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“Se vienen 20 días intensos”, aseguró una empresaria del sector del transporte a El Cronista en San Pablo, tras la confirmación de que las elecciones presidenciales de Brasil tendrán una segunda vuelta en 3 semanas. El lunes después de las elecciones fue, pese a eso, business as usual en la principal ciudad de Brasil, mientras que la bolsa celebró la ventaja de la oposición y el real se apreció 5%.
El resultado ajustado entre Flávio Bolsonaro y Lula Da Silva dejó un universo de votos del 25% que definirá el próximo mandato en Brasil el 25 de octubre próximo.
San Pablo será una plaza decisiva para definir esa elección, donde el exgobernador paulista y actual vicepresidente, Gerardo Alckmin, será el caballito de batalla del oficialismo para tratar de asegurar voluntades en el círculo rojo.
El tema fiscal es uno de los que preocupa en el ámbito de negocios, con una estimación de déficit de 10% del PBI y por el que la mayoría parece haberse decantado por Bolsonaro.

Lula, en tanto, planteó que “hay que terminar con la idea de tener superávits” y consideró que la pelea de la segunda vuelta es una oportunidad para conocer al verdadero Brasil. Eso, en algunos círculos empresarios, fue considerado como una señal de que acelerará el gasto en las próximas semanas.
“Hay un problema de endeudamiento pero las medidas que anunció Lula van dirigidas a salvar a los bancos con fondos públicos”, plantean sobre el impacto que generará lo que para un sector es un alivio de bolsillo.
En ese marco, los representantes del sector privado brasileño con los que dialogó El Cronista en San Pablo sostienen que Lula está jugando fuerte con los bancos, en una alusión también a las denuncias que se plantearon durante la campaña.
La alta presión tributaria es otro de los puntos por los que el sector empresario pondera mejor a la propuesta de derecha, algo comparable con lo que pasó en Argentina, donde la promesa de baja de impuestos por ahora no se materializó más allá de la eliminación del impuesto PAIS.
“Hay empresas que se están registrando y se están trasladando a Paraguay”, explican los empresarios brasileños, algo que también se verificó en algunos sectores de la economía argentina. El impuesto único del 10% que se aplica en tierra guaraní es atractivo para los socios mayores del Mercosur.
¿La economía de Brasil se enfría?
Eso también está acompañado por una menor actividad económica, pero los analistas plantean que el riesgo de un enfriamiento en Brasil, en particular si se produce el mayor ajuste fiscal que plantea el bolsonarismo, será determinante.

En ese marco, en el sector privado brasileño preguntan también qué pasa en Argentina, donde tras 3 años de ajuste bajo la gestión Milei, el PBI podría entrar en una recesión técnica.
Un informe del JP Morgan de Brasil señala que “la principal cuestión que enfrenta el próximo gobierno es si podrá encauzar las finanzas públicas hacia una trayectoria más sostenible”. Y plantea que “la deuda pública bruta aumenta desde 2013 y se sitúa en torno al 83% del Producto Interno Bruto (PIB), frente a aproximadamente 74% al cierre de 2022”.
El saldo primario continúa en déficit (-0,4%), cuando sería necesario un superávit para estabilizar la deuda, y los costos por intereses durante los 12 meses hasta junio se acercaron al 9% del PIB. El crecimiento se ha desacelerado desde más del 3% hasta alrededor del 2%.
“El entorno monetario y cambiario ofrece cierto contrapeso: las tasas de interés reales son más altas que en elecciones anteriores, la volatilidad cambiaria es considerablemente menor y el banco central avanza en un ciclo de flexibilización monetaria”, agrega el banco de inversión, que espera señales en las entrevistas, discursos públicos y que aventura que una señal podría ser adelantar quiénes integrarán los equipos económicos.
Tres señales en 3 semanas
“La designación del ministro de Hacienda será el primer indicio más importante sobre el rumbo de cualquiera de los dos gobiernos”, plantean en cuanto a señal aunque puede no llegar antes del balotaje.
El equilibrio político es el otro punto que marca el JP Morgan: qué candidatos eliminados respaldan a los contendientes. A eso suman los debates televisados para definir posicionamiento de indecisos.
Hay un tercer punto: la tensión institucional. “Cualquier escalada judicial durante la campaña podría restar atención al debate fiscal”, indicó la entidad sobre temas que también seguirán adelante en el próximo mandato.

Por Patricia Valli
Editora Jefe de Economía
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