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La política económica de Javier Milei combina el equilibrio fiscal con una estrategia monetaria y cambiaria que busca sostener la desinflación. Sin embargo, para Domingo Cavallo, esa combinación presenta contradicciones que pueden limitar los resultados del programa y dificultar la recuperación de la actividad económica.
El exministro de Economía cuestionó las restricciones cambiarias que todavía afectan a las empresas, reclamó una mayor acumulación de reservas del Banco Central y sostuvo que el Gobierno tiene margen para modificar el rumbo antes de las próximas elecciones.
En una entrevista con el periodista Maxi Montenegro en Ahora Play, también comparó la situación actual con los primeros años de la gestión de Carlos Menem y recordó cómo el lanzamiento de la convertibilidad modificó las expectativas económicas.

“Lo fundamental de un país es la organización económica”, planteó Cavallo. Según su diagnóstico, el Gobierno defiende la libertad económica y los derechos de propiedad en el discurso, pero mantiene restricciones que, a su juicio, contradicen esos principios.
Cavallo cuestionó a Milei por las restricciones cambiarias
Uno de los principales cuestionamientos del exministro apuntó a las limitaciones que todavía existen para operar en el mercado de cambios. Cavallo señaló que los exportadores, salvo los alcanzados por regímenes especiales como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), deben liquidar sus divisas bajo las condiciones establecidas por la normativa, mientras que las empresas enfrentan restricciones para acceder a dólares destinados a financiar su actividad.
Para el exfuncionario, esas limitaciones resultan incompatibles con una economía que pretende garantizar la libre disposición de los ingresos y el respeto de los derechos de propiedad.
“No es consecuente las ideas que él tiene de la libertad económica, de la propiedad, del respeto de los derechos de propiedad, con una organización monetaria, cambiaria, financiera como la que está llevando a cabo”, sostuvo, en referencia al programa del Presidente.
Cavallo también distinguió entre las decisiones del ministro de Economía, Luis Caputo, y las del propio Milei. A su entender, el problema no se limita a la estrategia del titular del Palacio de Hacienda, sino que responde a las definiciones que impone el Presidente.
“Lo que pasa con Caputo es que él no es el ministro de Economía, el ministro de Economía es Milei directamente”, afirmó.
En ese marco, destacó la orientación desreguladora que impulsa Federico Sturzenegger, aunque cuestionó que ese enfoque no se extienda con la misma intensidad a las áreas monetaria, financiera y cambiaria.
La propuesta de Cavallo para acumular reservas
El exministro reclamó que el Banco Central avance hacia un mercado cambiario libre, en el que las operaciones no dependan de las restricciones vigentes y la autoridad monetaria intervenga principalmente para acumular reservas o moderar movimientos del tipo de cambio.
Según su planteo, el superávit comercial que registra la Argentina representa una oportunidad para fortalecer las reservas internacionales y mejorar la capacidad de respuesta ante eventuales episodios de tensión financiera.
Cavallo cuestionó el argumento de que la compra de divisas por parte del Banco Central deba quedar subordinada a la existencia de un superávit fiscal que permita absorber los pesos emitidos. En cambio, sostuvo que la emisión destinada a adquirir reservas puede contribuir a la remonetización de la economía y a una mejora de las expectativas, siempre que no se utilice para financiar el gasto público.

Como antecedente, recordó la experiencia de la convertibilidad durante los años noventa. Según explicó, la acumulación de reservas de aquella etapa estuvo acompañada por una expansión de la cantidad de dinero y por el regreso de fondos que los argentinos mantenían fuera del sistema financiero.
Para Cavallo, una mayor disponibilidad de reservas permitiría reducir la percepción de riesgo y facilitaría el acceso al financiamiento. También defendió la posibilidad de establecer pautas transparentes de compra de dólares, en lugar de administrar el mercado de manera discrecional.
Frente a las objeciones de Caputo sobre el tamaño del mercado cambiario, el exministro consideró que esa dimensión está condicionada por las propias restricciones. A su juicio, la liberalización permitiría que el mercado encontrara un tipo de cambio acorde con la oferta y la demanda de divisas.
El antecedente de Menem y la convertibilidad
Cavallo sostuvo que Milei todavía tiene tiempo para modificar las expectativas y mejorar sus perspectivas electorales. Para fundamentar esa afirmación, comparó el escenario actual con el que enfrentó Menem al comienzo de su presidencia.
El exministro recordó que, durante los primeros años de aquella gestión, el Gobierno avanzó con privatizaciones, desregulaciones y reformas del sector público, pero la inflación continuó en niveles elevados. En ese período, también destacó la decisión de Erman González, entonces ministro de Economía, de establecer la libertad cambiaria.

Sin embargo, identificó en la convertibilidad, lanzada el 1 de abril de 1991, un punto de inflexión para las expectativas. Según su interpretación, el régimen monetario permitió que la población comprendiera con mayor claridad las reglas económicas, contribuyó a una fuerte reducción de las tasas de interés y favoreció el regreso de capitales al sistema financiero.
Cavallo señaló que ese cambio coincidió con una mejora de los resultados electorales del oficialismo durante 1991. Por eso, consideró que Milei podría aprovechar una oportunidad similar si logra establecer reglas monetarias y cambiarias que generen mayor confianza.
“Eso es lo que tendría que tratar de hacer Milei ahora, para poder cambiar las expectativas”, afirmó.
El exministro advirtió, no obstante, que no alcanza con defender una ideología si las medidas concretas no se corresponden con sus principios. En su visión, la estrategia económica debería combinar el respeto de los derechos de propiedad, la libertad de operaciones y una mayor integración comercial y financiera con el mundo.
La advertencia por la deuda en pesos y la dolarización
Durante la entrevista, también se abordaron los riesgos que el Gobierno identifica en una liberalización cambiaria. Entre ellos aparece la posibilidad de que las empresas y los inversores opten por dolarizar sus tenencias en lugar de renovar los vencimientos de deuda en pesos del Tesoro.
Cavallo reconoció que esa preocupación existe, en particular ante la proximidad de un año electoral, cuando algunos agentes económicos podrían postergar decisiones a la espera de mayor certidumbre política.
Sin embargo, rechazó que ese riesgo justifique mantener las restricciones. A su entender, la permanencia del esquema actual no elimina las tensiones potenciales y puede dificultar la construcción de un régimen económico más estable.











