FINANCIAL TIMES

Trump demanda a Facebook, YouTube y Twitter por "censura"

Presentó demandas colectivas contra las plataformas de redes sociales y sus directivos en respuesta a las prohibiciones que le impusieron tras el asalto al Capitolio en enero pasado

El expresidente Donald Trump demandó a Facebook, Twitter y a YouTube, de Google, así como a sus respectivos directores ejecutivos, alegando "censura ilegal" a los estadounidenses.

Trump dijo ayer que lideraría acciones colectivas contra los jefes ejecutivos Mark Zuckerberg, Jack Dorsey y Sundar Pichai, así como sus plataformas.

"Pedimos al tribunal de distrito de Estados Unidos para el distrito sur de Florida que ordene el cese inmediato de la vergonzosa censura ilegal de las compañías de redes sociales contra el pueblo estadounidense", dijo, añadiendo que también pedía al tribunal que restaurara sus cuentas e impusiera daños punitivos.

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"Será una batalla fundamental en la defensa de la Primera Enmienda. Y al final, estoy seguro de que lograremos una victoria histórica para la libertad estadounidense y, al mismo tiempo, la libertad de expresión", dijo Trump.

Twitter prohibió a Trump de forma permanente tras el asalto al Capitolio el 6 de enero, alegando repetidas violaciones de sus políticas de moderación y el riesgo de que pudiera utilizarla para incitar a más violencia.

Facebook ha prohibido a Trump durante al menos dos años por motivos similares, mientras que YouTube, de Google, ha suspendido indefinidamente su cuenta.

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Las medidas han privado al expresidente de unos altavoces vitales que utilizaba para transmitir compulsivamente a sus decenas de millones de seguidores, criticando a sus enemigos, alabando a sus aliados y repitiendo acusaciones infundadas de fraude electoral por parte de sus oponentes demócratas sobre las elecciones de 2020.

A lo largo de su presidencia, Trump y muchos de sus aliados republicanos argumentaron que grandes compañías tecnológicas tenían un sesgo contra los conservadores, mientras que los críticos de izquierda de las plataformas dijeron que no hacían lo suficiente para vigilar el discurso del odio.

El esfuerzo legal anunciado el miércoles está apoyado por el America First Policy Institute, una organización sin ánimo de lucro dedicada a promover las políticas de Trump.

Las demandas alegan que los legisladores demócratas "coaccionaron" a las respectivas plataformas al pedir públicamente la prohibición del expresidente y de otros, y al amenazarlas con regulación y divisiones antimonopólicas.

Las querellas también alegan que las plataformas colaboraron con "agentes federales" para imponer la censura, por ejemplo, asociándose con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades para "suprimir las opiniones médicas contradictorias".

Las denuncias sostienen que las redes sociales han violado la Primera Enmienda, que garantiza la libertad de expresión. También pretenden que se declare inconstitucional el artículo 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, que otorga a las plataformas tecnológicas inmunidad frente a las demandas por contenidos generados por los usuarios.

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Trump ha sido nombrado, junto con un puñado de otras personas, como demandante. La American Conservative Union también ha sido nombrada en el caso de Twitter.

El expresidente dijo que esperaba que el litigio fuera un "cambio de juego muy, muy importante para nuestro país" y que "pasaría a ser la mayor demanda colectiva jamás presentada, porque miles de personas quieren unirse".

Sin embargo, algunos expertos legales argumentaron que el litigio era erróneo, ya que bajo la Primera Enmienda, las plataformas tienen la discreción de decidir qué discurso van a albergar, mientras que un individuo no tiene un derecho constitucional a utilizar sus servicios.

"Trump se equivoca en el argumento de la Primera Enmienda", dijo Paul Barrett, subdirector del Centro Stern de la Universidad de Nueva York para Negocios y Derechos Humanos. "La Primera Enmienda se aplica a la censura gubernamental o a la regulación del discurso. No impide que las corporaciones del sector privado regulen el contenido en sus plataformas."

Desde las prohibiciones en las redes sociales, Trump ha luchado por cultivar una influencia online similar en otros lugares. En mayo, lanzó su propio blog, From the Desk of Donald J Trump, que cerró menos de un mes después, frustrado por la falta de lectores. También está estudiando la posibilidad de crear su propia plataforma de redes sociales.

Un vocero de Twitter declinó hacer comentarios sobre la demanda. Facebook y Google no respondieron inmediatamente a una solicitud de comentarios.

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