Bitcoin: cómo funciona el mundo sin leyes de las 'criptoestafas'

Los estafadores se aprovecharon del boom de los activos digitales durante la pandemia y dejaron al descubierto una enorme laguna en la protección a los consumidores.

Lili estaba celebrando su cumpleaños cuando se dio cuenta de que la habían estafado. Esta londinense de 52 años disfrutaba de un té con su hija, cuando la conversación giró hacia un molesto problema financiero. Lili, que no es su nombre real, había empezado a operar con criptomonedas en marzo de 2021, guiada por unos amigos que había conocido en Internet.

En un momento dado, había llegado a ganar u$s 1,4 millones. Pero por una mala operación a fines de ese año había perdido la mayor parte de sus ganancias. Aun así, tenía unos u$s 300.000 en una de sus cuentas de criptomonedas, cerca de la cantidad total que había invertido. Desanimada por las pérdidas, Lili quería salir. Para liquidar las criptos que le quedaban y cobrar, le dijeron que tenía que pagar algunos impuestos. Pero cuando trató de transferir el dinero a la plataforma de trading, fue rechazado.

Lili se dio cuenta de que sus nuevas amistades y su incursión en las criptomonedas habían sido una elaborada estafa. Este momento de claridad fue el comienzo de una dura lucha para conseguir justicia.

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Lili es una de las miles de víctimas de la ola de fraudes que acompañó al auge de las criptomonedas durante la pandemia de Covid-19, cuando más gente se interesó por invertir en ellas. Los estafadores robaron u$s 6200 millones a víctimas de todo el mundo en 2021, según el grupo de investigación Chainalysis, lo que supone un aumento anual de alrededor del 80%.

Sin embargo, los investigadores carecen de recursos para investigar el consiguiente aumento de los casos de fraude, especialmente cuando las sumas implicadas en las estafas individuales se consideran relativamente pequeñas.

La batalla de Lili para recuperar sus pérdidas y conseguir justicia refleja una brecha en la protección de los consumidores entre las personas que utilizan instituciones financieras reguladas y las que adoptan las monedas digitales.

Las criptoestafas se producen fuera del sistema de instituciones financieras reguladas y de la protección legal que protege a los consumidores. Y el rastreo en las redes internacionales de delincuentes sin rostro que están detrás de este fraude presenta enormes desafíos para las fuerzas de seguridad y otros investigadores.

"Inevitablemente, debido a la naturaleza de las criptomonedas -que es irreversible, anónima y global- son obviamente atractivas para los estafadores", explica Rich Drury, gestor del Servicio del Defensor del Pueblo Financiero (FOS, por sus siglas en inglés) británico, que se ocupa de las quejas contra las empresas financieras.

Los dos "amigos" que introdujeron a Lili en el mundo de las criptomonedas, tras ganarse su confianza durante meses de conversaciones online en la época del confinamiento, no existían. Es posible que ambos alias pertenecieran a un mismo estafador.

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Compartieron fotos que atestiguaban su riqueza; posando delante de un Bugatti Veyron, presumiendo de un peludo perro blanco con una bufanda de Burberry. Al mismo tiempo, animaban a Lili a invertir más dinero en sus aparentemente exitosas operaciones con criptomonedas. Ella vendió uno de sus dos pisos en Londres para conseguir el dinero para la inversión. Más tarde, Lili descubrió que el sitio de trading que le habían recomendado sus supuestos amigos y las apps que había descargado eran falsas.

Pero es poco probable que Lili y sus compañeros reciban mucha ayuda. Sus pérdidas no se consideran lo suficientemente significativas como para justificar la contratación de ejércitos de abogados y consultores para casos penales o civiles, o para subir en la lista de prioridades de los sobrecargados expertos en criptomonedas de la policía.

Los criptocriminales se aprovechan de que los fraudes más pequeños que implican a múltiples víctimas en diferentes países pueden escapar a la atención de las autoridades nacionales. "Hay una economía de escala con la que los defraudadores pueden trabajar", señala Carmel King, directiva de Grant Thornton que se especializa en la recuperación de activos. "En todo el mundo, estás fuera del radar de las autoridades porque no se llega al nivel en el que vale la pena dedicar recursos importantes a la investigación".

Hay una brecha en la protección de los consumidores entre las personas que utilizan instituciones financieras reguladas y las que adoptan las monedas digitales  

A menudo, esto significa que las víctimas que sufren pérdidas económicas, que les pueden cambian la vida, no tienen a quién recurrir. "Individualmente, si la pérdida es relativamente baja, hay muy pocas opciones", añade King. "No tiene sentido gastar 300.000 libras para recuperar 100.000".

NO SE PUEDE AYUDAR A TODOS

A pesar de los desafíos que enfrentan, los abogados y la policía han conseguido una serie de victorias de alto perfil contra los criptocriminales. Los tribunales británicos, en particular, han comenzado a establecer un reglamento para recuperar las criptomonedas robadas tras una serie de sentencias desde 2019.

Los tribunales ahora están dispuestos a conceder exhortos globales a los exchanges de criptomonedas para congelar y eventualmente devolver el dinero conseguido por medios ilícitos, y para revelar la identidad de los presuntos estafadores. Si los forenses de blockchain son capaces de rastrear rápidamente los fondos robados hasta un exchange, los abogados pueden estar en el tribunal al día siguiente para obtener las órdenes de congelamiento.

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"Inglaterra y Gales son las mejores jurisdicciones del mundo si eres víctima de un fraude con criptoactivos", afirma Racheal Muldoon, una abogada que ha trabajado en estos casos.

Los avances en Reino Unido dieron esperanzas a Phoebe, una profesional de la salud radicada en Nueva York, que fue engañada por estafadores que se hacían pasar por cristianos que sufrían apuros legales en Medio Oriente. Envió cientos de miles de dólares en criptomonedas para apoyar a su causa.

"Yo era una de esas personas que pensaba que esto nunca me podría pasar a mí. Pensaba: '¿Qué tan estúpida puede llegar a ser esta gente?' Pero los estafadores son muy buenos".

Como algunas transacciones se realizaron a través de bancos de Reino Unido, Phoebe se puso en contacto con un abogado británico con la esperanza de beneficiarse de su experiencia en la recuperación de criptomonedas robadas. A pesar de la pérdida de u$s 800.000, Phoebe llegó a la conclusión de que no valdría la pena emprender acciones legales privadas.

Muldoon y otros abogados especializados en criptomonedas están inundados de pedidos de ayuda, pero explican que las tácticas que han conducido a un puñado de acciones legales exitosas en Inglaterra están fuera del alcance de la mayoría de las víctimas. "No puedo ayudar a todo el mundo", sostiene Muldoon. "A menudo, la cantidad de criptos es tan pequeña que no puedo aconsejar que paguen las tasas judiciales".

Los abogados dicen que los casos en los que la pérdida es inferior a un millón de libras (u$s 1.090.000) no suelen ser económicamente viables.

Lili también denunció su delito a las autoridades, incluida la Policía Metropolitana de Londres. Pero casi ocho meses después de que terminara la estafa, el detective envió un mail para decir que los perfiles de Facebook utilizados por los estafadores habían sido borrados y el rastro de las redes sociales había desaparecido.

Según abogados y expertos en la materia, la policía británica ha adquirido experiencia en el ámbito de las criptomonedas, lo que ha permitido realizar algunas redadas multimillonarias. Pero no tienen capacidad para hacer frente al gran número de casos menores.

"No hay ninguna confianza en el mercado de que la policía pueda ayudar. Creo que se trata de un problema de recursos, no de habilidades", afirma Sam Goodman, un abogado que llevó algunos de los primeros casos de recuperación de criptomonedas en los tribunales de Reino Unido.

LOS EXCHANGES, CLAVES

El sector de las criptomonedas se construyó sobre la idea de que las instituciones financieras tradicionales estafan al pequeño, por lo que resulta algo irónico que la mejor oportunidad de Lili para recuperar algo de dinero haya llegado apelando a los bancos.

En 2019, el sector de los servicios financieros de Reino Unido introdujo medidas para hacer frente a los fraudes de 'pagos push [transferencias inmediatas de crédito] autorizados', en los que los clientes son engañados para enviar dinero a un estafador. Diez de los mayores bancos y proveedores de pagos británicos han acordado compensar a las víctimas del fraude de su propio bolsillo, excepto en ciertas circunstancias, como cuando el cliente ignoró una advertencia. Las empresas también pueden verse obligadas a reembolsar a las víctimas si no detectaron las transacciones sospechosas e intervinieron para advertir al cliente.

El sistema ha sido criticado por su incoherencia y por el hecho de que sólo se atienda un pequeño porcentaje de los reclamos, lo que ha llevado a pedir que se endurezcan las normas. No obstante, ha supuesto una importante red de seguridad para las víctimas de pequeñas estafas, cuyos casos probablemente no sean investigados por la policía. Los bancos pagaron 238.000.000 de libras (u$s 259.000.000) a las víctimas en 2021, aproximadamente la mitad de las pérdidas totales por fraudes de pago push autorizado, según los últimos datos de la asociación comercial bancaria UK Finance.

Como una parte del dinero que Lili perdió a manos de los estafadores se envió por transferencia bancaria, los dos bancos implicados en su caso se han ofrecido a devolverle alrededor del 30% del total de sus pérdidas. Lili se ha quejado ante el FOS y reclama más.

Drury, del FOS, explica que los casos cripto suelen quedar fuera del ámbito de estas protecciones, porque la primera transacción que sale de la cuenta bancaria de la víctima no va directamente a los estafadores. En cambio, guían a las víctimas para que compren criptomonedas en una plataforma legítima y luego envíen las criptos a su wallet.

"Siempre es difícil, pero con las criptomonedas es muy difícil recuperar tu dinero", dice Drury.

El hecho de que los bancos proporcionen una línea de defensa contra las pérdidas de los estafadores subraya hasta qué punto depende el enfoque actual contra las estafas de las instituciones financieras reguladas.

"Se regula a los intermediarios como forma de protección. Y si no están ahí, es un verdadero problema... La esencia de todo el proyecto [de las criptomonedas] es 'desintermediar' las finanzas", explica Marc Jones, un socio del estudio de abogados Stewarts, especializado en casos de fraude.

Los exhanges de criptomonedas, las empresas que ofrecen servicios de fácil uso para comprar, almacenar y comerciar con activos digitales, son las que más se acercan a sustituir el papel de los bancos. "Los exchanges son lo único que ahora mismo llena el vacío", añade Jones.

Sin embargo, abogados e investigadores de fraudes afirman que la cooperación de las plataformas en la lucha contra el fraude es irregular, y que las empresas a veces no toman los datos de identificación adecuados de sus clientes. Identificar al estafador mediante una orden judicial a un exchange es un paso clave en la mayoría de los casos de lucha contra el fraude.

"A veces, es genial. Consigues una cuenta bancaria vinculada o un pasaporte real", señala Goodman. "Muy a menudo es una completa basura de información. Es un pasaporte falso o una factura de servicios públicos falsa y ya está".

Las comprobaciones del conocimiento del cliente (KYC), son un requisito regulatorio para la mayoría de los grupos financieros, y se exigen cada vez más a las empresas de criptomonedas en muchas jurisdicciones. Muchos de los mayores exchanges de criptomonedas no están sujetos a estos requisitos ya que tienen su sede en el extranjero.

"A diferencia de los bancos, los exchanges de criptomonedas que se ubican en lugares exóticos no están sujetos a las mismas normas rigurosas. Por eso, incluso cuando se puede obtener información sobre el KYC, a menudo la calidad es muy pobre", afirma Goodman.

En agosto, un comité del Congreso de Estados Unidos le escribió a cinco de los mayores exchanges para expresar su preocupación por "la aparente falta de acción de las plataformas de criptomonedas para proteger a los consumidores que realizan transacciones a través de ellas".

Los exchanges insisten en que sus sistemas KYC son sólidos, y que su colaboración con las fuerzas de seguridad y su capacidad para detectar y rastrear el fraude es mejor que la de muchas instituciones financieras tradicionales.

"La calidad de la información y la asistencia que proporcionamos es mucho mejor de lo que nunca pude obtener de un banco", asegura Tigran Gambaryan, jefe global de inteligencia e investigaciones de Binance, y exagente especial del Servicio de Impuestos Interno (IRS) de EE.UU.

"Creo que algunas de las críticas a las que se enfrentan las plataformas de criptomonedas están desfasadas y no se basan en hechos", añade.

REDADA EN LA BLOCKCHAIN

Los investigadores de fraudes ven el potencial que ofrece el hecho de que se registren más transacciones en la blockchain para facilitar la lucha contra el fraude.

"Con las estafas basadas en la blockchain, se dispone de un conjunto de herramientas único", afirma Danielle Haston, una exabogada especializada en la recuperación de activos que ahora trabaja para Chainalsyis, una empresa que crea herramientas de rastreo en la blockchain.

Seguir el rastro del dinero a través del sistema bancario puede ser un proceso minucioso, mientras que los activos digitales pueden rastrearse en unos pocos días o incluso horas. Si los detectives de blockchain pueden vincular a una víctima con una red de otros delitos responsables de una pérdida colectiva significativa, aumenta la posibilidad de que el caso se convierta en una prioridad para investigarlo o en un motivo viable para una acción legal conjunta.

Phoebe explica que los fondos que le han robado están vinculados a una red de wallets que manejan millones en transacciones ilícitas. Cree que esta es la razón por la que los detectives se están ocupando de su caso. "Ha pasado un año desde el inicio de todo esto", señala. "Es doloroso, pero siento que realmente he avanzado".

La gran batalla

El reto para los investigadores es vincular las wallets que trafican con fondos robados con identidades reales. Esto, argumentan los investigadores, es lo que hace tan crucial una regulación más estricta de los controles KYC.

"En estos momentos se está librando una gran batalla. La base filosófica de las criptomonedas comienza con los criptoanarquistas y la idea de mantener las cosas ocultas al Estado", explica Goodman. "Si hubiera un régimen tan estricto como el de los bancos, sería inmensamente útil".

La amplia regulación europea de los Mercados de Criptoactivos, que se espera que entre en vigor a partir del año que viene, incluye normas más estrictas para los "proveedores de servicios de activos virtuales", incluidos los exchanges. También se exigirá a las empresas que tengan presencia en un país de la Unión Europea para atender a los clientes del bloque, lo que impedirá a los gigantes de las criptomonedas afincados en el extranjero eludir la jurisdicción.

Para Lili, la batalla por la restitución se ha alargado tanto como el propio fraude, con pocas perspectivas de resolución. Durante meses, fue incapaz de hablar de las pérdidas sin romper a llorar. El hecho de que su caso no se haya resuelto hace que sea difícil seguir adelante.

"Me siento fatal. Muy, muy mal. No puedo creer que me hayan engañado a mi edad", dice. "Necesito justicia".

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