Según un informe de Moody’s, la perspectiva del sector bancario a largo plazo sigue siendo favorable, respaldada por un importante margen para la profundización financiera, aunque el crecimiento se está moderando y la rentabilidad enfrentará presiones derivadas de los altos costos por provisiones y la normalización de los márgenes.
“Las provisiones para pérdidas crediticias son el principal problema de los bancos en cuanto a las ganancias a corto plazo”, precisa el research.
Expansión del crédito
Detalla que, tras la rápida expansión del crédito durante 2024-2025, la calidad de los activos se ha deteriorado, sobre todo en las carteras minoristas no garantizadas, lo que ha generado mayores necesidades de provisiones en todo el sistema bancario.
“Si bien esto se debe, en parte, al limitado historial crediticio disponible tras años de escasa intermediación crediticia en el país, los altos niveles de provisiones y costos crediticios se han convertido en el principal factor de presión sobre la rentabilidad”.
“Se prevé que se mantengan elevados hasta 2026, a medida que las carteras maduren. No obstante, las ganancias siguen respaldadas por una sólida generación de ingresos por intereses y por el crecimiento del volumen”, revela el paper.
Márgenes
Para Moody’s, los márgenes de los bancos siguen siendo sólidos, pero podrían reducirse gradualmente: “A medida que disminuyen la inflación y las tasas de interés, las ganancias respaldadas por títulos soberanos están perdiendo importancia”.
“Los bancos están destinando cada vez más liquidez a créditos al sector privado, por lo que la rentabilidad depende en mayor medida de la actividad de los clientes, el crecimiento de la cartera de créditos y la fortaleza de las franquicias”.
Competencia
Es probable que la competencia por préstamos y depósitos reduzca gradualmente los diferenciales, aunque los márgenes deberían seguir respaldando la rentabilidad en el mediano plazo.
El crecimiento sostenido de las ganancias dependerá cada vez más de la expansión del volumen, la captación de clientes, la capacidad de realizar ventas cruzadas y la eficiencia operativa.
La duración y disponibilidad del fondeo siguen limitando una mayor intermediación financiera. El sistema bancario argentino depende principalmente de depósitos a corto plazo, lo que restringe la capacidad de los bancos para extender significativamente los vencimientos de los créditos, a pesar de la creciente demanda de productos crediticios a largo plazo.
Distorsiones
Si bien los depósitos en moneda extranjera han aumentado de manera significativa, los créditos en dólares estadounidenses siguen limitados por la regulación y por las propias prácticas de gestión de riesgos de los bancos.
En consecuencia, según el informe, el desarrollo de productos crediticios a más largo plazo, en particular hipotecas y financiamiento de inversiones, probablemente será lento pese a las oportunidades más favorables para los emisores argentinos.
Intermediación
Desde 2024, el sector bancario de Argentina ha ido evolucionando hacia un modelo de intermediación más tradicional centrado en créditos al sector privado, después de años en los que la rentabilidad estuvo respaldada por tasas de interés excepcionalmente altas, una dinámica vinculada a la inflación e ingresos considerables provenientes de títulos soberanos.
Si bien la estabilización macroeconómica ha favorecido el crecimiento del crédito y una mayor intermediación financiera, también ha implicado nuevos riesgos de activos que están redefiniendo los factores que determinan la rentabilidad de los bancos.
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