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En su primera aparición pública junto a Adrián Ravier desde que fue designado futuro vocero presidencial, Javier Milei encabezó una disertación en la Fundación Faro, el principal think tank del oficialismo. El encuentro, realizado en el Yacht Club de Puerto Madero ante dirigentes, funcionarios, legisladores y referentes liberales, había sido concebido originalmente en torno al libro La batalla por la macroeconomía, escrito en coautoría por Milei y Ravier, aunque la actividad terminó concentrándose en un extenso análisis sobre la situación económica y los desafíos de la gestión.
Con Agustín Laje entre los anfitriones y la participación de referentes liberales como David Friedman, Martín Krause y Alberto Benegas Lynch, el Presidente aprovechó el escenario para defender los resultados de su programa económico, cuestionar las críticas sobre la actividad y presentar un ejercicio elaborado junto al equipo de Luis Caputo sobre cuánto podría estar creciendo la economía sin el deterioro financiero que atribuye a la confrontación política del año pasado.

“El primer trimestre mostró un crecimiento respecto al mismo trimestre del año anterior del 2,3%”, señaló el mandatario al repasar los últimos datos oficiales, y afirmó que la economía argentina “ha batido un nuevo récord histórico en producción”.
En ese marco, Milei cuestionó interpretaciones sobre la dinámica de la actividad en los meses previos y sostuvo que existe una lectura distorsionada del ciclo económico. “Hoy se cayeron todas esas mentiras”, afirmó, en referencia a análisis que anticipaban una recesión más profunda o escenarios de estanflación.
El Presidente atribuyó la desaceleración de 2025 a lo que definió como un “ataque de la política” sobre el programa económico, con impacto directo en el riesgo país y en las condiciones financieras. En ese punto, vinculó la volatilidad del financiamiento con la caída de la inversión y el freno parcial de la actividad.
El contrafáctico con el equipo económico
Uno de los pasajes centrales de la exposición llegó cuando Milei describió un ejercicio de simulación realizado junto al equipo del ministro Luis Caputo. Según explicó, el objetivo fue estimar qué habría ocurrido sin el deterioro político y financiero del año pasado.
“Si no hubiéramos tenido este ataque de la política tan grosero durante el año pasado… la economía estaría creciendo al 7%”, afirmó el Presidente.
El razonamiento oficial parte de una reconstrucción contrafáctica: sin la caída de la inversión y con una trayectoria previa de recuperación, la economía habría mantenido un sendero de mayor expansión. En esa línea, Milei sostuvo que el impacto del riesgo país y de la incertidumbre institucional alteró de manera significativa las decisiones de inversión.
Señales al mercado: el objetivo del investment grade
En otro tramo de su discurso, el Presidente proyectó una mejora en la percepción internacional del riesgo argentino y aseguró que el país se encamina hacia una mejora de calificación crediticia.
“El país va a ir hacia el investment grade”, afirmó Milei, al describir el sendero esperado de normalización macroeconómica y acceso a financiamiento.
La definición se produjo en paralelo a una señal externa que matizó ese diagnóstico. En su revisión anual, el índice MSCI no incorporó a la Argentina entre los países bajo revisión para eventuales mejoras de clasificación, lo que en la práctica mantuvo sin cambios las restricciones de acceso a flujos de capitales.
Esa decisión del MSCI volvió a poner en foco las limitaciones estructurales que enfrenta el mercado local, en particular en lo referido a controles de capital, liquidez y condiciones de inversión, factores que el propio organismo suele ponderar en sus evaluaciones.

Reordenamiento político y mensaje interno
El acto también marcó la primera aparición pública de Milei junto al economista Adrián Ravier en su nuevo rol como vocero presidencial, en el marco del rediseño del esquema de comunicación oficial.
El Presidente agradeció su incorporación al dispositivo político y lo vinculó directamente con la estrategia de difusión de las reformas económicas. En ese contexto, enmarcó la exposición en lo que definió como una “batalla cultural” asociada a la implementación del programa de gobierno.















