

Con el foco puesto en el reciente fallo judicial en Estados Unidos vinculado a YPF y el potencial exportador de Vaca Muerta, Dante Sica detalló en una reciente entrevista con Radio Mitre cómo la coyuntura geopolítica y las inversiones en el interior del país están reconfigurando la matriz productiva nacional.
El fin de la “espada de Damocles” que ve Sica
Para el exministro de Producción, el fallo favorable en los tribunales estadounidenses representa un punto de inflexión para la petrolera estatal y el clima de negocios en general.
Según explicó, la resolución “es importante porque despeja la incertidumbre de tener una especie de espada de Damocles en donde o tenías que entregar la empresa o tenías que pagar dieciocho mil millones de dólares”, una cifra que resultaba inabordable en la actual “situación fiscal apretada”.
Al despejar este frente judicial, el economista subrayó que se libera el camino para una compañía que, junto al sector privado, lidera el desarrollo de Vaca Muerta y los proyectos de exportación de gas licuado.
Este movimiento ocurre en un contexto global crítico: “El conflicto bélico pone cada vez más de relevancia la importancia de la región de América Latina, pero en especial de Argentina, como un proveedor que puede transformarse en un proveedor seguro de energía en un mundo donde la incertidumbre es lo que está mandando”, afirmó Sica, destacando que hoy la disponibilidad del producto es tan vital como el precio.
Un “tsunami de dólares” en el horizonte
A pesar de reconocer que el país carga con un lastre reputacional por ser un “defaulteador serial de contratos y violador de reglas de juego”, Sica aseguró que ese peso disminuye ante las señales de estabilidad macro y el cumplimiento de compromisos.
Las proyecciones exportadoras son, según su visión, contundentes. “Este año, solo con el aporte de la exportación de petróleo, son casi diez mil millones de dólares más de exportación. El año pasado Argentina exportó ochenta mil millones de dólares; este año vamos a estar arriba de noventa y seis mil millones de dólares”, vaticinó. Para el exministro, este salto cuantitativo representa “un tsunami de dólares para Argentina”.
Respecto a la infraestructura necesaria para sostener este crecimiento, Sica explicó la prioridad actual del crudo sobre el gas: “¿Por qué se está poniendo más prioridad sobre la exportación de petróleo y no de gas? Porque tenés oleoductos. En dos años vas a tener terminados los gasoductos que van hasta Río Negro y eso va a empezar a generar todo lo que es el flujo de exportación”.
La nueva jerarquía productiva y la migración interna
Uno de los puntos más novedosos del análisis de Sica fue la observación de un cambio en el patrón de inversión, que está desplazando el eje económico hacia el interior del país. “Hay una nueva jerarquización de la estructura productiva donde hoy el desarrollo fuerte está viniendo desde el interior, donde todas las inversiones de energía y minería están generando una fuerte tracción”, explicó.
Este fenómeno no se limita a la extracción primaria, sino que demanda una reconversión de la industria tradicional, como la metalmecánica, que debe dejar de mirar al consumo masivo para integrarse a la cadena energética. En este sentido, advirtió que las industrias del conurbano bonaerense que crecieron al amparo de “la protección, aranceles altos y muchos subsidios” son las que hoy enfrentan el mayor desafío de reconversión.
Este dinamismo está provocando un incipiente fenómeno de migración interna. Sica citó el caso de Neuquén, donde se instalan “más de veinticinco familias por mes” y donde la demanda escolar crece mientras en las ciudades tradicionales cae. El futuro de la minería acentuará esta tendencia: “Entre este año, 2026 y 2027, se tienen que poner en marcha las dos grandes minas de cobre (Vicuña en San Juan y Taca Taca en Salta). En promedio, esas dos en los primeros tres años van a requerir más de treinta y cinco mil obreros de la construcción. No hay en San Juan y en Salta esa cantidad de gente”.
















