El discurso del presidente Javier Milei para dar inicio a la apertura de sesiones ordinarias del Congreso nacional se convirtió, casi desde el inicio, en un escenario para el intercambio de gritos y chicanas entre el jefe de Estado, los legisladores libertarios, contra la bancada del peronismo. Fueron casi 50 en las casi dos horas de presentación.
El primer mandatario ingresó al recinto aplaudido por sus diputados, senadores y por el público, lo que sirvió para que él mismo arengara con sus brazos tal como lo hace en sus actos proselitistas. Mientras tanto, los espacios reservados para los opositores se mostraban semipoblados: un importante número de legisladores de no asistieron al recinto.
Fue sobre el comienzo del discurso, cuando Milei, mientras se refería a lo que había recibido en materia económica miró hacia su izquierda, dónde se ubica la oposición y dijo: “siempre fracasaron“.
Desde allí en adelante, las chicanas se multiplicaron. Cuando los oficialistas corearon “presidente, presidente”, el jefe de Estado llamó a los peronistas a sumarse y les recordó: “Soy presidente de ustedes aunque no les guste”.
El jefe de la bancada kirchnerista, Germán Martínez, llegó a acercarse al estrado en el que se ubican los presidentes de las cámaras para quejarse de los modos de Milei. Luego, él mismo sería parte de los cruces.

El presidente contestó con vehemencia cuando le señalaron el caso de las coimas del ANDIS y la presunta implicación de la secretaria General de la Presidencia, su hermana, Karina Milei.
“Sigan con las operaciones voy a buscarlos a la justicia. Ignorantes, manga de ladrones, delincuentes. Por eso tienen a la suya presa”, dijo el jefe de Estado en referencia a Cristina Fernández de Kirchner, a quien le auguró que seguirá presa “por la causa Cuadernos”, que se encuentra en juico oral.
El jefe de Estado usó expresiones como “chorros”, “Kukas”, “brutos”, “golpistas”. También tuvo un cruce con la bancada del Frente de Izquierda: le dijo a la diputada Myriam Bregman “chilindrina comunista” y le recordó que los “representantes de los trabajadores” sacaron “5 por ciento”.
También en reiteradas expresiones afirmó que el peronismo emitió “28 puntos del PBI, 3 en el último año para ganar una elección”.
En un momento, desde las barras se cantó la canción “saquen al pingüino del cajón” y Milei agregó “después les pasamos la versión en dibujitos para que ustedes la entiendan”.
Mientras que los opositores le gritaban cosas como “fascista” o “corrupto”, el jefe de Estado respondió en alguna ocasión hablando de autores de la economía como Milton Friedman o Gary Becker.
Le apuntó a puntos esenciales de la doctrina peronista cuando dijo que “se llama justicia social, vivir del trabajo ajeno” y “que usaban ‘La Razón de mi vida’ para adoctrinar en los colegios”.
No faltaron alusiones a Cuba, Venezuela e Irán, países con los que Milei intentó asociar al peronismo y los tildó de “asesinos” cuando mencionó al exfiscal especial Alberto Nisman.
Sobre el final dijo que su proyecto político “tiene un adversario deshonesto” y volvió a llamar “parásitos” a los opositores.
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