El 'poder digital' de China está 10 años atrás respecto al de Estados Unidos, según un estudio

El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos afirma que se han "exagerado" las capacidades cibernéticas de Beijing

Los puntos fuertes de China como potencia cibernética se ven debilitados por la escasa seguridad y los débiles análisis de inteligencia, según un nuevo estudio que predice que Beijing será incapaz de igualar las capacidades cibernéticas de Estados Unidos durante al menos una década.

El estudio, publicado por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, (IISS por sus siglas en inglés) se produce en un momento en que una serie de campañas de piratería informática han puesto de manifiesto la creciente amenaza del espionaje online por parte de Estados hostiles.

En diciembre, las autoridades estadounidenses descubrieron que el servicio de inteligencia extranjero de Rusia, el SVR, había secuestrado el software SolarWinds para penetrar en objetivos gubernamentales en Washington, incluidos los departamentos de Comercio y del Tesoro. Tres meses más tarde, el software de correo electrónico de Microsoft se vio comprometido por presuntos hackers chinos respaldados por el Estado para investigar organizaciones no gubernamentales y Think Tanks estadounidenses.

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Los investigadores del IISS clasificaron a los países según un espectro de capacidades cibernéticas, desde la fortaleza de sus economías digitales y la madurez de sus funciones de inteligencia y seguridad hasta el grado de integración de las instalaciones cibernéticas con las operaciones militares.

China, al igual que Rusia, ha demostrado su experiencia en operaciones cibernéticas ofensivas, realizando espionaje online, robo de propiedad intelectual y campañas de desinformación contra Estados Unidos y sus aliados. Sin embargo, ambos países se vieron frenados por una ciberseguridad comparativamente más débil que la de sus competidores, según el IISS.

Como resultado, sólo Estados Unidos está clasificado como una potencia cibernética de "primer nivel" por el grupo de expertos, con China, Rusia, el Reino Unido, Australia, Canadá, Francia e Israel en el segundo nivel. En el tercer nivel se encuentran India, Indonesia, Japón, Malasia, Corea del Norte, Irán y Vietnam.

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Greg Austin, experto en ciberespacio y conflictos futuros en el IISS, dijo que los informes de los medios de comunicación que se centran sólo en los aspectos positivos de los avances digitales de China -como sus aspiraciones a convertirse en un líder mundial en inteligencia artificial- han contribuido a una percepción "exagerada" de su destreza cibernética. "En todos los aspectos, el desarrollo de habilidades para la ciberseguridad en China está en una posición peor que en muchos otros países", dijo.

Según el informe, la atención de Beijing a la "seguridad de los contenidos" -limitar la información políticamente subversiva en su Internet nacional- puede haber disminuido su atención a la vigilancia de las redes físicas que la transportan. El IISS también sugirió que el análisis de la inteligencia cibernética de China era "menos maduro" que el de los aliados de inteligencia de los Cinco Ojos (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) porque estaba impulsado por la ideología y "cada vez más enredado con... los objetivos políticos" de los líderes del partido comunista.

Austin dijo que la era de la información estaba reconfigurando la dinámica mundial, de modo que países tradicionalmente poderosos como India y Japón habían empezado a quedarse atrás en el tercer nivel de operadores cibernéticos, mientras que países más pequeños como Israel y Australia habían adquirido habilidades cibernéticas de vanguardia que los habían impulsado al segundo nivel.

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Según el IISS, lo que distingue a Estados Unidos en el primer nivel es su incomparable base industrial digital, su experiencia criptográfica y la capacidad de ejecutar ciberataques "sofisticados y quirúrgicos" contra sus adversarios. A diferencia de adversarios como China y Rusia, Estados Unidos también se beneficiaba de las estrechas alianzas con otras potencias cibernéticas, incluidos sus socios de los Cinco Ojos.

Sin embargo, Estados Unidos y sus aliados corren cada vez más riesgo de sufrir ataques de ransomware -como los que sufrieron Colonial Pipeline y el servicio de salud de Irlanda el mes pasado- por parte de hackers criminales rusos que no están dirigidos por el Estado, pero cuyas actividades son aparentemente toleradas por las autoridades.

Robert Hannigan, ex director de la agencia británica de inteligencia GCHQ y ahora alto ejecutivo de la empresa de ciberseguridad BlueVoyant, dijo estar de acuerdo con muchas de las conclusiones del IISS, pero se preguntó hasta qué punto Pekín y Moscú se verían frenados por la debilidad de las ciberdefensas.

"Aunque es cierto que la ciberseguridad está menos desarrollada en Rusia y China, la necesitan con menos urgencia que las economías occidentales abiertas", dijo Hannigan. "La amenaza no es simétrica: las economías occidentales están asediadas por grupos de ciberdelincuentes radicados en Rusia y tolerados o autorizados por ella; no ocurre lo mismo a la inversa".

Añadió que mientras Rusia sabía que Occidente no atacaría indiscriminadamente las infraestructuras críticas civiles de forma destructiva, las agencias rusas "tienen licencia para ser imprudentes". "Eso, a su vez, exige mayores niveles de ciberseguridad en Occidente", dijo.

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