Qué son los derechos especiales de giro y cómo podrían ayudar a los países endeudados

El FMI se prepara para reforzar las finanzas de las economías en desarrollo.



El perjuicio económico causado por el coronavirus fue mayor en los países en vías de desarrollo, donde los costos de la salud y el histórico derrumbe de la producción agravaron su ya pesada carga de la deuda.

La semana pasada, el FMI y la ONU advirtieron que el mundo debía prepararse para una crisis de deuda en los mercados emergentes mientras la economía mundial se recupera de la pandemia y las tasas de interés suben, lo que alejará el capital de los países vulnerables.


Las principales instituciones multilaterales, como el FMI y el grupo G20 de grandes economías ya se embarcaron en iniciativas de alivio de la deuda, y esta semana se podría dar los retoques finales a una propuesta más amplia.

Se cree que el G20 y el Comité Monetario y Financiero Internacional del FMI aprobarán un programa para emitir u$s 650.000 millones en nuevos Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI, un instrumento financiero que reforzará las hoja de balance de las economías emergentes.

¿Qué es un DEG?

El DEG es la unidad de cuenta del FMI. Su valor se ajusta diariamente en función de los tipos de cambio de cinco monedas mundiales -el dólar estadounidense, el euro, el yuan chino, la libra esterlina y el yen japonés- y equivale a unos u$s 1,42.

Se creó en 1969 para complementar los otros activos de reserva que tienen los países, como las divisas y el oro.

Cuando un país se incorpora al FMI, y a veces en otras ocasiones, recibe una cantidad de DEG en general proporcional a su posición económica relativa en la economía mundial, pero desviada a favor de los países chicos. Esta cuota determina su aporte a la base de capital del FMI y la cantidad de ayuda que puede obtener.

¿Por qué emitir DEG ahora?

La última vez que el FMI emitió más DEG fue en 2009, durante la crisis financiera mundial, cuando creó 161.200 millones de DEG -por un valor de u$s 250.000 millones en aquel entonces-, lo que se consideró un paso importante para estabilizar la economía mundial.

Esto se debe a que los DEG pueden comprarse y venderse a cambio de dinero en efectivo mediante acuerdos voluntarios entre países que son supervisados por el FMI. Si un país vende DEG, paga intereses por la diferencia entre su tenencia y su asignación. Si los compra, gana intereses sobre la misma diferencia.

Por lo tanto, si un país recibe DEG nuevos, puede venderlos a cambio de liquidez a un costo, o puede utilizarlos para reforzar sus reservas sin costo alguno, liberando otros activos de reserva, como el dinero en efectivo, para utilizarlos en otros ámbitos.

Por tanto, los DEG actúan como medio para regular la liquidez mundial y permiten a los países que necesitan obtener fondos recurrir a naciones con mejor situación financiera.

Sus defensores afirman que mediante los DEG los países que más necesitan dinero lo reciben rápido sin aumentar su deuda.

¿Cómo crea el FMI nuevos DEG?

Una asignación de DEG se asemeja a la creación de dinero por parte del banco central, ya que el FMI puede crear valor de un plumazo.

Sin embargo, la decisión requiere de un delicado equilibrio geopolítico: el FMI debe obtener la aprobación del 85% de su junta de gobernadores, la cual representa a sus 190 miembros.

Estados Unidos, en particular, puede bloquear la propuesta porque tiene el 16,5% de los votos. Lo hizo el año pasado bajo el entonces presidente Donald Trump, argumentando que la mayor parte de los beneficios de cualquier nueva emisión de DEG iría a parar a los países ricos. Algunos analistas afirmaron que la verdadera razón era que Washington no quería reforzar la situación financiera de China e Irán.

Sin embargo, la administración del presidente Joe Biden anuló el veto de Trump y el grupo G7 de países ricos brindó su apoyo, por lo que es muy probable que la propuesta siga adelante.

¿Serán suficientes u$s 650.000 millones?

Algunos economistas y organizaciones opinan que no. Las agencias de la ONU pidieron al menos u$s 2000 millones, por ejemplo.

El FMI dice que la cifra de u$s 650.000 millones es correcta y, lo que es más importante, es lo máximo que el gobierno de EE.UU. puede acordar sin necesitar la aprobación del Congreso.

¿Hay alguna manera de que los países endeudados se beneficien más?

Los países que reciben DEG no están obligados a utilizarlos; es poco probable que en el corto plazo los países ricos conviertan sus DEG en liquidez.

Por lo tanto, podrían potenciar el impacto de la emisión donando o prestando sus DEG a los países que necesitan liquidez. Seis de ellos lo hicieron el año pasado; ofrecieron u$s 9600 millones de los u$s 16.900 millones recaudados para respaldar préstamos a tasa cero para países pobres a través de otra iniciativa del FMI.

El FMI está estudiando otros mecanismos para canalizar financiación adicional hacia los países vulnerables de ingresos medios, pero se cree que los avances serán lentos.

¿Corre riesgos el sistema financiero mundial?

Las ventas de DEG por parte de los países en desarrollo serán de decenas de miles de millones de dólares. En comparación con los múltiples billones que ya inyectan en el sistema financiero mundial los bancos centrales de las economías avanzadas, la escala propuesta no tiene magnitud suficiente para provocar efectos desestabilizadores, aseguran los economistas.

¿Cuándo se producirá la nueva asignación?

Se estima que el G20 y el Comité Monetario y Financiero Internacional del FMI, que asesora al directorio, den el visto bueno a la propuesta durante las reuniones que mantendrán el Banco Mundial y el FMI esta semana.

El directorio del FMI ya mantuvo un encuentro informal sobre el tema, y algunas personas que participan del proceso calculan que la aprobación final llegará en agosto. Eso significaría que los estados miembro del FMI recibirían los nuevos DEG a fines de agosto o en septiembre.

Traducción: Mariana Oriolo

Tags relacionados
Noticias del día

Compartí tus comentarios