Pospandemia

El dólar del verano: buscan captar las divisas del turismo que se operan por el blue

El Gobierno apuesta a una reactivación del turismo, sobre todo el regional, a la espera de una lluvia de dólares. La brecha y el cepo desvían la mayor parte de esos dólares a los mercados informales. Analizan en el Gobierno qué esquema aplicar. El Ieral propone modificar cómo se liquidan las operaciones con tarjeta.

Cuando falta menos de una semana para la apertura total de las fronteras al turismo, los funcionarios vinculados a la actividad empieza a hacer cuentas acerca de cuánto reportará de ingresos la recuperación de la actividad. El ministro de Turismo, por ejemplo, calculó una inyección de u$s 50 millones.

Otros se preocupan acerca de cuánto significará en materia de salida de divisas la apertura de fronteras para los turistas emisivos. Según los cepos vigentes, en la última década los gastos en viajes y tarjetas variaron de u$s 2600 millones en 2010/11, cuando nació el primer cepo conocido, hasta u$s 7300 millones entre 2013 y 2015. 

Como se anticipó en La City, el newsletter de El Cronista, algunos cálculos ubican que entre 2016/2018 de u$s 9000 millones se irían en viajes a Brasil, Uruguay y Miami. Cualquiera de esas cifras sería descomunal para la economía argentina preocupada por cuidar cada dólar. 

Para los extranjeros dispuestos a viajar con divisas "en efectivo", hay una especie de "subsidio" originado en los dólares y ventas que no se declaran ante el BCRA y el fisco, lo cual termina siendo un "impuesto" para los extranjeros que operan sin efectivo.

Un funcionario, sin embargo, llama a calmar los ánimos por este lado. "Hay que saber lo que cuesta en pesos un plato de pasta y un agua mineral pagado en dólares en EE.UU. para tener una medida de nuestro tipo de cambio", razona un funcionario que conoce los mejores delis de Washington DC: contó que pagó por ese módico menú unos u$s 25, que a precios del solidario rondan los $ 4300, alto precio para una muy módica comanda.

El plan de cazar los dólares del turismo, se engolosinan, en cambio, con los ingresos del turismo receptivo, de turistas uruguayos, chilenos, brasileños. "Con los precios de acá, en dólares. No sólo de vacaciones, sino de viaje de compras, con un dólar de... $ 190...".

Hasta que se se topan con el dato de que, según confiesan que estiman que el 90% de los dólares que gasta el turismo receptivo se canaliza por vías informales. El dato preocupa al punto de que según pudo saber El Cronista está en el radar del Banco Central, que estudia qué hacer con el asunto.

Si los gastos de turismo con tarjeta tanto para los locales como para los extranjeros se liquidar a la cotización contado con liquidación, podría aumentar la oferta de dólares en ese segmento, algo que ya hace el Banco Central.

Si bien, al cabo, los dólares impactan en la actividad turística, lejos de ayudar a la estresada dinámica cambiaria, contribuyen a correr la línea que debe perseguir el Gobierno para estabilizar el mercado. 

En ese sentido, un informe del Ieral  de la Fundación Mediterránea, puso el foco en las distorsiones que la brecha cambiaria produciría en el mercado turístico, en el factor desaliento a visitantes europeos -los anhelados viajes transcontinentales- y el estímulo al mercado ilegal en las fronteras.

Históricamente, con los cepos se redujo la salida de divisa por turismo, pero también el ingreso.

Apelando a la historia, el Ieral que conduce Jorge Vasconcelos, apelando a lo que sucedió en 2011, cuando el dólar tarjeta tenía 20% de sobrecargo cuando un residente viajaba al exterior, los extranjeros que pagaban con tarjeta se los liquidaban al dólar oficial, encareciéndoles en dólares los consumos

Pero al mismo tiempo, los visitantes de países limítrofes tenían fuertes incentivos para pagar sus gastos en el país vendiendo dólares en el mercado "blue", lo que produjo "una merma en la entrada de divisas a través del mercado oficial de cambios y, presumiblemente, un efecto análogo en el plano impositivo".

Propone el Ieral que se liquiden las operaciones de cambio vinculadas a las tarjetas de crédito/débito, tanto para los plásticos de residentes locales como para los de extranjeros que adquieren bienes y servicios en el país con otras reglas.

Vasconcelos rescata que ahora "dólar solidario" subsana algunos de esos defectos porque el "dólar tarjeta" para los residentes locales resulta un 65% más caro que el tipo de cambio oficial. "Sin embargo, el precio del blue o CCL se ubica en el presente casi un 10% por encima del solidario", advierte.

"Más allá de mecanismos que desalienten la salida de residentes al exterior, desde el punto de vista de una utilización plena de la ´capacidad instalada´ de la industria turística argentina, y también para alentar el uso de canales legales en lo cambiario e impositivo, es necesario contemplar el eventual impacto de la actual brecha cambiaria, del orden del 85%, sobre la dinámica de los potenciales visitantes al país, a medida que los flujos fronterizos se normalicen", sostiene.

Y señala que con una brecha cambiaria del orden del 85%, "existe el riesgo de un flujo por debajo del potencial en viajeros del resto del mundo tal como ocurrió entre 2012 y 2015, que son por definición los que realizan estadías más prolongadas en el país".

Un mercado para el "dólar tarjeta", en el cual intervendrían entidades bancarias y operadoras de plásticos, le daría mayor volumen y profundidad al mercado CCL, con todas las ventajas que esto implica para el manejo de la política cambiario/monetaria.

Por eso, teniendo en cuenta cómo se liquidan los gastos de las tarjetas de crédito y débito, analiza el Ieral que hoy el dólar solidario es 65% más caro que el tipo de cambio oficial pero casi 10% más "barato" que el CCL.

Para los extranjeros dispuestos a viajar con divisas "en efectivo", hay una especie de "subsidio" originado en los dólares y ventas que no se declaran ante el BCRA y el fisco, lo cual termina siendo un "impuesto" para los extranjeros que operan sin efectivo.

Y propone el Ieral que se liquiden las operaciones de cambio vinculadas a las tarjetas de crédito/débito, tanto para los plásticos de residentes locales como para los de extranjeros que adquieren bienes y servicios en el país con otras reglas.

"Por ejemplo, si se liquidaran a través del CCL, no se advierten riesgos de desequilibrios en la cuenta viajes, más bien la posibilidad de cierto superávit. Desde el punto de vista de los tenedores locales de plásticos, el "dólar tarjeta" podría estar inicialmente algo por encima del "dólar solidario", pero la gran diferencia estaría dada por el hecho que los extranjeros de países vecinos dejarían de tener incentivos a operar en el mercado informal, y los extranjeros del resto del mundo dejarían de estar penalizados en su poder adquisitivo, al dejar de utilizarse el tipo de cambio comercial para estas operaciones.

Esto podría aumentar la oferta de dólares en este segmento, si las operaciones se hicieran con tarjetas emitidas en el resto del mundo.

"De hecho, actualmente el Banco Central está interviniendo en el CCL, a través de la venta contra pesos de títulos públicos en el mercado (AL30) y su recompra con dólares de las reservas", recuerda.

"Un mercado para el "dólar tarjeta", en el cual intervendrían entidades bancarias y operadoras de plásticos, le daría mayor volumen y profundidad al mercado CCL, con todas las ventajas que esto implica para el manejo de la política cambiario/monetaria", concluye.

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