SE DESPLOMA 10% EN 2022

Devaluación: el BCRA pisó el acelerador pero la competitividad del peso sigue cayendo

La autoridad monetaria llevó el ritmo de crawling peg anualizado de las últimas cinco jornadas a niveles superiores al 87%, pero el Tipo de Cambio Real Multilateral retrocede a su nivel más bajo desde 2018.

La aceleración del crawling no alcanza. Pese a que el Banco Central apretó el ritmo de devaluación, el tipo de cambio real multilateral continúa retrocediendo. La pérdida de competitividad se da, encima, en momentos en que los términos de intercambio empiezan a empeorar y en los que nada parece detener el avance de la inflación, que se encamina a marcar un nuevo récord en julio.

Desde el Gobierno repiten una y otra vez que el tipo de cambio está en niveles competitivos. "Nos sentimos cómodos con este tipo de cambio", dijo la ministra de Economía, Silvina Batakis, la semana pasada. "Está en niveles apropiados para nuestras exportaciones", complementó el presidente del BCRA, Miguel Pesce, el fin de semana.

Según Miguel Pesce, "no hay un problema cambiario" y el dólar oficial "está en niveles apropiados"

De momento, los números del balance de cuenta corriente siguen siendo positivos. Y el nivel de exportaciones, según destacaron ayer Batakis y el canciller Santiago Cafiero, se encuentran en niveles récord en los primeros cinco meses del año, alcanzando los u$s 35.917 millones. 

Sin embargo, el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) retrocedió el jueves pasado a 91,9 puntos, su nivel más bajo -y por ende menos competitivo- desde mayo de 2018, previo a que se desatara la crisis cambiaria de ese año.

La competitividad del peso argentino acumula una caída de 10,3% desde que comenzó 2022 y de 20% respecto de los niveles de hace un año. El indicador refleja, además, una apreciación del 26,5% respecto del pico que alcanzó en la gestión de Alberto Fernández, a fines de 2020.

Esta apreciación se da a pesar de que el BCRA aceleró el ritmo de devaluación. El dólar mayorista cerró ayer a $ 128,91, 66 centavos arriba del cierre del viernes pasado. Así, el BCRA llevó el ritmo de crawling peg anualizado de las últimas cinco jornadas a niveles superiores al 87%, mientras que si se mira la devaluación de los últimos 30 días también se nota la aceleración: a fines de junio estaba en 4,2% y ayer fue 4,9%.

Debajo de la meta

Alejando Giacoia, economista de Econviews, recuerda que el FMI fijó como referencia para el ITCRM el valor que este tenía en diciembre de 2021, que ya a esa altura estaba un 12% por debajo del promedio histórico. "Sin embargo, el Gobierno no está pudiendo cumplir ni eso", alertó.

"El TCRM tiene un atraso del 10% con respecto a esa meta, del 20% comparado con el promedio histórico y del 25% desde que asumió el Gobierno. Viendo estas cifras es difícil pensar que está en un nivel competitivo", argumentó.

Para Giacoia, "es un error pensar que estar cerca del promedio es suficiente", y es por ello que cree que "se necesita un tipo de cambio real más depreciado". Y si bien concede que en este contexto "la solución no es sencilla", también recuerda que "la apreciación del tipo de cambio que empezó el año pasado en la previa al proceso electoral no fue un ancla efectiva porque la inflación cerró 2021 por encima del 50%".

"Devaluar de un salto sin credibilidad implicaría un traslado alto a precios y ninguna mejora en el tipo de cambio real. Por otro lado, acelerar un poco el crawling obviamente es mejor que nada, pero no creo que cambie drásticamente la situación", cerró.

Dilema de frazada corta

Similar diagnóstico dio Juan Ignacio Paolicchi, economista de Empiria, que advirtió que la Argentina se encuentra ante un "dilema de frazada corta".

"Si devalúan a un ritmo más lento pueden evitar un fogonazo inflacionario pero a costa de levantar el piso de la inflación y que en lugar del 4% mensual sea del 5%. Si, en cambio, convalidan una devaluación de shock, se corre el riesgo de que, con este nivel de reservas, de baja credibilidad y de alta emisión monetaria, se traslade muy rápido a precios y no corrijan tanto el tipo de cambio real", explicó.

Santa soja y un ojo en la Fed

En cambio, Francisco Ballester, director de Mindy-Economics, cree que el tipo de cambio sigue siendo competitivo en términos reales, algo que se refleja en los números del balance de cuenta corriente, que siguen siendo positivos. Sin embargo, alerta que el tipo de cambio "está camino a ser un problema".

"Si bien los términos de intercambio están empeorando un poco, se reducen en el margen. Siguen en niveles históricamente muy altos: la soja vale hoy u$s 540, cuando en promedio durante el gobierno de Mauricio Macri valía u$s 370", recordó. En ese contexto, cree que los términos de intercambio "tienen mucho margen para bajar hasta niveles más parecidos a los históricos".

Ballester señala que "las condiciones externas son excelentes, más allá de alguna baja reciente", y subraya que "nos están ayudando mucho". No obstante, apunta que si la Reserva Federal sigue endureciendo su política monetaria los precios de los commodities tenderán a bajar.

"La dinámica es insostenible, porque tenemos un tipo de cambio que va por debajo de la inflación y no es algo que este Gobierno esté dispuesto a cambiar. La política de atrasar sostenidamente el tipo de cambio real es inviable, aun si el contexto externo siguiera ayudando", expresó.

Por último, y consultado respecto de cómo se corrige, indicó: "Es difícil para un BCRA con muy poca credibilidad generar aumentos de tipo de cambio real, porque con poca credibilidad el traslado a precios es altísimo. Si lo quieren hacer, tienen que, además, dar otras señales que mejoren la credibilidad del Gobierno".

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