La Dirección General de Tráfico de España (DGT) advierte a los conductores sobre las hojas en el asfalto y los riesgos que representan para la seguridad vial, especialmente en carreteras con vegetación. En ese sentido, han explicado que cuando se mezclan con el agua de lluvia, “pueden reducir la adherencia de los neumáticos y convertir una frenada en derrape”, con un peligro similar al del hielo.
Además, las hojas caídas pueden ocultar baches e irregularidades del firme, así como dificultar la percepción de la anchura real de la vía. Por eso, la DGT ha recomendado extremar las precauciones al circular por estos tramos y adaptar la conducción a las condiciones de la carretera, detallaron en una publicación de 2022 en su revista virtual.
Por qué las hojas mojadas pueden provocar derrapes en la carretera
La presencia de hojas de los árboles sobre el asfalto puede parecer inofensiva, pero supone un riesgo para los vehículos. La combinación de hojas y agua de lluvia crea una superficie deslizante que reduce la adherencia de los neumáticos y aumenta el peligro durante las frenadas.
Este problema es especialmente relevante en las carreteras que atraviesan zonas boscosas o con abundante vegetación. A la pérdida de adherencia se suma que una cubierta de hojas puede esconder baches, agujeros e irregularidades del firme, lo que dificulta que el conductor identifique a tiempo las condiciones reales de la vía.
Viento fuerte al volante: las precauciones que recomienda la DGT
El viento también puede comprometer la seguridad durante la conducción. Las ráfagas fuertes pueden desviar un vehículo de su trayectoria, sobre todo cuando soplan de costado o aparecen de forma inesperada. La DGT señala varias situaciones que requieren especial atención:
- Al adelantar: el viento puede dificultar la maniobra, especialmente junto a vehículos voluminosos.
- Al cruzarse con otros vehículos: el efecto de vacío puede provocar un desplazamiento lateral peligroso.
- A la salida de los túneles: son puntos críticos en los que el conductor debe estar preparado para posibles ráfagas.
- Cuando el viento sopla a rachas: los cambios repentinos pueden desestabilizar el vehículo y hacerle perder su trayectoria.
Para reducir estos riesgos, la recomendación es aminorar la velocidad, aumentar las distancias de seguridad frontales y laterales, sujetar el volante con suavidad y firmeza y utilizar marchas más cortas cuando sea necesario para mantener la potencia suficiente.
Qué hacer si la lluvia provoca una inundación en la carretera
Ante las lluvias intensas, la DGT y los organismos de emergencia recomiendan evitar los desplazamientos de riesgo y consultar las previsiones meteorológicas antes de viajar. Si el conductor llega a un tramo inundado, debe dar la vuelta y buscar una ruta alternativa, aunque conozca la zona.
La profundidad del agua, la velocidad de la corriente, la pendiente del terreno, la altura de los bajos y el peso del vehículo influyen en el riesgo de arrastre. Según las indicaciones de seguridad recogidas por la Dirección General de Protección Civil y Emergencias y los Bomberos de la Comunidad de Madrid:
- Con 20 centímetros de agua: puede resultar difícil dirigir el vehículo debido a la pérdida de adherencia de las ruedas motrices.
- A partir de 30 centímetros: el coche puede ser arrastrado por la corriente y el conductor puede perder el control.
Si el vehículo comienza a flotar o es arrastrado, hay que avisar al 112 y salir del habitáculo inmediatamente, siempre que sea posible hacerlo con seguridad. La salida por la ventanilla es preferible.
Si no es posible, puede ser necesario recurrir a la puerta cuando las condiciones lo permitan. Una vez fuera, se recomienda subir al techo del coche y evitar nadar en aguas con corriente.