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Por qué a pesar de la suba de la soja, el dólar sigue poniendo nerviosa a la Argentina

Las materias primas operan con ganancias en lo que va del año, sin embargo, ello no se tradujo en una apreciación de las monedas de Latinoamérica. El rally de la soja tampoco evita que el peso argentino sea la moneda que mas se devalúa en la región.

En lo que va del año, las materias primas muestran una dinámica muy positiva. Sin embargo, eso no está generando un contexto favorable para las monedas de la región. De hecho, en términos cambiarios, el peso argentino es la moneda latinoamericana que más se devalúa en lo que va del año, aun con la estabilidad del tipo de cambio reciente y con el rally de la soja.

La soja y el maíz muestran subas respectivas de 7,3% y 14,6% en lo que va del año. El petróleo escala 27,6% mientras el cobre avanza 16% en 2021. Pero la dinámica alcista de las materias primeras durante los primeros 100 días del año no están generando una dinámica favorable en las monedas de la región ya que todas se devalúan durante el 2021.

Pese a los avances del cobre, el dólar en Chile y en Perú sube 1,4% y 2,4% respectivamente. Del mismo modo, pese al avance de los granos y del petróleo, el dólar en Brasil y la cotización de la divisa medida según el contado con liquidación en la Argentina trepan 6,7% y 7,65% respectivamente. Misma dinámica se observa en el peso mexicano que se devalúa cerca del 3%.

En el último año, el dólar contado con liquidación sube 70% y el peso argentino es, por lejos, la moneda de la región que más se devalúa. Pero si se analiza el dólar oficial, el peso también se mantiene como la moneda de la región que más se devalúa en los últimos 12 meses, ya que avanza 44,6%.

En ese período, el dólar en Brasil sube 8,5% y en Perú subió 3,75%. En cambio, en Chile y en México, el dólar cayó 17% y 14% respectivamente.

Es decir, que ni la suba del 71% de la soja en el último año, o del 200% del precio del petróleo en los últimos 12 meses permitieron que el peso argentino se aprecie.

Un escenario favorable para las materias primas debería imprimir una buena dinámica para las monedas de emergentes y en particular de las monedas de Latinoamérica. Sin embargo, esto no está ocurriendo, al menos hasta ahora. Las causas para entender la falta de fortaleza en las monedas de la región se debe a cuestiones sanitarias, fiscales y económicas.

Diego Martínez Burzaco, head strategy de Inviu, explica que, diferencia de otras veces en donde el dólar estuvo bajo en términos relativos contra otras monedas desarrolladas y que eso les dio soporte a las materias primas, hoy hay muchas dudas del manejo de la vacunación y de la administración de la pandemia en países de emergentes.

"Salvo Chile, estamos viendo muchos problemas de logística a la hora de conseguir vacunas y del control sanitario, lo cual impacta en las perspectivas económicas en el segundo y tercer trimestre del año en economías de la región. Es decir, la recuperación económica no está tan clara sobre todo cuando podemos entrar en una nueva ola de Covid. Creo que el inversor a nivel global está mirando mucho y es por eso que no hay una entrada masiva de capitales a estos países", dijo.

Tasas al alza

Además de la cuestión sanitaria, desde el mercado se menciona la dinámica de tasas de interés internacionales que se encuentran generando desequilibrios en las monedas de la región. La tasa estadounidense a 10 años alcanzó 1,74% esta semana, su mayor nivel desde el inicio de la pandemia

Generalmente, cuando sube la tasa en EE.UU., los inversores a nivel global buscan aprovechar el contexto de rendimientos más altos, por lo que desarman posiciones en moneda local de dichos países y se dolarizan, para luego volver a Wall Street. Ese desarme de posiciones termina generando un impacto negativo en el tipo de cambio.

Manuel Carpintero, portfolio manager de Nash Inversiones, explica que la debilidad en las monedas emergentes, pese al rally de las materias primas se debe al avance de la tasa norteamericana. 

"La falta de fortaleza en las monedas de la región está relacionada con la suba de tasas en EE.UU. y la búsqueda de oportunidades de inversión en acciones. La suba de tasas representa un riesgo para los mercados emergentes ya que les resta flujos a estos países y por ello las monedas se devalúan", afirmó.

Jorge Viñas, head portfolio manager de AdCap Asset Management, entiende que la aparente disociación entre la firmeza de los precios de los commodities y la debilidad de las monedas emergentes, en particular las latinoamericanas, se explica porque en esta ocasión la suba de las materias primas se da junto a un incremento de la tasa del bonos del tesoro norteamericano a 10 años y un incipiente rebote del dólar index (que mide la evolución del dólar frente a una canasta de las principales divisas).

"Generalmente, los precios de los commodities suelen sufrir cuando suben las tasas y el dólar, pero en esta ocasión prevalece la recuperación de la demanda de materias primas por la normalización de la actividad económica a nivel global", dijo Viñas.

Mayor déficit fiscal

Por último, el deterioro fiscal observado en los países de la región producto de los programas de estímulos y ampliación del déficit fiscal para hacer frente a las distintas medidas económicas tras el estallido de la pandemia, terminó comprometiendo la estabilidad financiera de los países y ello se traslada a la fortaleza o debilidad de sus monedas.

Viñas remarca que para los países latinoamericanos, el impacto negativo de la suba de tasas se ve amplificado por el fuerte deterioro fiscal que evidencian, debido a los planes de asistencia masivos que tuvieron que implementar los gobiernos para paliar las graves consecuencias económicas y sanitarias de la pandemia.

"El deterioro fiscal producto de la pandemia genera crecientes necesidades de financiamiento, que deberán conseguir en condiciones más adversas. Para peor, en varios de los países de la región (Brasil principalmente, pero también Paraguay, Uruguay y hasta Chile, pese a los avances en la vacunación) están sufriendo rebrotes que podrían extender los efectos negativos de la pandemia y acrecentar el agujero fiscal. Este efecto negativo predomina sobre el shock positivo de términos de intercambio que representa la suba de precios de las materias primas en estos países, determinando el debilitamiento de sus monedas", explicó.

En línea con esta visión, Diego Martínez Burzaco agregó que el esfuerzo fiscal que hicieron los países de la región para contrarrestar los efectos negativos de la pandemia dejó a los fiscos desequilibrados y los indicadores de deuda algo más complicados respecto al PBI de lo que estaba en niveles pre-pandemia.

"Por cuestiones fiscales y la crisis sanitaria sin control, el mercado sigue optando por mercados donde están más clara la recuperación y normalidad económica. Aún el mercado sigue a la espera de ver la evolución sanitaria y economía en Latinoamérica. Cuanto más importante sea la divergencia entre la cotización de los activos de desarrollados versus los emergentes, mayor va a ser la oportunidad en emergentes cuando se perciba el final de la pandemia", estimó.

Finalmente, Joaquín Bagües, head de estrategia de Portfolio Personal Inversiones (PPI), explicó que a diferencia de lo ocurrido con el peróodo de 2002 a 2007 (último boom de commodities y bull market en empresas productores), las economías que producen los mismos productos han diversificado sus economías hacia servicios y crédito. A ello Bagües le suma que la deuda del sector no financiero aumentó de tal manera en mercados emergentes que el servicio de esa deuda en dólares crea una demanda estructural de moneda dura que neutraliza el efecto de exportaciones más fuertes.

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