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Pánico entre los empresarios de Perú ante posible victoria de la ultra izquierda

El candidato de Perú Libre, Pedro Castillo, es una esperanza para los pobres, pero su campaña provocó una severa fuga de capitales. Su contrincante es la conservadora Keiko Fujimori

Devastado por uno de los peores brotes de coronavirus del mundo, sacudido por la agitación política, marcado por los escándalos de corrupción y asolado por el crecimiento de la pobreza, Perú elegirá el 6 de junio a su cuarto presidente en menos de un año.

Descripta por muchos observadores como una elección del menor de los dos males, la segunda vuelta de los comicios enfrentará a Pedro Castillo, un maestro de escuela primaria rural convertido en populista de extrema izquierda, con Keiko Fujimori, la tan detestada hija de un presidente autoritario que gobernó en la década de 1990.

El pánico se apoderó de la élite peruana ante la posibilidad de que gane Castillo, cuyo partido político Perú Libre está encabezado por el marxista Vladimir Cerrón, que propone una nacionalización generalizada, aumentar los impuestos, una nueva "constitución popular" y políticas de sustitución de importaciones para el segundo productor mundial de cobre.

"¿Te gustaría vivir en Cuba o en Venezuela?", preguntan los carteles electrónicos sobre una autopista principal de Lima, en referencia a Castillo. El sol peruano cayó a su mínimo histórico de 3,85 por dólar estadounidense el miércoles pasado dado que los peruanos más ricos corrieron a deshacerse de la moneda nacional y mover sus ahorros al extranjero.

Pedro Castillo, el candidato ultraizquierdista del partido Perú Libre, con su característico sombrero Stetson blanco 

"No había visto una fuga de capitales tan seria en dos décadas", le dijo una importante figura empresarial al Financial Times (FT).

Las raíces de la profunda crisis de Perú se remontan a años atrás. Aclamada como una historia de éxito por los inversores, su crecimiento económico no benefició lo suficiente a los pobres. 

Los sucesivos escándalos de corrupción destruyeron la confianza en la clase política y empresaria, y crearon una inestabilidad crónica, lo que llevó a Perú a tener tres presidentes en poco más de una semana el año pasado. Cuando llegó el coronavirus, el servicio de salud colapsó en medio de la escasez de camas y oxígeno medicinal.

Un análisis del FT de los datos de exceso de muertes muestra que Perú ha sido, lejos, el país más afectado del mundo. Durante la pandemia, registró una tasa de mortalidad que duplicó, y más, su nivel normal.

Un estricto confinamiento el año pasado sumió a la economía en una profunda recesión, pero no logró frenar la propagación del virus, lo que avivó la indignación. Casi un tercio de los peruanos vive ahora en la pobreza, según las cifras oficiales, es decir un aumento de 10 puntos porcentuales desde el inicio de la pandemia.

Keiko Fujimori, la conservadora que quedó en segundo lugar en una caótica primera vuelta electoral con 18 candidatos

Ahora, los millones de oprimidos en Perú ven en Castillo un rayo de esperanza. Con su característico sombrero Stetson blanco y agitando un gran lápiz inflable amarillo que simboliza la educación, "El Profe" ha estado enardeciendo a la gente en las zonas abandonadas de Perú con un mensaje simple, pero poderoso: "No más pobres en un país rico".

En un reciente acto de campaña celebrado en Villa El Salvador, uno de los suburbios repletos de modestas casas fabricadas con bloques hormigón que han surgido alrededor de Lima en las últimas décadas, Castillo subió al escenario para denunciar a los gobernantes del país.

"La clase política tradicional lo primero que ha hecho es llenarse los bolsillos con la riqueza de la patria, con la riqueza de este Perú tan lindo", gritó. "Un país enormemente rico y sus pobladores... comiendo arena. Le devolveremos este país a la gente".

Los habitantes de la zona lo aclamaban, agitando banderas y cantando a coro: "Urgente, urgente, Pedro presidente".

La tarea de intentar frenar a Castillo ha recaído en Fujimori, una conservadora que quedó en segundo lugar en una caótica primera vuelta electoral con 18 candidatos, ninguno de los cuales resultó popular. Castillo ganó con el 18,9% y el 13,4% ue obtuvo Fujimori fue menor que el número de votos en blanco y nulos.

Los datos de las encuestas mostraban que Fujimori tenía uno de los mayores índices de rechazo entre los candidatos de la primera vuelta. La semana pasada se vio obligada a abandonar su campaña en la histórica ciudad de Cusco después de que una multitud hostil le lanzara botellas de plástico y basura.

Su impopularidad, ya empañada por las acusaciones de corrupción, se ve amplificada por un historial de confrontación en un parlamento anterior y por conflictos previos con su familia.

Sin embargo, "el pánico de la clase empresarial es tal que están apoyando a Keiko sin ninguna condición", dijo un exministro del gobierno a FT. "Están intentando justificar lo injustificable para que sea electa".

Las últimas encuestas de opinión muestran una contienda muy reñida, con una amplia ventaja inicial de Castillo que se está reduciendo significativamente. Sin embargo, no pudieron pronosticar con exactitud la primera vuelta en Perú y muy poca gente tiene certeza de cuál será el resultado.

Las últimas encuestas muestran una contienda muy reñida entre Castillo y Fujimori, con una amplia ventaja inicial de Castillo que se está achicando significativamente

Los periodistas locales se quejan de las fuertes presiones que están ejerciendo los propietarios de los medios de comunicación para demonizar a Castillo y hacer énfasis en la idea de que representa una amenaza marxista, algo que los partidarios del candidato dicen que es falso.

"El modelo de Castillo no es el cubano ni el venezolano", dijo Pedro Francke, un profesor universitario de Economía que lo asesora. "Se parece mucho más a la imagen del expresidente boliviano Evo Morales".

Gane quien gane, pierde Perú

Los optimistas creen que Castillo podría suavizar su línea en el gobierno, citando el ejemplo de Ollanta Humala, un izquierdista que gobernó de forma más moderada cuando estuvo en el poder de 2011 a 2016. 

Pero en el tramo final de la campaña "Castillo no está dando ninguna señal de moderación", dijo José Carlos Saavedra, economista principal de la consultoría Apoyo. "Al contrario, se ha radicalizado".

Mientras se acercan las elecciones, las clases profesionales de Perú expresan la sensación de que ninguno de los dos candidatos está ni remotamente capacitado para enfrentar los enormes desafíos del país.

"Es una competencia entre fracasos", lamentó Alberto Vergara, analista político. "El que fracase menos será el ganador".

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Comentarios

  • EB

    eduardo bedascarrasbure

    05/06/21

    Es penoso encontrarse en esa situación para el pueblo peruano, los dos caminos te llevan al infierno.

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  • HV

    Hernán Viola

    03/06/21

    La izquierda pulveriza a los pobres y los vuelve indigentes a costa de reproducir los funcionarios millonarios

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