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El gobierno nacional presentará esta tarde el Presupuesto nacional para el 2027, que servirá para conocer cuál es la idea del presidente Javier Milei sobre lo que se viene en un año electoral en el que las variables económicas conocerán de nuevo el test de las urnas.
Que en la ruta de los próximos 12 meses se encuentren los comicios no es algo menor. El propio jefe de Estado señaló reiteradamente cuáles fueron los efectos de los de medio término. Aquel “riesgo kuka” -con ese nombre o con el de “incertidumbre”- es algo que está en la cabeza de políticos, inversores y empresarios.
El presupuesto, en todo caso, servirá como un boceto de lo que la Casa Rosada y el Palacio de Hacienda pretenden que sea. Trascendidos hablan de la vocación del Ejecutivo de incluir cláusulas de shutdown, de cierre del grifo al Estado cuando se terminan los fondos.
Ese mecanismo, que emula al “apagón” estadounidense, está planteado en el proyecto de reforma del BCRA que obtuvo media sanción en el Congreso. De cumplirse con este pronóstico, Milei lo incluiría para decirle a los mercados que sus metas de órden fiscal no son negociables ni siquiera en elecciones.
La experiencia histórica ha marcado, históricamente, la distancia entre lo escrito en la ley y lo que se obtiene al final del año. Sin embargo, hay al menos 7 números que hay que mirar para entender lo que puede venir.
Los 7 indicadores clave del Presupuesto 2027
El presidente Milei gobernó con presupuesto prorrogado en sus dos primeros años de gestión. En el primero, había heredado el proyecto del kirchnerismo y decidió apuntar sus cañones legislativos a la Ley Bases. En el segundo, lo retiró por no alcanzar acuerdos con la oposición.
Fue en el último que, ya con la fuerza legislativa conseguida por la victoria de medio término, impuso su mirada y, aunque negoció algunos capítulos, se anotó el triunfo.
Ahora vuelve a exponer sus metas para lo que viene y hay siete puntos para mirar a la luz de la experiencia reciente.
Inflación
El gran tema que atraviesa a generaciones de argentinos vuelve a estar en las agendas. El gobierno destaca desde dónde se partió, de aquel fogonazo de los últimos meses de 2023 y primeros de 2024, a la reciente medición de 1,7.
Cierto es que la bajante no fue, en los últimos meses, todo lo deseado por el Palacio de Hacienda. Eso está demostrado, justamente, en el presupuesto votado a fin del año pasado, que tenía una meta optimista de 10,1%. El acumulado a agosto es de 21,5% y las consultoras dicen que será cercano a 30,0% para diciembre.
Los trascendidos hablan de que, en esta ocasión, la estimación de inflación se fijaría entre 12,0% a 16,0% aún cuando el rem hable de 20,0% a 22,0%.
Tipo de Cambio
El tipo de cambio nominal establece la pauta de devaluación (o apreciación en términos reales) estimada por el Palacio de Hacienda.
El número resulta vital para determinar el costo de insumos importados, la competitividad exportadora y las valuaciones operativas.
El año pasado se había previsto llegar a diciembre de 2026 con $1.423 por dólar, mientras que hoy supera los $1.500 y las consultoras hablan de $1.630 a diciembre.
Atado a la proyección de la inflación, los trascendidos afirman que la devaluación podría programarse cerca del 12 al 16% anual, aun cuando algunos analistas hablan de un dólar cercano a los $2000 a fin de 2027.
Crecimiento del PBI
El Producto Bruto Interno (PBI) mide el ritmo de crecimiento de la economía. Es el indicador que resume si el país producirá más bienes y servicios que el año anterior y, por lo tanto, si habrá más empleo, consumo e inversión.
En el Presupuesto 2026 el Gobierno proyectó una expansión del 5%, pero el rebote terminó siendo más moderado. La actividad acumuló un crecimiento cercano al 2% durante el primer semestre y las consultoras privadas estiman que el año cerrará entre 2,5% y 3%.
Para 2027, el Palacio de Hacienda volvería a apostar por un escenario optimista, con un crecimiento de entre 4% y 5%, apoyado principalmente en el avance de las inversiones del RIGI, la energía y la minería.
El REM del Banco Central, en cambio, proyecta un crecimiento más moderado, con una mediana cercana al 2,9%.
Resultado fiscal primario
Es probablemente el número que más mira el Gobierno. Mide la diferencia entre los ingresos y los gastos del Estado antes del pago de intereses de la deuda. Para Javier Milei, el superávit primario es el principal ancla de su programa económico.
En el Presupuesto 2026 la meta fue un superávit equivalente al 1,5% del PBI. Hasta ahora el Gobierno logró mantenerse cerca de ese objetivo y las consultoras estiman que cerrará el año entre 1,3% y 1,5%, muy cerca de la pauta original.
Los trascendidos indican que el Presupuesto 2027 volverá a plantear un superávit de entre 1,4% y 1,8% del PBI, acompañado por esas nuevas reglas automáticas para limitar el gasto.

Resultado fiscal financiero
A diferencia del resultado primario, este indicador incorpora el pago de los intereses de la deuda. Es el dato que muestra si, además de financiar el funcionamiento cotidiano del Estado, el Gobierno puede afrontar sus compromisos financieros sin generar nuevas necesidades de endeudamiento.
Este es un punto central, teniendo en cuenta las exigencias que enfrentará el país en 2027. Cómo financiará esos pagos, que incluyen cuotas con el FMI y privados, es parte del cálculo de incertidumbre que muchos están incluyendo en sus números.
El Presupuesto 2026 proyectó un superávit financiero del 0,3% del PBI. Si bien el resultado se fue ajustando durante el año por el peso creciente de los intereses, las estimaciones privadas siguen ubicándolo cerca del equilibrio o con un leve superávit hacia diciembre.
Si el Gobierno logra repetir ese desempeño en 2027, buscará consolidar uno de los principales argumentos de su programa económico: que el Tesoro pueda sostener el equilibrio sin asistencia monetaria del Banco Central y con menores necesidades de financiamiento.
Balanza comercial
La balanza comercial mide la diferencia entre las exportaciones y las importaciones. Es una de las principales fuentes de generación genuina de dólares y, por lo tanto, una variable clave para la estabilidad cambiaria.
En el Presupuesto 2026 se esperaba un superávit de entre u$s 5.700 millones y u$s 10.000 millones, pero el resultado terminó siendo mucho más favorable.
Impulsado por el complejo agroexportador y, especialmente, por el crecimiento de Vaca Muerta, el saldo comercial cerraría el año en torno a u$s 25.000 millones, muy por encima de la pauta oficial.
Para 2027, el foco volverá a estar puesto en si ese ingreso de divisas logra sostenerse a medida que crecen las importaciones vinculadas a la recuperación económica y a los proyectos de inversión.
Consumo e inversión
Más allá del crecimiento total del PBI, el Presupuesto también muestra de dónde espera el Gobierno que provenga esa expansión.
El consumo privado refleja la evolución del gasto de las familias, mientras que la Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF) mide la inversión en maquinaria, equipos, construcción e infraestructura.
El Presupuesto 2026 proyectaba un crecimiento del 4,9% para el consumo privado y del 9,7% para la inversión. La realidad terminó siendo distinta: el consumo mostró una recuperación más lenta, mientras que la inversión comenzó a ganar protagonismo de la mano de los proyectos vinculados al RIGI y al sector energético.
Para 2027, el interrogante será si la recuperación logra ampliarse al consumo de los hogares o si el crecimiento seguirá dependiendo principalmente de la inversión privada, especialmente en minería, petróleo y gas.
Bonus track: reservas internacionales netas
Las reservas internacionales netas (RIN) del Banco Central son el “colchón de dólares” disponible para pagar compromisos externos, sostener la estabilidad cambiaria y dar previsibilidad a la economía.
A diferencia de la inflación o el tipo de cambio, las metas cuantitativas de acumulación de reservas no las fija de forma estricta la Ley de Presupuesto formal, sino el Programa de Facilidades Extendidas acordado con el FMI (y ratificado en los objetivos del BCRA).
| Indicador / Dimensión | Objetivo Acordado (FMI / BCRA) | Medición / Acumulado a Septiembre 2026 | Proyectado a Diciembre 2026 |
|---|---|---|---|
| Meta de Acumulación Anual | +USD 8.000M a +USD 10.000M de acumulación neta en el año | ~USD 10.900M de compras netas acumuladas por el BCRA | +USD 11.000M a +USD 12.000M acumulados |
| Reservas Netas (RIN) | Pasar de terreno negativo profundo a nivel neutro / cercano a cero | ~USD -4.000M a -5.000M (por desembolsos de deuda pública realizados) | Cercano al equilibrio o levemente negativo (-USD 2.000M) |
| Impacto en el Riesgo País | Meta implícita: bajar el riesgo a niveles accesibles para crédito | Bajada hacia el rango de los 500 - 600 puntos básicos | Apertura progresiva de financiamiento corporativo y provincial |
Esta variable fue la “sorpresa” de 2026. Hubo un sobrecumplimiento temprano: Durante el primer semestre, el BCRA logró captar más divisas de las previstas gracias a un superávit comercial energéticamente fuerte (Vaca Muerta) y emisiones corporativas que liquidaron en el MULC.
Pero aunque el BCRA compró más de u$s 10.000 millones en el mercado oficial, las reservas netas totales continúan en terreno negativo debido a que parte de esos dólares se destinaron a cumplir con los vencimientos de deuda soberana y del propio FMI.
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