Marine Le Pen, el caballo de Troya de Vladimir Putin en Occidente

Si Rusia no puede dominar en el campo de batalla, su siguiente esperanza es una nueva y dramática prueba de la decadencia occidental.

Las naciones que pierden en el campo de batalla suelen alegar que sus tropas fueron apuñaladas por la espalda por los civiles de su país. Eso impulsó el guión del ascenso de Adolf Hitler después de la Primera Guerra Mundial. La idea también surgió en la narrativa de la derecha estadounidense después de Vietnam. Los reclamos de traición suelen ser mitológicos. Pero Occidente es peligrosamente capaz de autolesionarse políticamente en su enfrentamiento con Rusia.

En general, el ejército de Vladimir Putin está perdiendo en Ucrania, o al menos no está ganando, lo que por el momento es lo mismo. Los militares ucranianos están rindiendo por encima de sus posibilidades, al igual que su gente, muy motivada. La OTAN sigue proporcionándoles las herramientas para humillar a Rusia

La mejor esperanza de Putin es que la OTAN se quede en disputas y pierda el apetito por la lucha. Las elecciones presidenciales francesas, que celebran su primera vuelta este domingo, y el ballotage quince días después, presentan a Putin el tipo de cambio político que podría modificar la naturaleza de esta guerra. Si Rusia no puede dominar en el campo de batalla, su siguiente esperanza es una nueva y dramática prueba de la decadencia occidental.

Emmanuel Macron se enfrenta a la ira de los franceses en la previa de las elecciones

En este sentido, Marine Le Pen, una admiradora confesa de Putin, compite ahora codo con codo con Emmanuel Macron para la segunda vuelta. La encuesta más reciente, realizada esta semana, la muestra ganando la presidencia francesa con un 50,5% frente al 49,5% de Macron. Se trata de movimientos de última hora en los sondeos, al estilo del Brexit, después de meses en los que se daba por hecho que Macron iba a ganar.

Pero una victoria de la ultraderecha francesa en esta situación sería una conmoción geopolítica mucho mayor que la decisión británica de 2016 de abandonar la Unión Europea. Lo que da credibilidad a las encuestas francesas es la naturaleza del resto del campo en las intenciones de voto de la primera ronda. Le Pen va por detrás de Macron con un 21,1% frente a su 27,3%. Pero si se suman los candidatos que ocupan el tercer y cuarto lugar -el izquierdista Jean-Luc Mélenchon y el ultraderechista Éric Zemmour, ambos también admiradores de Putin- se llega a casi la mitad. Le Pen necesitaría entonces arrancar sólo una porción de apoyo a la candidata gaullista, Valérie Pécresse, quinta clasificada, para superar el umbral.

Una victoria de Le Pen dejaría en la sombra la desalentadora reelección del húngaro Viktor Orban y del serbio Aleksandar Vukic el pasado fin de semana. Ambos hombres fuertes son seguidores de Putin que manipularon las normas electorales de sus países. Una victoria pro-Putin en igualdad de condiciones en Francia sería un acontecimiento mucho más dramático.  

Al ser el principal Estado con armas nucleares de Europa, y el único dentro de la Unión Europea, una victoria de Le Pen tendría un impacto estratégico, además de político, en la guerra de Ucrania. Le Pen ha prometido retirar a Francia de la estructura militar de la OTAN, levantar las sanciones francesas a Rusia e instar a Ucrania a aceptar las condiciones de Rusia. Al igual que Eric Zemmour, el chiflado neofascista cuyo ascenso ha contribuido inadvertidamente a que Le Pen parezca respetable ('higiénica' parece ser el término).

Le Pen es una abierta admiradora de Putin, pero es mucho más inteligente que Zemmour. Tras la invasión rusa del 24 de febrero, Le Pen tuvo que deshacerse de millones de folletos electorales que incluían una foto de ella reuniéndose con Putin en el Kremlin.

El ascenso de Marine Le Pen dinamiza la recta final de las elecciones presidenciales 

Es muy posible que los votantes franceses se serenen después de este domingo. La primera vuelta es, tradicionalmente, el momento en el que Francia da rienda suelta a su espíritu de protesta y la gente vota con el corazón, y muchos de ellos desprecian a Macron. Una vez que el campo se reduce a una elección directa entre dos candidatos, las mentes se concentran y el miedo supera al desprecio.  

El auge de Le Pen tiene mucho que ver con el hecho de que ha cambiado su enfoque hacia cuestiones internas, como el costo de vida y la inmigración, en lugar de Ucrania. Si los acontecimientos obligan a volver a hablar de Ucrania, eso debería beneficiar a Macron. No cuenten con que Putin ayude a Macron en ese sentido. Imagino que tratará de mantener la calma en Ucrania en preparación para la segunda vuelta.

Este será el tercer intento de Le Pen de llegar a la presidencia. En la primera, en 2002, Jean-Marie Le Pen, el padre de Marine, alienado y abiertamente antisemita, obtuvo solo el 18% de los votos. En 2017, Marine obtuvo el 33%. La línea de tendencia es bastante clara.

Incluso si pierde, lo que sigue siendo marginalmente más probable que su victoria, casi la mitad de Francia habría respaldado a una neofascista de cosecha propia en plena lucha contra el más grande de ellos a nivel mundial. Le Pen bebe del mismo pozo antimoderno y chauvinista cristiano que Putin. Pase lo que pase, las próximas dos semanas serán fatídicas para Occidente.

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