Pospandemia

La UIA abrió la caja de pandora por las vacunas y el trabajo: los derechos y los límites

Algunas cámaras salieron a apoyar el reclamo de Funes de Rioja, que dejó expuesto los desafíos de la pospandemia. Las pyme reclaman que las ART cubran los costos de quienes no se vacunen. Cómo es el sistema y cuáles son las posiciones sector por sector.

El abogado y presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja, abrió la caja de pandora y las dudas, riesgos, derechos y obligaciones para la vida laboral pospandemia volaron por el aire. Algunas cámaras apoyaron la posición de la entidad fabril, aunque la consideraron extrema. Otras, evitaron las definiciones.

Una de ellas, la Cámara de Comercio, aseguró que el tema no está planteado en el sector y no lo tienen previsto. El planteo de la UIA fue que las empresas pueden sancionar a los empleados que no se vacunen. Son ejes que se negocian, en muchos casos con los gremios, y el sector privado espera el guiño del Gobierno con una norma que los cobije o la declaración de la obligatoriedad de la vacuna contra el Covid-19.

"Hoy no es obligación vacunarse y el único que puede imponerla es el Estado. No puede haber un privado que sostenga que es obligatorio o que tengo la posibilidad de sancionar a los empleados", sostuvo sobre la propuesta de Funes de Rioja el abogado laboralista Matías Cremonte. "Hoy la persona que no se vacunó dice que está a disposición del empleador pero es la empresa la que le dice "no vengas", con todos los fundamentos por el riesgo de la pandemia", remarcó.

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De todas formas, Cremonte advirtió que "cuando lo dice el presidente de la UIA, el riesgo es que muchas empresas crean que pueden dejar de pagar el salario o sancionar". La solución para los dilemas, plantea, es que la vacunación sea declarada obligatoria por el Estado Nacional.

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Para la CAME, la postura de Funes de Rioja es "un extremo". Así lo definió el vicepresidente, Ricardo Diab, que de todas formas sostuvo que "algo hay que hacer con aquellos trabajadores que no quieran vacunarse" porque "ponen en riesgo la economía" y remarcó que "no hay que poner las cuestiones individuales por sobre las sociales", en declaraciones por AM 750.

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"Lo que plantea Funes tiene lógica pero es una cuestión que tiene que partir del Estado para no trasladarle el problema a las empresas y los trabajadores", remarcó el titular de la asociación de Industriales Pyme (IPA) Daniel Rosato. "Tenemos un montón de gente licenciada por problemas de salud a las que se le sigue pagando el salario. A eso se sumaron los costos de los protocolos. La responsabilidad tiene que llegar a todos. El trabajador, para poder trabajar, tiene que estar vacunado", agregó.

propuestas alternativas

Para cubrir los costos, el sector prepara una propuesta para el Ministerio de Trabajo: "Si el Estado avala que la persona que no se vacuna siga en su casa, que intervenga la ART. Las Aseguradoras de Riesgo de Trabajo "no cubren estas situaciones. El costo que paga la industria es uno de los más altos del mundo", aseguró el empresario.

La titular de la Unión de Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (UART), Mara Bettiol, consideró que la propuesta no es viable y aclaró que la cobertura de los contagios está prevista en la ART si se produce en el ámbito laboral, pero sólo para quienes concurren a los lugares de trabajo. No alcanza al teletrabajador. Así lo establece el DNU 29 que se extendió hasta fin de año. 

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Quienes tienen una dosis al menos aplicada, pueden retornar al trabajo  según una resolución firmada por los Ministerios de Trabajo y Salud, en la que los empleadores se escudaron en las últimas semanas para intimar a trabajadores a que vuelvan al empleo presencial.

Para las ART, en tanto, el Covid también generó tensiones inesperadas. "La alícuota que cobran las ART es del 2,5% para las contingencias laborales" y sobre la propuesta de las pymes, Bettiol aclara que la regulación del sector "es muy específica". Por DNU se incorporó la cobertura para casos de Covid positivos cuando estén vinculados al trabajo presencial.

la cobertura de las art

Desde que comenzó la pandemia, se cubrieron 421.000 casos de contagios en el mundo laboral. "Se cubre todo lo que es prestaciones dinerarias, salarios caídos, más las prestaciones médicas hasta que se recupera. El tema de las secuelas está en estudio", agrega Bettiol, que detalló que la cifra de fallecidos por contagios laborales asciende a 3150 personas.

La cobertura en la Argentina, explica la titular de la UART, alcanza a todas las actividades. Esto generó que también se agotaran los recursos, que provienen del Fondo fiduciario de enfermedades profesionales. "Hoy los casos de Covid son más que el doble que los accidentes y enfermedades que cubre el sistema", remarca.

Con la idea oficial de mantener cada vez más la apertura de actividades, aunque los casos vayan en aumento -lo que se tomará en cuenta es la ocupación de camas de terapia intensiva- el impacto puede ser cada vez mayor. "Hay que trabajar sobre cómo se va a financiar a futuro, es necesario encontrarle la vuelta, por la extensión en el tiempo y la apertura de las actividades.

Límites para la recuperación

Para el sector productivo, la indefinición sobre los no vacunados y las licencias puede generar problemas para la creación de empleo. "Se está produciendo más y se reactivan sectores pero hay costos fijos que le están sacando rentabilidad", planteó Rosato.

La demanda hoy está restringida. De generarse un fuerte crecimiento, el sector productivo podría encontrarse con un cuello de botella en las contrataciones si no hay definiciones antes sobre la vuelta al trabajo los no vacunados, que, se estima, son un porcentaje menor, de menos del 3%.

El tiempo y el futuro híbrido

La vuelta a la presencialidad encierra otros debates. El trabajo a distancia, según Funes de Rioja, fue excepcional. La disponibilidad de tiempo se revalorizó con la pandemia, ya sea por evitar el cúmulo de minutos para viajar de ida y vuelta al trabajo o por el impacto del tiempo de cuidado dentro de cada familia, tanto para empleadores como para empleados. Y se abren nuevos esquemas. 

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Las opciones son retornar a una presencialidad completa, la posibilidad de recurrir a una metodología híbrida donde se le da mayor flexibilidad al empleado o determinar una jornada laboral 100% remota. 

"Todo esto dependerá de la naturaleza de las funciones y determinadas evaluaciones como los costos de las empresas teniendo en cuenta la modernización tecnológica, los gastos que se le deben cubrir a los empleados (cuya reglamentación final dependerá de cada estado y los Convenios de la OIT) y los costos de mantener los espacios de las oficinas y sus modificaciones para adaptarse a la "nueva realidad", remarca un informe de la agencia Another.

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