En esta noticia
El sistema financiero argentino muta y su composición empieza a cambiar. La llegada de bancos digitales, las fusiones a medida que se transforma el negocio y los pases de manos de empresas están redibujando el mapa de entidades en un proceso que también puede derivar en una mayor consolidación del mercado. A eso se suma la llegada de nuevos jugadores.
En este momento, hay tres pedidos de licencias en vinculados con la creación de nuevos bancos presentados en el Banco Central (BCRA). Dos están identificados públicamente. Por un lado, Mercado Pago mantiene en trámite su solicitud y la licencia le permitiría captar depósitos, ampliar su oferta de crédito y ofrecer en una misma plataforma cuentas, pagos, tarjetas y servicios a comercios.
Por otro, Revolut, avanza con la operación sobre Cetelem Argentina y, como ya lo anticipó en El Cronista, busca desembarcar con una propuesta centrada en las cuentas multimoneda, los pagos internacionales y cambio de divisas. Pero, según pudo saber El Cronista, hay un tercer pedido de licencia en marcha que los propios interesados no han difundido y que por esa razón aún se mantiene en reserva.
También algunos agentes de bolsa están en proceso se convertirse en bancos o ya lo han hecho. Cocos Capital no fue por el lado de la licencia desde cero y aterrizó con la compra de la licencia del banco VOII. Es una estrategia que también siguieron otros jugadores tecnológicos que buscaron adquirir entidades reguladas para acelerar su propia transformación en bancos, como hizo Ualá hace un tiempo ya hacia UiloBank.
La lógica detrás de otras operaciones sería también la búsqueda del aporte de la licencia, infraestructura y la posibilidad de hacer intermediación financiera del banco para unirse a los clientes, datos y capacidad de distribución de la fintech. Ese fue el caso de la compra del 50% de Personal Pay por Banco Macro.
La transformación se da en un sistema financiero que, por otro lado, tiende a la consolidación y viene reduciendo la cantidad de participantes. Según datos del BCRA, las entidades financieras pasaron de 77 a fines de 2022 a 73 en agosto de 2026. La cantidad de bancos cayó de 63 a 60 y las compañías financieras bajaron de 14 a 13. También se redujo el número de operadores de cambio registrados, que pasó de 115 a 40.
El mercado no está sumando participantes a la misma velocidad con la que aparecen nuevos productos digitales. Por el contrario, mientras llegan jugadores tecnológicos, disminuye la cantidad de entidades independientes.
Ganar escala, el objetivo
Según explicaron fuentes oficiales, “la consolidación responde, en buena medida, a la necesidad de ganar escala”. Y es que la banca exige inversiones crecientes en tecnología, seguridad, sistemas de prevención de fraudes, cumplimiento regulatorio y análisis de riesgo. Una entidad pequeña enfrenta costos similares a los de un banco grande, pero los distribuye entre una menor cantidad de clientes. “Por eso, para muchas instituciones resulta más conveniente fusionarse, venderse o integrarse con una plataforma tecnológica”, indicó la persona consultada.
Eso no significa que vayan a desaparecer todos los bancos chicos. Todavía habrá espacio para entidades especializadas en determinados nichos, como el crédito para pequeñas empresas, los servicios de inversión o segmentos específicos de consumidores. Pero el tamaño será cada vez más determinante. Las entidades con mayor escala podrán invertir más, ofrecer mejores aplicaciones, procesar más datos y competir con tasas, promociones y productos integrados.
El objetivo de los nuevos bancos digitales no será solamente sumar usuarios a una billetera. La verdadera disputa será por convertirse en la entidad principal de cada cliente. Eso implica captar el salario o los ingresos, administrar los ahorros, ofrecer crédito, procesar pagos y concentrar el consumo cotidiano. Quien logre quedarse con ese flujo tendrá una fuente de fondeo más estable y una mayor cantidad de información sobre el comportamiento financiero de sus clientes.
Reordenamiento global
La tendencia local se inscribe en un proceso global de reordenamiento del negocio financiero. La banca internacional dejó atrás la expansión de grandes entidades con presencia en todo el mundo y avanza hacia modelos más concentrados por región, con grupos locales de mayor escala y bancos especializados en nichos como consumo, comercio exterior, inversiones o financiamiento productivo.
En ese mapa, la Argentina todavía aparece como un mercado más atomizado, por lo que la consolidación tiene margen. El resultado será un sistema con menos entidades, pero con jugadores más grandes y ofertas más integradas. La concentración no necesariamente eliminará la competencia: puede intensificarla entre bancos tradicionales, billeteras con licencia, plataformas de inversión y nuevos bancos digitales.

Por Pilar Wolffelt
Editora de Finanzas y Mercados
¡No te pierdas mi próxima nota! Unite a Members
- Accedé a todos los análisis sin límite de lectura
- Lectura sin publicidad
- App + edición impresa incluidas
- Acceso al foro de la comunidad
Desde $1000 / mes Menos de un café por semana















