor producción y dos tercios, a la mejora de los valores.

“En definitiva, no solamente se va a aportar más producción y más exportaciones, sino también más PBI agropecuario”, planteó Costa.

Soja y maíz concentrarían el 83% del Producto Bruto Agroindustrial, con participaciones del 39% y 44%, respectivamente. Luego se ubicarían el trigo, con el 8%; el girasol, con el 7%; y la cebada y el sorgo, con el 1% cada uno.

El campo aportará más recursos fiscales

Con un aumento interanual del 3,9%, la recaudación vinculada a las cadenas agroindustriales alcanzaría los u$s 15.037 millones.

El resultado se produciría pese a la reducción de los derechos de exportación. Según el detalle presentado por la Bolsa, la recaudación por ese concepto caería u$s 72 millones por los cambios en las alícuotas y la evolución de las exportaciones.

Sin embargo, esa baja sería más que compensada por una recuperación de u$s 347 millones frente al período en el que rigieron derechos de exportación cero. El efecto neto sería un incremento de u$s 275 millones, equivalente a una suba del 5,1%.

La composición tributaria también cambiaría: el Estado recaudaría menos por retenciones y más por el impuesto a las Ganancias. Para Costa, se trata de una estructura menos distorsiva, porque reduce el peso de un tributo aplicado directamente sobre las exportaciones y la producción.

Precios firmes y costos heterogéneos

El escenario de precios ofrece una señal positiva para la campaña. Costa señaló que los valores locales de la soja, el maíz y el trigo se encuentran por encima de los del año pasado y del promedio de los últimos cinco años.

La Bolsa relevó subas interanuales del 60% en trigo, 37% en aceite de soja, 27% en soja y maíz y 23% en harina de soja.

La evolución de los costos, en cambio, es dispar. Mientras la urea y algunos herbicidas bajaron, aumentaron el fosfato diamónico, el glifosato y el gasoil, cuyo precio subió alrededor de 50%. Por eso, la mejora de los márgenes dependerá del cultivo, la región y la distancia a los puertos.

La baja de retenciones mejorará el resultado por hectárea. En soja, el impacto llegaría hasta u$s 46 por tonelada hacia el final del cronograma, mientras que en maíz alcanzaría los u$s 7 por tonelada.

El clima, la otra variable clave

Costa anticipó un escenario de El Niño “fuerte”, que suele favorecer los rendimientos agrícolas en la Argentina, aunque con efectos diferentes según el cultivo y la fecha de siembra.

La mayor exposición se concentra en la soja de segunda, cuya ventana de siembra coincide en un 99% con el período de mayor intensidad previsto para el fenómeno. En el maíz tardío, la proporción llega al 97%. En cambio, solo el 26% del maíz temprano se sembraría durante ese período.