

Meliá cierra definitivamente sus puertas en Cuba. Esta mañana comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que su filial portuguesa, Ilha Bela Gestao e Turismo, pondrá fin con efectos a partir del próximo 24 de julio de 2026 a la totalidad de sus servicios de gestión en la isla.
Esta decisión se extiende al uso de marcas autorizadas, al receptivo y a la cadena de suministro local vinculada al abastecimiento de los mencionados establecimientos, cuya operativa será igualmente descontinuada.
Con esta decisión completa el proceso que inició el pasado 3 de junio, cuando Ilha Bela Gestao e Turismo anunció su decisión de rescindir sus servicios de gestión, comercialización y licencia de marca para 15 hoteles en Cuba, también con efecto inmediato.
Entre los hoteles afectados encontramos marcas tradicionales como el Gran Hotel Bristol Habana Vieja, Paradisus Varadero o Sol Varadero Beach.
Al igual que en junio, esta medida se enmarca en el proceso continuo de evaluación de riesgos del operador hotelero y responde a la evolución de las circunstancias geopolíticas, sociales, jurídicas y económicas en el país caribeño.
En efecto, y siguiendo con esta sintonía, la cadena de origen mallorquín afirmó al órgano regulador que esta decisión es consecuencia de las notables dificultades de carácter operativo, legal, económico y financiero que persistentemente vinieron y vienen afectando al entorno de ese país, y que imposibilitan de hecho y de derecho una mínima estabilidad operativa en sus actividades.
Asimismo, en aplicación del principio de prudencia, la sociedad se encuentra actualmente evaluando los impactos financieros derivados de esta decisión, incluyendo la eventual revisión del valor en libros asociado a la operativa en Cuba. El detalle concreto de este impacto será informado al tiempo de la publicación de las cuentas correspondientes al primer semestre del presente ejercicio 2026.
También aseguró que Ihla Bela continuará implementando los procesos necesarios para garantizar una transición ordenada, llevando a cabo las actuaciones requeridas para que ese cese de sus servicios represente el menor impacto posible, así como la implementación de protocolos para informar de manera transparente a colaboradores, proveedores y clientes.
Situación difícil en Cuba
En la cuenta de resultados del primer trimestre de este año, la cadena que preside Gabriel Escarrer Jaume ya avisó que los efectos de la situación geopolítica en la región hacen difícil un análisis y una comparativa homogéneos, “manteniéndose una operación limitada por la caída de la demanda internacional y el consiguiente cierre de algunos establecimientos en el marco de las medidas de compactación coordinadas en el país”.
Con todo, en ese momento la compañía hotelera dejó abierta una pequeña ventana de continuidad, ya que afirmó que, mientras se mantiene la incertidumbre, “la evolución del negocio turístico en la región dependerá del desarrollo de los acontecimientos y la eventual recuperación de los suministros y la normalidad”.
Aunque a la vista de los números, la sensación de fin de la historia se instaló. La cadena hotelera obtuvo en ese primer trimestre una ocupación en sus establecimientos del 34,1%, lo que implica un 6,5% por debajo del primer trimestre del año pasado y un porcentaje por debajo de la media de su cartera: 58,8%.
Así las cosas, fueron la sucesión de una serie de acontecimientos externos los que terminaron empujando a la dirección de la compañía a dar por terminada su aventura en Cuba, que en su mejor momento llegó a explotar 34 establecimientos.
Por un lado, el negocio turístico en la isla se vio golpeado por la dificultad para conseguir combustible, como la implantación de un bloqueo comercial que apuntó directamente al corazón del sector, hecho que llevó a cancelaciones masivas de conexiones aéreas directas, incluidas las provenientes de Canadá, su principal mercado emisor.

A este ya de por sí delicado panorama, se sumó la semana pasada la determinación por parte del Gobierno de los Estados Unidos de dar una vuelta más de tuerca a su política en relación a Cuba. En concreto, la Administración Trump sancionó a entidades fundamentales para el sostenimiento de la economía local como el Ministerio de Turismo de Cuba (MINTUR).
Principal operador turístico
La cadena que comenzó su actividad en Cuba allá por los años ochenta, en mayo de 1990 abrió su primer establecimiento, el Sol Palmeras en Varadero, hasta llegar a gestionar 14.000 habitaciones, hecho que convirtió a Meliá en el principal operador turístico extranjero en la isla.
Debido a las particularidades del régimen comunista, la compañía de Palma de Mallorca no tuvo en propiedad la mayoría de los establecimientos, ya que su aporte se limitó a sus marcas, ocupándose de la gestión y comercialización mediante acuerdos con empresas estatales cubanas.
Con todo, el camino de salida lo inició Iberostar, que dejó de gestionar doce establecimientos y mantuvo inicialmente otros seis mediante acuerdos con compañías turísticas cubanas.
Por su parte, la canadiense Blue Diamond anunció el cese completo de su actividad después de operar quince hoteles.
Una muerte anunciada
La industria turística fue uno de los pilares de la economía cubana. Con 4,7 millones de turistas alcanzó su máximo histórico en 2017, siendo el sector el responsable del 10% del PIB de la isla y sostén de unos 130.000 empleos directos y otros 500.000 indirectos.
Tras la pandemia, que sacudió muy fuertemente el negocio, en 2023 recibió unos 2,4 millones de visitantes. En 2024, la tendencia descendente continuó hasta situarse en 2,2 millones de turistas, mientras que doce meses más tarde las llegadas se derrumbaron hasta los 1,8 millones.
Así y todo, aún quedó margen para el empeoramiento de la situación del sector. Y se dio entre enero y abril de 2026 con la llegada de poco más de 328.000 turistas, esto es un 55,8% menos que en el mismo lapso de tiempo del ejercicio anterior.












